Gabriela Martínez Bretón: Algoritmo del bienestar 

Gabriela Martínez Bretón, reconocida entre los Top 50 LinkedIn HR Creators y Top HR Leaders de Norte América, se destaca por su liderazgo humano y empático, transformando el mundo del talento con una mirada cercana, auténtica y profundamente conectada con las personas. 

Gabriela es de esas personas que llevan la melodía de la vida tatuada en el alma. Psicóloga de formación, coach estratégica por vocación y Chief Happiness Officer por convicción, ha hecho del bienestar un eje transformador en el mundo del trabajo. No estudió canto de forma profesional, pero cuando entona una canción —con esa voz que nace del pecho y va directo al corazón— es imposible no notar que ha pasado por la escuela más exigente: la de la pasión y el sentimiento. Elegida entre los Top 50 LinkedIn HR Creators, Gabriela comparte ideas con fuerza, honestidad y una sensibilidad poco común, conquistando a quienes buscan humanizar el liderazgo. Fue mamá joven y hoy, con su hijo ya adulto, celebra el privilegio de haber crecido junto a él, compartiendo charlas, viajes y aprendizajes que desafían cualquier manual. En un mundo que a veces olvida que trabajar también puede ser una fuente de alegría, ella insiste en recordarlo, con voz propia y con una convicción contagiosa. 

Contame un poco de vos…  

Empecé a trabajar a los 16 años y muy pronto descubrí que lo mío eran las personas. Una experiencia laboral con un jefe muy peculiar me hizo darme cuenta de lo importante que es alinear el talento con la cultura, y ahí decidí estudiar psicología con orientación organizacional. Pasé por casi todos los puestos de recursos humanos —menos nómina, que no me gusta— y cada paso confirmó que esta era mi vocación. 

Me formé constantemente: hice una Maestría en Capital Humano, me certifiqué como Coach, estudié Logoterapia y Análisis Existencial y más recientemente como Chief Happiness Officer, porque creo profundamente que un colaborador feliz rinde mejor. Hoy me dedico al Career Coaching, acompañando tanto a jóvenes en la elección de su carrera como a directivos en procesos de transición. Mi enfoque siempre es ayudar a que las personas se conecten con lo que realmente quieren hacer, porque estoy convencida de que trabajar con sentido cambia todo. Para mí, esto no es solo una profesión, es una misión de vida. 

Sos una de las voces más influyentes en HR dentro de LinkedIn… ¿Qué creés que diferencia a un contenido que realmente conecta de uno que pasa desapercibido? 

Mi contenido nace de mis propias preguntas, dudas e inquietudes. No pienso primero en lo que le va a gustar a la gente, sino en lo que necesito entender o expresar yo misma. Muchas veces, lo que publico en redes como LinkedIn, Instagram o TikTok surge de cosas que me cuestiono o que observo en mi trabajo con directores y clientes. Eso genera conexión, porque es auténtico. 

Por ejemplo, un post reciente hablaba sobre cambiar de opinión, no como un error, sino como una evolución. En TikTok me enfoqué en salud mental, porque vi que muchas personas buscan allí información, y sentí la responsabilidad de aportar desde un lugar real y con fundamentos. También abordo temas que me consultan seguido, como la diferencia entre autosabotaje y el síndrome del impostor —ambos los he vivido en carne propia. 

Tengo distintos tipos de contenido según la red y el público, pero todo parte de lo mismo: lo que me interesa, me genera miedo, curiosidad o aprendizaje. Creo que ahí está lo que me hace distinta. 

En tu experiencia, ¿cuál creés que es el cambio más urgente que necesita el mundo de Recursos Humanos hoy? 

Estoy convencida de que la felicidad en el trabajo comienza por hacer algo que realmente te apasione. Si odias lo que haces, nunca vas a poder ser feliz en ese lugar. Muchas veces, desde recursos humanos, ponemos a personas solo porque cumplen con el perfil, sin considerar si disfrutan la función o si encajan con el estilo del jefe. Y eso termina afectando todo. 

Para mí es clave que cada persona esté en un rol que le guste y en un entorno que le permita ser y crecer. También creo que las relaciones interpersonales influyen directamente en el bienestar laboral. Lamentablemente, hay empresas que promueven la competencia y el miedo, en lugar de fomentar vínculos sanos y colaborativos. 

