Osiris Peinado, fundadora de OPR Jobs, lidera con propósito y apuesta por el empoderamiento femenino, impulsando equipos diversos y transformando el mundo laboral desde una mirada inclusiva y de liderazgo auténtico.
Osiris siempre supo que había nacido para emprender. Lo entendió desde pequeña, cuando en cuarto grado de primaria convirtió una idea en acción y comenzó a vender juguitos en su escuela. No era solo una niña jugando a los negocios: era una mente inquieta, con alma emprendedora, que ya empezaba a imaginar un futuro a su manera. Hoy, esa misma determinación la impulsa como fundadora de OPR Jobs, una agencia que no solo ofrece empleo, sino también dignidad, oportunidades y propósito.
Ama el mar, ese territorio vasto e indomable que, como ella, no teme a la profundidad. Cada mañana, antes de que el día empiece a correr, se sienta a escribir tres hojas con todo lo que habita su mente. Es su ritual de limpieza, su forma de liberar el pensamiento para que lo esencial quede claro. Así, con la brújula afinada y los pies bien plantados en la Tierra, lidera equipos con una convicción firme: el talento florece cuando se lo acompaña, cuando se lo escucha, cuando se lo empodera.
Osiris descubrió que su misión va más allá del emprendimiento: es ayudar a las personas a encontrar trabajo. Porque detrás de cada empleo hay una historia, un sueño, y una vida que puede cambiar.
¿Cómo fueron tus inicios profesionales?
Antes de emprender, trabajé en el área de recursos humanos en una maquiladora. A los 28 años me convertí en gerente de RRHH en una agencia aduanal con 300 personas a cargo, mientras estudiaba una maestría en finanzas. Siempre supe que tenía alma emprendedora: había intentado antes con algunos negocios que no funcionaron, pero aprendí mucho. Esa experiencia me llevó a lanzar mi propio proyecto, con una frase que me guía hasta hoy: un pie en la Tierra y otro en tu sueño.
Así nació mi agencia de empleo. Al principio todo iba muy bien, pero con la prohibición del outsourcing tuvimos que reinventarnos. Hoy seguimos con la agencia y sumamos cuatro servicios especializados, todos centrados en personas: seguridad, limpieza, enfermería y mantenimiento. Para mí, manejar talento es una pasión. Encontré mi propósito ayudando a otros a encontrar trabajo, porque detrás de cada búsqueda hay historias reales, deudas, compromisos, sueños.
Sé lo que es tener una deuda siendo joven, haber comprado un auto sin tener trabajo y aun así apostar al sueño. Por eso OPR Jobs representa eso: avanzar con firmeza, sin dejar de soñar.
Desde tu rol como HR Business Partner en OPR Jobs, ¿cuáles creés que son las transformaciones más urgentes que necesita el mundo del trabajo hoy?
Para mí, el rol de recursos humanos tiene que ir mucho más allá de lo transaccional. No se trata solo de contratar, pagar la nómina o dar un bono de vez en cuando. Si no conozco el negocio ni a las personas que lo integran, me quedo en la superficie. Creo que el verdadero valor de RRHH está en alinear el talento humano con la estrategia del negocio: diseñar planes de capacitación, sistemas de reconocimiento, e incluso iniciativas para cambiar conductas, pero con sentido, con propósito.
Conocer a fondo el negocio también implica entender a la gente: sus edades, intereses, roles. No tiene sentido hacer una celebración si no sabemos qué les motiva. Por ejemplo, en nuestro equipo de limpieza, muchas personas son adultas mayores; no van a disfrutar de un café con azúcar o cafeína como lo haría alguien más joven. Ese tipo de detalles hacen la diferencia.
Además, estoy convencida de que la tecnología, como la inteligencia artificial, puede ayudarnos muchísimo en esta misión. Ya la usamos en nuestros procesos de reclutamiento. Pero incluso con IA, lo más importante sigue siendo lo humano: acercarte, preguntar cómo está esa persona hoy. Ahí empieza todo.
¿Qué aprendizajes te ha aportado liderar Mujeres Business y cómo impactan en tu día a día profesional?
Como emprendedora, muchas veces sentí que el camino podía ser solitario. Fui la primera en mi familia en tener un negocio, así que no tenía a quién acudir para resolver dudas. Por eso, crear una comunidad de mujeres con foco en el empoderamiento económico ha sido clave para mí. Desde hace años, organizamos eventos donde capacitamos, inspiramos y conectamos a mujeres con el objetivo de que emprender sea una elección real, no una obligación ni un sueño lejano.
