Alexís Superí: Un CEO que rompe el molde en tecnología 

En la última edición de Rocking Talent, atravesada por la data y la tecnología, hablamos con Alexís Superí, CEO en Frávega Tech, lidera la compañía que redefine el acceso a productos y servicios de electrónica e informática, impulsando la innovación tecnológica para transformar la experiencia de miles de usuarios. 

Desde chico, Alexis encontró en el rock un lenguaje propio. Entre guitarras distorsionadas y letras que hablan de rebeldía y pasión, fue moldeando una identidad que hoy sigue intacta. Su amor por la música no quedó atrapado en un recuerdo adolescente: junto a su esposa Carolina lo convirtió en un puente hacia su hija Antonella. 

En familia, suelen ir a los recitales de Divididos, una tradición que trasciende generaciones. No es solo una banda que a Antonella le gusta; en cada show, el grupo se toma un momento para pensar en los chicos: bajan un poco el volumen, colocan vallas especiales y crean un espacio seguro para que los más pequeños puedan vivir la experiencia sin miedo, sintiendo la energía del ritual rockero desde temprano. Allí, entre luces, acordes y un latido colectivo que une a miles, Alexis comparte con su hija la magia de la música que lo marcó, ahora transformada en herencia y celebración compartida. 

Pero si la música marcó su espíritu, la tecnología moldeó su camino profesional. Alexis es un perfil atravesado por la innovación y el cambio constante, alguien que entiende que la transformación digital no es solo una tendencia, sino un motor que redefine cómo trabajamos y vivimos. Esa visión lo llevó a convertirse en CEO de Frávega Tech, donde lidera la evolución de una compañía emblemática hacia un futuro cada vez más conectado e inteligente. 

Fiel a sí mismo, mantiene un look relajado: remera, jean y zapatillas son su uniforme cotidiano. Su madre ya se rindió ante la idea de verlo con camisa. Alexis no disfraza su estilo; lo lleva con naturalidad, la misma con la que dirige, inspira y transforma. 

¿Cómo describirías tu estilo de liderazgo dentro de Frávega Tech? 

Me esfuerzo cada día por ser un verdadero facilitador. Para mí, liderar no es solo ocupar un cargo, sino saber cómo hacerlo mejor. Ser facilitador significa tener muy claro el objetivo, poder comunicarlo con claridad, alinear a los equipos, darles las herramientas que necesitan y acompañarlos en la toma de decisiones —o tomarlas cuando corresponde. Creo que es una habilidad que se desarrolla con práctica y dedicación constante. Requiere compromiso diario para lograr que el equipo avance unido, con dirección y propósito, y para que cada persona pueda aportar su máximo potencial. 

¿Cuál creés que fue el mayor aprendizaje de Frávega en su evolución hacia el e-commerce? 

En estos años, liderar la transformación digital fue mucho más que adoptar tecnología. Aprendí que digitalizar no es solo incorporar nuevas herramientas: también implica cambiar metodologías y, sobre todo, cultura. Ese cambio es complejo y puede resultar doloroso para compañías con historia, porque obliga a cuestionar procesos y adoptar formas de trabajo más ágiles y probadas en el mercado. 

En Frávega Tech impulsamos este cambio cultural para convertirnos en una compañía atractiva para el talento tecnológico. Definimos un propósito claro, lo comunicamos con convicción y construimos una cultura que combina a las personas que ya hacían posible el negocio con nuevas incorporaciones que trajeron experiencia digital. No se trata de reemplazar, sino de integrar: sumar gente valiosa del mercado y potenciar a quienes ya habían logrado tanto con menos recursos. 

Este enfoque nos permitió atraer talento de empresas 100% digitales, algo que hace pocos años parecía inalcanzable. Hoy seguimos desarrollando esa cultura y ajustando nuestra forma de trabajar para acelerar la innovación. La tecnología es solo un medio; el verdadero cambio está en cómo pensamos, colaboramos y hacemos crecer el negocio juntos. 

¿Qué límites éticos ves en el uso de IA en e-commerce y retail? 

Creo que la inteligencia artificial potenció algo que comenzó antes: la gestión ética y segura de los datos. Mucho antes de la IA, las empresas ya debíamos construir modelos de gobierno y seguridad para segmentar, personalizar y proteger la información de clientes. Hoy, con la hiperpersonalización y la IA, esos desafíos se vuelven exponenciales: sin datos bien gobernados no hay innovación confiable. 