La verdadera felicidad, tanto personal como organizacional, nace de tener relaciones significativas y actividades que nos llenen. Creo que como profesionales de recursos humanos debemos mirar más allá de los perfiles técnicos y enfocarnos en alinear propósito, motivación y cultura. Porque al final, eso es lo que hace la diferencia. 

¿Cuál fue uno de los mayores aprendizajes que te dejó liderar equipos de personas? 

Desde hace muchos años estudio Inteligencia Emocional porque siempre me interesó entender a las personas más allá de lo laboral. Sé que venimos de distintas formaciones, aprendemos diferente y reaccionamos distinto. Esa conciencia me ayudó a conectar con mis equipos desde un lugar más humano, sabiendo que cada persona también carga con su vida personal y sus propios días buenos y malos, como yo. 

A lo largo de mi recorrido por diferentes puestos y organizaciones, siempre observé cómo eran las personas, cómo se comportaban, qué necesitaban. Ser observadora me permitió generar relaciones profundas y duraderas. Promuevo la tolerancia, la empatía y el respeto entre quienes trabajamos juntos, porque creo que eso transforma los vínculos y los entornos laborales. 

En mi fiesta de 50 años me acompañaron personas de todas las etapas de mi vida. Eso me confirmó que lo mío es estar con la gente y construir relaciones significativas a lo largo del tiempo. Esa es, sin duda, una de mis mayores fortalezas. 

En un mundo cada vez más digital, ¿qué equilibrio buscás entre la tecnología y el factor humano? 

Creo profundamente en un modelo blended: combinar lo digital con lo humano. La tecnología es clave, pero no puede reemplazar el valor del contacto personal. Trabajo con muchas empresas donde los desarrolladores ya no quieren ir a la oficina, y está bien, pero si van, tiene que ser por algo que valga la pena: un encuentro que conecte, no solo para sentarse frente a una pantalla. 

Las nuevas generaciones valoran su tiempo y su autonomía, pero cuando se genera un espacio presencial, debe tener un sentido real, algo que promueva vínculos. Un abrazo, una conversación cara a cara, generan cosas que una videollamada no puede. Por eso, también diseño encuentros virtuales no laborales, solo para conocernos, para formar equipos desde la confianza y la empatía. 

Estamos en una era muy digital, sí, pero el calor humano sigue siendo insustituible. Y creo que, si queremos construir equipos sólidos, tenemos que dar espacio a lo humano, no solo a la productividad. 

Si pudieras darle un consejo a tu ‘yo’ que recién empezaba en Recursos Humanos, ¿qué le dirías? 

Si pudiera hablarle a mi yo del pasado, le diría que no se tome todo tan personal. Durante mucho tiempo me afectaban demasiado las decisiones organizacionales, creyendo que todo era una cuestión directa hacia mí. Era muy emocional, incluso me lo dijeron en una retroalimentación: “sos buenísima, pero demasiado emocional”. Y tenían razón. 

Con el tiempo aprendí a ser más ecuánime, a tomar distancia y entender que no todo gira en torno a uno. Antes quería cambiar el mundo de un día para el otro, hacer grandes transformaciones visibles. Hoy entiendo que los cambios reales y duraderos se construyen paso a paso. A veces es más valioso avanzar con calma y constancia que intentar revolucionarlo todo de golpe. Esa lección fue clave para mi desarrollo personal y profesional. 

“MI SINGULARIDAD” 

¿Qué valor, en el ámbito personal o profesional, sentís que te vuelve única? 

Lo que pocos imaginan de mí es que siempre estoy haciendo bromas. Aunque a veces me vean seria, el humor es parte de mi esencia. Reír, sorprender y conectar desde la risa es, sin duda, mi marca personal. 

¿Quién es Gabriela? 

Apodo: Gaby.  

Profesión: Psicóloga.  

Signo del zodíaco: Piscis.  

¿Dónde vives?: Ciudad de México.  

¿Hijos?: Un hijo. George, de 25 años.  

¿Mascotas?: Sí, un perro que se llama Nico.  

Comida favorita: La mexicana, en general. Y la segunda, la italiana. 

Edad: 50 años.  

Hobbies: Me encanta ir al cine, y amo cantar.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Emoji que más usás en el día a día? 

😂 

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Italia, porque tiene cultura y una historia que me apasiona, además de que la comida es espectacular.  

¿Qué color te representa mejor como persona? 

La combinación entre azul y verde. El azul me equilibra y me demuestra calma, pero también me inspira pasión. Y el verde me transmite naturaleza y esperanza.  

Entrevistada por Luisina Larrouyet.