Paula García: Resiliente y visionaria 

Paula García Ángulo tiene un recorrido impresionante. Hoy, desde su posición en Multi X, impulsa cambios significativos desafiando paradigmas y abriendo caminos para mujeres líderes en la industria salmonera.  

Entre los paisajes fríos y majestuosos de la Patagonia chilena, específicamente en el pequeño pueblo de Puerto Aysén. Su infancia estuvo marcada por constantes cambios de ciudad debido al trabajo de sus padres en la industria salmonera, una experiencia que la hizo resiliente y adaptable. Esta capacidad para navegar la incertidumbre y conectar con diferentes realidades se convertiría en una de sus mayores fortalezas a lo largo de su carrera. 

Con solo 17 años, Paula se mudó sola a Santiago para estudiar, demostrando desde temprano su valentía y determinación. Se graduó como psicóloga laboral, guiada por su deseo de trabajar con grupos y entender las dinámicas organizacionales. A los 30 años, asumió su primera gerencia, enfrentando el reto de liderar siendo joven y madre, en un sistema que a menudo no está preparado para apoyar a mujeres en roles ejecutivos. Paula promueve políticas de equidad de género y construye un entorno laboral más inclusivo. Su regreso al sur de Chile no solo es un retorno a sus raíces, sino también un compromiso con el desarrollo de su comunidad y la sostenibilidad de la industria. 

Háblanos un poco de tu historia y tus orígenes… 

Bueno, te cuento. Soy la hija mayor de una familia que nació en el sur de Chile, en la Patagonia, específicamente en Puerto Aysén, un pueblo muy pequeño. En ese entonces, Chile tenía trece regiones, y Puerto Aysén estaba en la décimo primera. Es un lugar frío, donde la nieve es parte del paisaje durante gran parte del año. Ahí pasé mi primera infancia, rodeada de naturaleza y con una conexión especial con el entorno. Mis padres eran de la zona y siempre estuvieron ligados a la industria salmonera. Su trabajo nos marcó como familia y, de alguna forma, también terminó influyendo en mi camino profesional. 

Creciste en distintas ciudades de Chile debido al trabajo de tu familia. ¿Cómo impactó esto en tu forma de ver el mundo y en tu carrera? 

Mi infancia estuvo marcada por constantes cambios de ciudad y colegio. Eso me hizo adaptable, resiliente y con la capacidad de conectar con distintas realidades. Desde pequeña tuve que desarrollar habilidades sociales para integrarme rápidamente a nuevos grupos y entender diferentes perspectivas, algo que hoy considero clave en mi liderazgo. También me enseñó a no temer al cambio, sino a verlo como una oportunidad. Esa mentalidad me permitió avanzar rápido en mi carrera y asumir desafíos sin miedo, desde mudarme sola a los 17 años para estudiar en Santiago, hasta liderar equipos en diferentes países. Además, el haber crecido en el sur de Chile me dio una fuerte conexión con la naturaleza y las comunidades, lo que ahora me motiva a trabajar por un entorno laboral más humano y sostenible en la industria en la que me desempeño actualmente. 

Asumiste una gerencia siendo joven y, además, te convertiste en madre mientras ocupabas ese puesto. ¿Qué retos enfrentaste y cómo los superaste? 

Liderar un equipo siendo joven ya es un reto, pero hacerlo mientras atravesaba la maternidad lo hizo aún más desafiante. El equilibrio entre lo profesional y lo personal no siempre es fácil, especialmente en roles de alta responsabilidad. Enfrenté dudas, tanto propias como externas, sobre si podría mantener el ritmo. Aprendí a organizarme mejor, delegar estratégicamente y establecer límites claros. Además, entendí que muchas empresas no están preparadas para apoyar a mujeres en roles directivos que también son madres. Esto me llevó a impulsar iniciativas de equidad de género dentro de la organización, creando políticas de corresponsabilidad parental y promoviendo espacios de trabajo más inclusivos. Ser madre me hizo más consciente de los desafíos que muchas mujeres enfrentan en sus carreras y me motivó a trabajar para cambiar esa realidad, asegurando que otras no tuvieran que elegir entre su desarrollo profesional y su familia. 

Tu regreso al sur de Chile y tu incorporación a la industria salmonera marcan un nuevo capítulo en tu carrera. ¿Qué significa este cambio para ti? 

Volver al sur es un regreso a mis raíces, pero con una nueva perspectiva. Crecí en esta región y siempre supe que en algún momento quería regresar para contribuir al desarrollo de la comunidad. La industria salmonera ha sido clave en la economía local, pero también enfrenta desafíos en términos de sostenibilidad y equidad. Para mí, este cambio representa la oportunidad de aportar con una visión más humana al sector, fomentando la atracción de talento joven y promoviendo una cultura organizacional más inclusiva. También significa conciliar mi crecimiento profesional con mi vida personal, ofreciendo a mis hijas la misma conexión con la naturaleza que yo tuve de niña. Más que un cambio de trabajo, es una evolución en mi propósito: ayudar a construir un entorno laboral más equitativo y conectado con la realidad de la comunidad, asegurando que el impacto de la industria sea positivo en todos los aspectos. 

Entrevistada por: Fernanda Cala.  

¿Quién es Paula? 

Apodo: Pauli.  

Profesión: Psicóloga laboral.  

Signo del zodíaco: Géminis.  

¿Dónde vives?: Puerto Varas.  

¿Mascotas?: Una perrita, se llama Frida.  

Comida favorita:  La pasta, comida italiana.  

Dos hijas, Amanda de dos años y Elisa de 7 meses.  

Edad: 36. 

Hobbies:  Salir a jugar con mis hijas, y la música.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Madrid.  

¿Tienes algún ritual o hábito para tu bienestar? 

Planificar el día. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

Verde, es mi color favorito y conecta con la naturaleza.