Carla es directora de Servicios en Schneider Electric para Argentina, Uruguay y Paraguay, y una figura pionera en el sector informático y tecnológico. Pero su historia no encaja en los moldes típicos de la industria: desde el inicio, eligió construir su camino con sensibilidad, intuición y una convicción firme en ser auténtica, incluso cuando todo parecía ir en dirección contraria. Le dijeron muchas veces que ser sensible era una debilidad, un obstáculo para liderar en entornos dominados por la lógica, los datos y la tecnología. Sin embargo, con el tiempo descubrió que esa misma sensibilidad era su mayor fortaleza: le permitía escuchar de verdad, conectar con las personas, leer lo que no se dice y tomar decisiones que combinan datos con intuición. Para Carla, liderar no es imponer, sino acompañar desde la autenticidad, confiando en la propia voz interior y creando entornos donde otros también puedan mostrarse tal como son. Convencida de que lo humano sigue siendo el mayor diferencial, incluso en un mundo cada vez más automatizado, hoy inspira a su equipo —y a toda una industria— a combinar tecnología con empatía, resultados con propósito.
Hablemos de tus comienzos…
Apenas terminé la secundaria, el lunes siguiente ya estaba trabajando como recepcionista. Luego pasé por una consultora programando Lotus Notes y customizando CRMs, hasta que en 2003 llegué a Schneider Electric. En 2005 ya formaba parte del staff y me entrenaron en la metodología Six Sigma, que me abrió la cabeza: aprendí a mirar los procesos desde los datos, la voz del cliente y la mejora continua. Eso me llevó al área de calidad y satisfacción de clientes, donde fui asumiendo distintas responsabilidades, incluso a nivel Sudamérica.
En 2019 tuve el honor de convertirme en la única mujer en el comité de dirección, liderando esa área. Fue un desafío, porque es una industria muy masculina, pero seguimos abriendo camino. A fines de 2021 asumí un nuevo reto: ser la primera mujer en liderar un negocio en Schneider Electric Argentina, el negocio de servicios, sin experiencia previa en ventas ni manejando un P&L. Confiaron en mi estilo de liderazgo, cercano, orientado a las personas y a los resultados.
Hoy lidero una unidad transversal a toda la compañía, basada en personas y tecnología, acompañando a nuestros clientes en el ciclo de vida de sus activos para asegurar continuidad operativa, eficiencia energética y sustentabilidad. Brindamos soporte técnico, mantenimiento, modernizaciones, soluciones digitales para anticipar fallas y ayudar a tomar decisiones inteligentes. Desde entonces, sigo liderando esta área, buscando siempre ser el aliado de confianza de nuestros clientes.
La automatización y la inteligencia artificial están cambiando la forma de operar en muchos sectores. ¿Cómo impactan estas tecnologías en los servicios que ofrece Schneider Electric?
En Schneider, la automatización y la inteligencia artificial están transformando profundamente cómo trabajamos. Nos permiten anticiparnos a las necesidades de los clientes y optimizar procesos, enfocándonos en lo que realmente les aporta valor. Por ejemplo, en servicios aplicamos mantenimiento basado en condición: los equipos conectados nos dan datos en tiempo real, así podemos anticipar fallas y actuar justo cuando es necesario, ayudando también al cliente a tomar decisiones más inteligentes.
Para mí, la tecnología no reemplaza el vínculo humano, lo potencia. Libera a los equipos para que tengan más tiempo de escuchar, empatizar y construir relaciones de confianza. Creo que la clave está en combinar datos con intuición, tecnología con empatía. En un mundo cada vez más automatizado, lo que más va a importar es aquello que nos hace seguir siendo humanos.
¿Cómo están abordando desde Schneider Electric temas como la diversidad generacional, la inclusión y el bienestar en contextos híbridos o remotos?
Yo misma soy un ejemplo de la transformación que fuimos viviendo en estos años. Hace diez años, la diversidad dejó de ser solo un valor para convertirse en parte del ADN de Schneider. La inclusión no es un discurso, es una práctica diaria: en 2019 yo era la única mujer en un comité de dirección de 12 personas, y hoy ya somos 5. Y en el área de servicios, cuando entré solo el 9% eran mujeres; hoy somos el 30%.
