Patricia Uchoa: Liderazgo a toda potencia 

Con más de dos décadas en Iberdrola, Patricia Uchoa ha sido testigo y protagonista de la evolución cultural dentro de una de las empresas energéticas más importantes del mundo. Hoy, como responsable de Desarrollo y Cultura, combina experiencia y una curiosidad inagotable para liderar con empatía, impulsar el aprendizaje continuo y fortalecer el talento desde adentro. 

Desde pequeña, Patricia sintió una atracción magnética por el conocimiento. Con apenas cuatro años, ya descifraba letras por cuenta propia, robándole a escondidas las revistas a sus padres, movida por una curiosidad que no pedía permiso. Esa misma curiosidad —inquieta, autodidacta, insaciable— se convirtió en el motor que guiaría su camino profesional. Hoy, más de dos décadas después de haber comenzado su carrera en la sede brasileña de Iberdrola, Patricia lidera en España el área de Desarrollo y Cultura en una de las empresas energéticas más importantes del mundo. Su recorrido es testimonio de una evolución personal que acompaña y desafía la transformación organizacional: desde sus primeros pasos en Brasil hasta convertirse en referente, su historia está hecha de preguntas que no temen al cambio, de aprendizajes que surgen de la escucha y de una vocación profunda por cultivar entornos donde las personas puedan crecer, como ella misma lo hizo: con hambre de saber y el coraje de seguir aprendiendo. En Rocking Talent, conversamos con ella sobre el poder de la cultura, los desafíos de acompañar al talento en un mundo en constante mutación, y la importancia de seguir haciéndole preguntas a la vida. 

Has trabajado en distintos cargos dentro de Iberdrola, ¿qué fue lo que te conectó emocionalmente desde el principio con la empresa? 

Cuando apliqué a Iberdrola en Brasil, hace más de 20 años, lo que más me atrajo fue su apuesta pionera por las energías renovables, incluso cuando aún no estaban de moda. Me impresionó no solo lo que hacían, sino cómo lo hacían: con innovación, colaboración y libertad. Al incorporarme, me encontré en una planta en puesta en marcha, rodeada de ingenieros y técnicos. Yo era la única con formación en ADE, pero desde el inicio supe que valoraban el talento por encima de los títulos. Me sentí libre para ser yo misma, aportar desde mi autenticidad y crecer. Desde Recursos Humanos también asumía otras áreas como presupuestos, contratos o compras, en un entorno donde, a pesar de pertenecer a una gran empresa con más de 100 años, teníamos libertad para crear y mejorar. Esa combinación entre estructura sólida y espacio para innovar fue clave para mí. 

¿Qué aprendiste en tu rol sobre lo que realmente mueve a las personas a crecer dentro de una organización? 

Lo primero es que una tiene que querer y cuidar su propia carrera. Esa fue una de las lecciones más claras que aprendí: no podemos dejar nuestro desarrollo en manos de otros. También es clave sentirse vista, escuchada y valorada. Más allá de los planes de formación, lo que marca la diferencia es un entorno emocional donde se reconozca el valor de cada persona, donde haya autonomía, confianza y libertad para equivocarse. 

He tenido la suerte de trabajar con líderes que me ayudaron a construir mi propio estilo. Para mí, liderar no es controlar, es inspirar, acompañar y confiar. No hacen falta grandes programas, sino presencia, feedback constante y gestos simples: reconocer en una reunión, tomar un café, celebrar logros. Delegar bien no es soltar tareas, es acompañar y dar visibilidad. 

Creo profundamente en la generosidad como parte del liderazgo. Cuando quise cambiar de país, nadie me detuvo, al contrario: me apoyaron. Y eso intento hacer yo con mi equipo, para que cada persona pueda crecer y brillar. 

¿Cómo imaginás el futuro del desarrollo organizacional en un contexto cada vez más digital y automatizado? 

Siempre creí que todo está en constante cambio. Ya pasamos por modas como la reingeniería o el kaizen. La digitalización no es solo una tendencia, es una revolución, y desde Recursos Humanos debemos saber cómo gestionarla. Nos permite ser más eficientes, tomar mejores decisiones, optimizar procesos y personalizar experiencias. Antes confiábamos en nuestra intuición y conocimiento; hoy, gracias a los datos, podemos anticiparnos y adaptarnos con mayor precisión. 

Sin embargo, cuanto más avanza la tecnología, más valiosa se vuelve la parte humana. La empatía, el liderazgo, la construcción de culturas sólidas… eso no lo puede automatizar ninguna inteligencia artificial. Nuestro verdadero reto está en encontrar el equilibrio: aprovechar la tecnología como aliada, sin olvidar que el desarrollo de las personas sigue siendo una tarea profundamente humana. La inteligencia emocional, para mí, sigue siendo el corazón de todo. 

