Camila Peña, actual HR Manager Foods SoCo & SC LATAM en Unilever, impulsa el bienestar y la motivación de su equipo, consolidándose como una líder que promueve una gestión humana centrada en las personas.
Camila aprendió pronto que el trabajo, para ser auténtico, debe tener una dosis inevitable de disfrute. “Necesito divertirme sí o sí”, repite como un mantra que guía su manera de liderar y de construir equipos. Hoy, como HR Manager Foods SoCo & SC LATAM en Unilever, acaba de desembarcar en México para iniciar una nueva etapa profesional, convencida de que los caminos —los de la vida y los de la empresa— se cruzan siempre en el momento justo.
Autodefinida como inquieta y apasionada, lleva en su ADN una mirada futbolera que le permite trazar paralelismos entre la cancha y la oficina. Para ella, liderar es jugar en equipo: reconocer talentos diversos, aprovechar la “tensión positiva” de las reuniones como quien celebra un pase bien dado, y animarse a desafiar el status quo con la convicción de que los grandes resultados nacen del compromiso colectivo. Camila habla de estrategias como si fueran tácticas de un partido difícil: claridad en el objetivo común, comunicación constante y la certeza de que, al final, lo que marca la diferencia es la red que sostiene al equipo.
Desde su llegada a Unilever, hace ya varios años, fue construyendo un camino versátil que la llevó por distintos roles, países y proyectos, siempre con la misma consigna: dejar cada espacio mejor de lo que lo encontró. Ahora, con la energía de un nuevo comienzo en tierras mexicanas, se prepara para dar el puntapié inicial de otro desafío. En su mirada se adivina la certeza de quien sabe que el partido será duro, pero también la convicción de que jugarlo con autenticidad y coraje es, en sí mismo, la mejor victoria.
Hablemos de tus comienzos…
Entré a Unilever hace 7 años, después de trabajar 2 en una empresa de tecnología. Siempre digo que soy “nacida y criada” en Unilever, porque desde el inicio conecté con su cultura, el lugar que tiene HR en la mesa de decisiones y el espíritu pionero de la compañía.
En estos años tuve 7 roles distintos, porque soy muy inquieta y curiosa. Pasé por equipos globales desarrollando un chatbot de recursos humanos, trabajé en la planta Pilar en plena pandemia —uno de los años más desafiantes y felices de mi vida—, y viví una experiencia inolvidable en Uruguay, liderando HR en un equipo de 90 personas, muy distinto a las 10.000 de México donde hoy estoy.
También estuve en reclutamiento, talento y roles generalistas. Actualmente soy HR Manager Foods para Argentina, Uruguay y Paraguay, y además HRBP de la vicepresidenta de Supply Chain Foods LATAM, con responsabilidad sobre seis fábricas en Brasil, México y Argentina.
Fuera de Unilever, fui docente ad honorem en la UBA durante tres años. La docencia me apasiona y siempre trato de mantener ese vínculo, colaborando cuando me convocan.
¿Qué significa para vos liderar equipos en una empresa global como Unilever, y cómo lográs balancear cercanía con visión estratégica?
Unilever tiene un condimento único: es una multinacional con recursos y estructura global, pero en Argentina el 90% de lo que producimos y vendemos es local. Esa combinación de escala internacional con raíz nacional me atrapó desde el primer día.
Siempre quise construir un perfil versátil porque el mundo cambia a diario y hay que vivir en beta, evolucionando con él. En HR trabajamos por, con y a través de las personas, y para mí la clave siempre fue conocerlas de verdad. No creo en separar al “yo laboral” del “yo personal”. Las personas más inspiradoras que conocí fueron las más auténticas, y hoy la autenticidad es indispensable para liderar.
La Generación Z lo deja claro: no tolera mentiras y no teme irse si no encuentra coherencia. Representan casi el 40% de la fuerza laboral, y nos invitan a repensar los liderazgos. Yo abrazo esa autenticidad porque creo que hace crecer a los negocios y a las personas.
Desde HR marcamos la diferencia estando cerca, conociendo el negocio y ayudando a desarrollar soft skills críticas como flexibilidad y humildad intelectual. El mundo será más desafiante, pero nuestra oportunidad es acompañar y adaptarnos todos los días.
En un mundo cada vez más híbrido y diverso, ¿qué prácticas implementa Unilever para mantener la cultura viva y alineada?
Durante mucho tiempo las empresas atraían talento prometiendo planes de carrera a 5 años. Yo no creo en eso. Hoy lo que tiene valor es lo que hacemos ahora: qué experiencia me ofrece la compañía hoy, cómo conecta con mis intereses y cómo me hace crecer. El futuro lo veremos después.
En Unilever siempre encontré esa riqueza. Nunca me marcaron la cancha de un rol de manera rígida; había un propósito claro, pero siempre tuve la libertad de hacerlo a mi manera, con el apoyo de líderes y colegas que me dedicaron tiempo y cariño. Estoy convencida de que somos consecuencia de la gente que invierte en nosotros para que seamos mejores.