También veo esa diversidad en mi equipo de liderazgo, donde conviven distintas generaciones: desde perfiles silver con gran experiencia, que son mi referencia, hasta talentos jóvenes que aportan frescura y nuevas dinámicas. Creo de verdad que esa combinación enriquece las decisiones y el día a día.
Además, el bienestar de las personas es una prioridad estratégica para la compañía, y más aún en servicios, donde trabajamos con técnicos que recorren el país y necesitan sentirse cuidados, valorados y escuchados. Eso impacta directamente en su desempeño y en la relación de confianza que construimos con nuestros clientes.
¿Qué rol juega el bienestar organizacional en el rendimiento de los equipos de servicios? ¿Qué iniciativas destacan en Schneider Electric en este sentido?
Nuestra unidad de negocios se basa en las personas, y cuidar a los equipos es una condición indispensable para sostener su compromiso, energía y excelencia operativa. Estoy convencida de que cuando una persona está bien consigo misma, también puede dar lo mejor en el trabajo.
Recientemente recibimos los resultados de una encuesta interna que realizamos anualmente, y los resultados para Servicios son muy alentadores. La gran mayoría de las personas siente que cuidamos activamente su bienestar, percibe equidad independientemente de las diferencias, y valora la flexibilidad para organizar su trabajo según sus necesidades.
Estos resultados no son casuales: reflejan una cultura que pone a las personas en el centro, promueve la inclusión, la diversidad generacional y un equilibrio real entre lo personal y lo profesional. Cuando el bienestar es prioridad, el compromiso crece y el impacto se multiplica.
¿Qué cualidades considerás innegociables en un líder del presente y del futuro?
Para mí, liderar empieza por ser auténtico, porque si no, no se sostiene en el tiempo. También requiere empatía para conectar de verdad con las personas, más allá del rol, y valentía para tomar decisiones difíciles de forma ágil, especialmente en un área tan operativa como la mía.
Hoy no se trata de tener todas las respuestas, sino de saber hacer las preguntas correctas, escuchar, aprender y mantenerse actualizado. Para mí, liderar es crear entornos donde cada persona pueda mostrar su mejor versión y encontrar su lugar.
EL FUTURO DEL TRABAJO
Si tuvieras que elegir una sola palabra para definir el futuro del trabajo, ¿cuál sería y por qué?
Si tuviera que elegir una palabra para el futuro del trabajo, diría conexión. En un mundo cada vez más digital, automatizado y rápido, lo que realmente va a marcar la diferencia es nuestra capacidad de conectarnos: con nosotros mismos, con los demás, de mirarnos a los ojos y construir confianza.
Creo que trabajar en un entorno donde hay confianza y empatía es lo que realmente genera resultados. Por más que la tecnología sea central, necesitamos espacios de conexión; ahí es donde la humanidad se vuelve nuestro mayor diferencial.
“CUADERNO DE IDEAS”
Si pudieras dejarle una nota escrita a tu versión más joven, ¿qué diría?
Me diría a mí misma que confíe siempre en su voz interior, que nunca me falló, incluso cuando temblaba. Le recordaría que su sensibilidad es una fortaleza, no una debilidad, y que mi intuición es mi mejor guía. También me diría que nunca deje de soñar, porque todo lo que soñé fue lo que fui logrando. Para mí, esa es la clave: confiar, escucharme y seguir soñando siempre.
¿QUIÉN ES CARLA?

Apodo: Carli y Carlita.
Profesión: Ingeniera en informática.
Signo del zodíaco: Géminis.
¿Dónde vives?: En Belgrano.
¿Hijos?: Sí. Dos hijos. Lara, de 12 años, y Tomás, de 16.
¿Pareja?: Matías, estamos casados hace 17 años, y juntos hace más de 20.
¿Mascotas?: No. En este momento estamos atravesando un duelo, porque perdimos a Penélope, nuestra perrita de 16 años.
Comida favorita: El asado.
Edad: 48 años.
Hobbies: Mirar series de ciencia ficción, disfruto mucho de salir a bailar, y también compartir momentos con amigos.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Cerca de mis afectos. Me gusta vivir donde vivo, porque tengo a todos mis afectos cerca.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El rosa, es parte de mi identidad. Siento que transmite calidez, cercanía y autenticidad.
Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.”
Trabajo mejor en equipo, sin dudas, y cuando se generan entornos de confianza.
Entrevistada por Luisina Larrouyet.