En Frávega Tech entendimos que la IA no es solo una herramienta poderosa, sino un proceso que debe tener propósito claro, bases sólidas y una adopción responsable. Creamos nuestro propio programa de inteligencia artificial para tres objetivos clave: aportar valor al negocio (con buscadores, chatbot y posventa inteligente), asistir a las personas en su productividad sin comprometer información sensible y optimizar la infraestructura cloud con modelos propios. No subimos datos críticos a plataformas abiertas; construimos un ecosistema gobernado y seguro. 

Mi experiencia de más de 20 años me enseñó que no existe una receta única: hay que mantener pensamiento crítico, criterio formado con experiencia y apertura al cambio. La adaptabilidad y la adopción consciente son esenciales para transformar la tecnología en verdadero valor. Innovar sin propósito ni bases sólidas es solo ruido; hacerlo con estrategia cambia el negocio. 

¿Creés que el modelo híbrido llegó para quedarse, o las empresas van a pretender retomar el esquema 100% presencial? 

Creo que las empresas debemos adaptarnos para que cada persona sea lo más productiva posible. No todos trabajamos igual: hay momentos en los que necesito estar solo, concentrado y programando; otros en los que una breve videollamada resuelve un problema, y otros en los que es clave juntarse con un equipo, debatir ideas en un pizarrón y compartir tiempo presencial. 

Me cuesta imaginar un modelo rígido de oficina todos los días de 9 a 18. Prefiero un enfoque flexible, con equilibrio entre lo remoto y lo presencial, definiendo ceremonias y espacios que tengan sentido, como reuniones clave, revisiones mensuales u otras instancias donde estar juntos realmente aporta valor. Lo fundamental es tener objetivos claros, medir resultados y evaluar la calidad del trabajo más que el lugar desde donde se hace. 

Cuando arrancamos en Frávega Tech, éramos 40 personas y tenía sentido ir todos los días para entender la cultura, conocer a la gente y construir equipo. Hoy somos más de 400, distribuidos en distintas ciudades, y la realidad cambió: no cabemos en un solo espacio físico y necesitamos modelos híbridos. Creo que la cultura y la productividad se construyen midiendo, adaptando y generando prácticas que realmente sumen al negocio. 

DATA Y TECNOLOGÍA 

Si los datos hablaran… ¿qué te dirían hoy sobre tu equipo? 

Siento que con mi equipo construimos una base tecnológica y cultural sólida. Pasamos de caernos seguido y trabajar sin método a tener procesos maduros, eficiencia operativa y fundamentos firmes que nos permiten innovar con seguridad y dar saltos reales hacia el futuro. 

“CUADERNO DE IDEAS”  

Si pudieras dejarle una nota escrita a tu versión más joven, ¿qué diría? 

Creo que le diría que vale la pena todo el esfuerzo. De chico dejé muchas cosas de lado por mi pasión por la tecnología y el estudio. Preferí aprender, programar y entender cómo funcionaban las cosas antes que salir. Hoy sé que valió la pena y agradezco profundamente el esfuerzo de mis padres. 

¿QUIÉN ES ALEXIS?: 

Apodo: Ale, Alex, cuando era más joven me decían Flaco.  

Profesión: Ingeniero en sistemas.  

Signo del zodíaco: Acuario.   

¿Dónde vives?: Francisco Álvarez, provincia de Buenos Aires.  

¿Hijos?:  Antonella, de 11 años.  

 ¿Pareja?: Estoy en pareja hace más de 20 años, con Carolina.  

¿Mascotas?: Una perra, adoptada de la calle, Pochita.  

Comida favorita: Carne, en todos sus formatos.  

Edad: 44 años.  

Hobbies: Me gusta jugar al básquet, y leer. Intento leer sobre temas que no estén relacionadas a la tecnología, pero siempre vuelvo.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

La verdad es que siento que vivo donde quiero vivir. Me gusta tener espacios verdes alrededor, el espíritu de barrio vigente y su tranquilidad. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El rojo es un color que me gusta. Pero en términos futboleros, el azul y amarillo.  

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Depende del día, ánimo o contexto.  No es uno solo.  Con el equipo, presencial con un propósito claro, me muevo por la casa, un café o también cuando me concentro en la oficina de casa (alias, mi cueva). 

Entrevistado por Luisina Larrouyet.