En 7 años tuve 7 roles distintos: trabajé en Pilar en plena pandemia, en Uruguay cubriendo una licencia, en Ciudad de México y en equipos globales. Algunas experiencias las pedí activamente, otras llegaron como oportunidades inesperadas. Esa flexibilidad es parte del valor de estar en Unilever: es como tener un pasaporte dentro de la misma compañía.
El mundo cambia y las organizaciones también. Cada rol se transforma, y gran parte lo construimos nosotros. Para mí, ese es el verdadero diferencial.
¿Qué rol juegan los datos en la toma de decisiones de cultura en Unilever?
El desafío de los equipos híbridos, en cualquier sentido, empieza con tener un objetivo común. Cada inicio de año, con mi equipo definimos una estrategia de HR que deriva directamente de la estrategia de Foods LATAM. Eso nos unifica: desde quienes trabajan en fábricas en Argentina hasta quienes están en Brasil. Mi objetivo es mantenerla viva; por eso, en cada presentación, la primera slide siempre es la estrategia del negocio y la segunda la de HR. Nos ayuda a enfocarnos y a evitar las “cosas paracaidistas” que no suman.
El segundo pilar es la comunicación. Siempre digo que es casi un milagro: entre lo que uno dice y lo que el otro entiende hay un abismo. Por eso hay que dedicar tiempo, no solo a transmitir, sino a escuchar. Parte de nuestro rol como líderes es invertir tiempo en las personas: entender dónde necesitan apoyo, qué los motiva y cómo ayudarlos a tener éxito.
La comunicación debe adaptarse a cada uno: algunos prefieren dos touchpoints semanales, otros cada 15 días, otros llamadas espontáneas. Lo importante es mantenernos alineados. Y, sobre todo, hacer que cada reunión sea efectiva, porque no podemos caer en la “reunionitis” crónica.
¿Qué riesgos y oportunidades ves en el uso de inteligencia artificial aplicada a Recursos Humanos?
Creo que lo peor que podemos hacer es pelearnos con el avance tecnológico. Yo lo abrazo, porque la inteligencia artificial nos devuelve algo invaluable: tiempo. Hoy ya no me imagino mi vida sin ChatGPT. Lo uso como copiloto para acelerar ideas, planes o estrategias, y luego pongo mi propio criterio humano sobre eso.
Siempre le transmito a mis equipos que la IA es un gran habilitador, pero las decisiones siguen siendo nuestras. Podemos practicar entrevistas, recibir feedback o crear planes más rápido, pero el encuentro humano, la empatía y la autenticidad no se reemplazan. Ahí está el verdadero valor.
En Unilever usamos modelos predictivos en las fábricas que mejoran la calidad de los productos y, en consecuencia, la experiencia del consumidor. Desde HR estamos piloteando un AI Coach disponible 24/7, que facilitará el desarrollo de las personas. Sin embargo, sé que siempre habrá momentos en los que necesitaremos hablar con otro ser humano, compartir experiencias y acompañar de cerca.
Para mí, la tecnología es un exponenciador: potencia lo que hacemos y nos permite dedicar más tiempo a lo importante. Usada con inteligencia y humanidad, se convierte en la mejor aliada para transformar negocios y personas.
¿Una frase que te inspire y que acompañe tu manera de liderar?
Quiero vale cuatro, porque siento que mi forma de liderar busca dejar todo mejor de lo que lo encontré: cada interacción debe aportar valor, con empatía y humildad intelectual, desafiando el status quo y evolucionando todos los días junto a mi equipo.
DATA Y TECNOLOGÍA
Si los datos hablaran… ¿qué te dirían hoy sobre tu equipo?
La radiografía de mi equipo mostraría autenticidad y diversidad: enfrentamos un desafío grande en un contexto complejo, pero tenemos claridad, energía y una red que nos sostiene. Sé que vamos a darlo todo y lograr grandes cosas juntos.
”MI SINGULARIDAD”
¿Qué característica, personal o profesional, creés que te vuelve único?
Para mí, la autenticidad y el coraje son clave: siempre fui yo misma, con lo bueno y lo malo, y nunca me achico ante los desafíos. Juego cada partido con pasión, doy todo y confío en que llegarán los resultados.
¿QUIÉN ES CAMILA?:

Apodo: Cami. Ñula.
Profesión: Licenciada en Relaciones del Trabajo.
Signo del zodíaco: Virgo.
¿Dónde vives?: CDMX.
¿Hijos?: No.
¿Pareja?: No.
¿Mascotas?: No.
Comida favorita: Ñoquis con boloñesa.
Edad: 31 años.
Hobbies: me gusta pintar, dibujar, escribir y leer. Todo lo relacionado al arte.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Bariloche. Porque siento que tiene el mix entre playa y montaña.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El rojo, por la intensidad y la pasión.
Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.”
Trabajo mejor cuando me divierto. Sin dudas.
Entrevistada por Luisina Larrouyet.