¿Cómo se articula tu trabajo con otras áreas clave como Recursos Humanos, Sostenibilidad o Innovación dentro de Iberdrola? 

En Iberdrola, todas las áreas trabajamos con un objetivo común: preparar a la organización para los desafíos estratégicos del futuro. No entiendo otra forma de trabajar que no sea en colaboración constante. Desde mi rol en Recursos Humanos, no puedo desarrollar programas de competencias sin entender lo que necesitan los negocios, qué espera el CEO o cada dirección. Por eso, estamos en diálogo continuo con todas las áreas. 

La colaboración también se refleja en nuestros compromisos con la equidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Desde 2016, impulsamos el deporte femenino, comenzando con el fútbol en España y hoy apoyando a más de 35 federaciones y 800.000 deportistas en todo el mundo. 

Además, trabajamos con áreas como innovación y digital para atraer talento, desarrollar programas formativos, incorporar metodologías ágiles y participar en foros y universidades. Escuchamos mucho, tanto a los negocios como a las personas. Hacemos pulsos frecuentes para entender qué quieren aprender o mejorar. Aquí las ideas tienen que responder a necesidades reales, si no, no prosperan. La colaboración no es opcional, es parte de nuestra cultura y la clave para que las cosas realmente funcionen. 

¿Qué aprendizajes te dejaron estos años a nivel liderazgo? 

Antes de entrar a Iberdrola ya había liderado equipos, pero cada experiencia me enseñó algo distinto. Lo primero que aprendí fue que liderar no es controlar, es confiar. Un líder no tiene que saberlo todo; tiene que saber preguntar, guiar, y crear un entorno donde las personas se sientan seguras para proponer, equivocarse y aprender. 

Mi objetivo no es que dependan de mí en el día a día, sino ser clave para la estrategia, para acompañar, orientar y ayudar a encontrar soluciones. Siempre busco ser auténtica, ganarme el respeto por cómo soy, no por el cargo que ocupo. La coherencia, la empatía y la flexibilidad son esenciales. 

Creo en el liderazgo desde el servicio: estar al servicio del equipo, del propósito de la empresa y del desarrollo de las personas. Para mí, Recursos Humanos no es un área de apoyo, es una función estratégica que acompaña a la organización a avanzar. Eso implica escuchar, estar presente y liderar con autenticidad. 

 
EL FUTURO DEL TRABAJO  

Si tuvieras que elegir una sola palabra para definir el futuro del trabajo, ¿cuál sería y por qué?  

Para mí, la adaptabilidad es la habilidad más valiosa hoy. El cambio es constante y cada vez más veloz: la tecnología, los modelos de negocio y las expectativas evolucionan todo el tiempo. Antes se pensaban planes a diez años; ahora, a dos, y con revisiones constantes. Adaptarse rápido, soltar lo que ya no sirve y abrazar lo nuevo es clave. Pero no se trata solo de conocimiento técnico, también es emocional. Debemos ayudar a las personas a aprender con agilidad, vivir experiencias diversas, asumir nuevos retos y entender que desarrollarse no es solo hacer cursos, sino estar en movimiento continuo. 

 “CUADERNO DE IDEAS”   

Si pudieras dejarle una nota escrita a tu versión más joven, ¿qué diría?  

Siempre le digo a las personas jóvenes —y también me lo diría a mí misma de niña—: nunca dejes de hacer preguntas. La curiosidad es tu mejor aliada. No hagas planes rígidos; prueba, explora, incluso si no sabes cómo va a terminar. A veces la vida te lleva por caminos inesperados que ni imaginabas, y en ellos también hay valor. Disfruta del proceso, porque todo, de una forma u otra, te va a llevar a un buen lugar. 

¿QUIÉN ES PATRICIA?

Apodo: Tizi. Patri.  

Profesión: Licenciatura en Administración de Empresas. MBA Marketing.  

Signo del zodíaco: Aries.  

¿Dónde vives?: Madrid.  

¿Hijos?: Un hijo, de 19 años, que se llama Gabriel.  

 ¿Pareja?: Sí, Douglas, mi marido.  

¿Mascotas?: Un perro, que se llama Alai. En euskera, significa alegría.  

Comida favorita: Una buena carne.  

Edad: 49 años.   

Hobbies:  Me gusta pintar, viajar, salir con amigos, ver series.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Me gusta mucho donde vivo.  

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El rojo, me transmite determinación y carácter, y me siento identificada con esas dos características. 

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando me dan libertad.  

Entrevistada por Luisina Larrouyet.