Nuestro evento principal es un congreso anual al que asisten unas 300 mujeres, y ya llevamos siete ediciones. Siempre incluimos temas de negocio, desarrollo personal y un enfoque espiritual, porque creemos en una transformación integral. Hemos visto cómo mujeres que antes veían su actividad como un hobby, hoy la convierten en un negocio rentable.
También trabajamos en derribar barreras internas: muchas veces, una mujer no se postula a un trabajo si no cumple el 100% del perfil, mientras que un hombre lo intenta con el 70%. Eso tiene que cambiar. Nuestro objetivo es sembrar conocimiento, fortalecer la autoestima y lograr que más mujeres se empoderen económicamente y decidan libremente sobre su vida y su futuro.
En tu experiencia, ¿cómo pueden las empresas ser verdaderamente inclusivas y no solo tener discursos de diversidad?
La inclusión real empieza por dos acciones clave: generar infraestructura adecuada y medir. Más allá de tener una política linda en papel, lo importante es construir una cultura viva, basada en hechos concretos. Por eso, lo primero es preguntarse: ¿tenemos la infraestructura necesaria para incluir a personas con diferentes capacidades? ¿Estamos preparados realmente?
Después, hay que medir: ¿cuántas mujeres hay en puestos de liderazgo? ¿Cuántas personas de la comunidad LGTBQ+? ¿Cuántas con discapacidad? Así como contamos cuántos hombres y mujeres hay en el equipo, también deberíamos tener claridad sobre estos otros datos para tomar decisiones más justas y conscientes.
La medición y la infraestructura son el punto de partida, pero el verdadero cambio viene cuando trabajamos en la cultura. La inclusión no debe ser solo un objetivo, sino una forma de operar todos los días. Una empresa verdaderamente inclusiva no lo dice, lo demuestra en cada decisión, en cada espacio y en cada oportunidad que brinda.
¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste como mujer en posiciones de liderazgo y cómo lo superaste?
En mi camino como emprendedora, muchas veces enfrenté prejuicios. No creían que yo era la dueña de la empresa, o dudaban de mi capacidad para liderar grandes proyectos. Aprendí que el primer paso es creer en una misma. Porque si no lo haces tú, difícilmente lo harán los demás.
Hoy, desde mi rol, busco justamente eso: que más personas, sin importar su género o condición, puedan ocupar espacios de liderazgo. Pero para lograrlo, primero hay que construir el terreno y animarse a ocuparlo con firmeza.
Si pudieras dejarle un mensaje a las nuevas generaciones que están comenzando sus carreras en recursos humanos, ¿cuál sería?
Hay una frase que siempre me guía: Es preferible avanzar rápido y brusco, a lento y delicado. Creo profundamente que si tenés una idea, tenés que ejecutarla ya, aunque no esté perfecta. Muchas veces nos quedamos en la planeación eterna, buscando que todo salga impecable, y eso nos paraliza. Pero la verdad es que no sabés si algo va a funcionar hasta que lo hacés.
Nos han enseñado que equivocarse está mal, cuando en realidad equivocarse es parte del camino. Otra frase que me encanta y aplico mucho es: quien no se equivoca, es quien no hace nada. Si no estás haciendo, no estás avanzando.
Por eso, mi consejo es: hacé que las cosas sucedan. Si una idea ya te vibra adentro, es porque necesita salir, necesita tomar forma. No esperes a que esté lista, perfecta o validada por el mundo. Hacela. Ajustá sobre la marcha. Pero movete. Porque la acción es la que transforma, no la intención.
“TRAS BAMBALINAS”
¿Qué hay detrás de tu éxito que no siempre se ve: procesos, aprendizajes o detalles clave que han marcado la diferencia en tu camino?
Uno de mis mayores aprendizajes ha sido tener siempre los pies en la Tierra y confiar en mi equipo. Para mí, la gente es el corazón de cualquier organización. Hacer crecer al equipo, formar nuevos líderes y apoyarme en ellos ha sido clave para avanzar. Son quienes te sostienen y te impulsan.
¿Quién es Osiris?

Apodo: No tengo apodo.
Profesión: Ingeniera industrial, con una maestría en Finanzas.
Signo del zodíaco: Piscis.
¿Dónde vives?: México.
¿Hijos?: No.
¿Mascotas?: Una tortuga terrestre, Lechugo.
Comida favorita: Pasta.
Edad: 38 años.
Hobbies: Me encanta escribir, leer y hacer yoga.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Cualquier país que tenga playa.
¿Tienes algún ritual o hábito para tu bienestar?
Escribir.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El aquamarina. Porque me recuerde al mar, me transmite paz y seguridad.
Entrevistada por Luisina Larrouyet.