Jorge Viejo Casas, Human Resources Manager en Arup España, cuenta con más de 20 años de experiencia dentro de la organización, destacándose por su profunda comprensión del desarrollo y gestión de personas en un entorno global.
POR LUISINA LARROUYET
Con una búsqueda constante por lo inusual y lo auténtico, Jorge eligió la sociología como su carrera, buscando algo original y alejado de los caminos tradicionales. Su pasión por entender a las personas y su visión particular lo llevaron a convertirse en Human Resources Manager en Arup, donde ha forjado una carrera de más de 20 años, marcada por su capacidad para conectar y gestionar equipos. Pero Jorge no solo se ha destacado en el mundo corporativo, sino que también ha dejado su huella en la literatura.
Ha escrito tres libros: dos novelas que exploran las profundidades humanas y un relato más personal, reflejando sus propias vivencias y perspectivas. A través de su mirada única, tanto en su trabajo como en su escritura, Jorge demuestra que, al igual que en las personas que lidera, es posible encontrar lo extraordinario en lo cotidiano, lo que lo convierte en un referente dentro de la organización y más allá de ella.
Hablemos de tus comienzos y recorrido…
Estudié Sociología porque quería algo original y diferente a las carreras más comunes, como Derecho o Psicología. Aunque me interesaba la tecnología, me di cuenta de que con Sociología tenía pocas oportunidades laborales. Fue entonces cuando me especialicé en Recursos Humanos, algo que siempre me había atraído porque me permite trabajar con personas dentro de una organización.
Hice un máster en Recursos Humanos, lo que me permitió ingresar a Deloitte España, donde estuve casi 4 años en el equipo interno, contratando auditores, consultores y abogados. Durante mi tiempo allí, viví de cerca la crisis de Arthur Andersen por el escándalo de Enron, lo que llevó a la fusión de Andersen con Deloitte en España. Aunque en un principio la idea me pareció interesante, pronto me di cuenta que la fusión no me convencía, ya que adoptaron la ideología y valores de Andersen. Busqué nuevas oportunidades y entré a Haro, donde llevo 20 años trabajando.
Arup es conocida por su fuerte cultura organizacional. ¿Cómo se vive esa cultura en la operación española y cómo se potencia desde RRHH?
Es curioso trabajar en Arup porque, aunque somos una consultora de proyectos de ingeniería, tenemos un enfoque muy diferente. No somos una consultora tradicional con accionistas o un dueño; estamos gestionados por los propios empleados. Esta estructura permite que recibamos beneficios dos veces al año basados en cómo le va a la compañía a nivel mundial, no solo por nuestros resultados individuales.
Algunos trabajadores aterrizan en la empresa por meses, otros por años, y algunos se quedan porque les gusta España o tienen una conexión personal aquí. Nuestra compañía es global, con 18.000 empleados en todo el mundo, y trabajamos mucho en equipo compartido, incluso entre oficinas de diferentes países. Si surge un problema en un proyecto, podemos llamar a otra oficina, como la de Irlanda o Italia, para colaborar en una parte del trabajo.
Además, no hacemos proyectos repetitivos. Siempre buscamos innovar, lo que nos lleva a compartir ideas y soluciones internamente. Por ejemplo, si alguien enfrenta un desafío técnico, puede recibir ayuda de colegas en todo el mundo. Este enfoque global y colaborativo hace que podamos ofrecer soluciones completas y especializadas a nuestros clientes, sin importar en qué parte del mundo se encuentren.
¿Qué es lo que más te enorgullece de trabajar en Arup?
Para mí, lo más importante es que los líderes sean ejemplo de los valores que promovemos. En nuestra compañía, las responsabilidades tienen plazos fijos. Por ejemplo, el cargo de Group Leader tiene un mandato de tres años, renovable por tres años más. Cuando expira el mandato, se abre una vacante a todos los directores de Arup en el mundo, lo que significa que una persona de otro país, como Polonia, puede optar al cargo. Esto crea una dinámica interesante: el responsable de un equipo puede llegar a ser el Group Leader, y viceversa. Este sistema fomenta la colaboración y el crecimiento constante basado en compartir decisiones.
Sin embargo, tenemos un desafío con la generación joven: los cambios visibles en la carrera no se perciben en el corto plazo. Es importante entender que, dentro de la compañía, se pueden hacer múltiples carreras cambiando de equipo o de oficina. Lo que queremos mostrar es que se pueden hacer diversos cambios de roles y crecer dentro de la empresa. Para ejemplificar esto, organizamos reuniones donde compartimos casos de empleados que cambiaron de equipo, mostrando que no importa la edad, sino las motivaciones y el deseo de crecimiento.
Este enfoque nos ha permitido crecer de 75 empleados a 380 en 20 años.
¿Cuáles son hoy los principales retos de la gestión de talento en una firma de ingeniería global como Arup?
Una de las cosas que tengo claro es que en mi equipo está prohibido hablar de “talento“. Para mí, el término es reduccionista. “Talento” tiene dos acepciones: una es el talento innato, lo que haría el proceso de selección muy simple, y la otra es una visión mercantilista, casi como una moneda. No me interesa hablar de talento, prefiero hablar de personas. Busco individuos completos, con sus habilidades, pero también con sus miedos, su capacidad de comunicación, su nivel de desarrollo y su momento vital.
Estoy buscando personas para que estén conmigo a largo plazo, no solo para hacer un proyecto puntual. Sé que a lo largo de esos 20 años tendrán momentos en los que brillarán, otros en los que estarán más bajos, y momentos en los que querrán asumir nuevas responsabilidades. Lo que quiero es que sean completos, no solo enfocarme en la parte positiva, porque esa visión me parece demasiado productiva y limitante. Mi objetivo es tener un equipo diverso y dinámico, no solo talentoso.
¿Cuál es el legado que te gustaría dejar como profesional dentro de la gestión del talento?
Me gustó esta pregunta porque me hizo recordar una anécdota de mi máster. Un profesor contaba que un director, al encontrarse con alguien a quien admiraba, lo vio limpiando el agua que se había caído en el baño. Estaba allí, recogiendo el agua y dejando todo ordenado. Esa imagen me dejó una enseñanza importante: lo mejor que se puede hacer, es dejar algo mejor de lo que lo encontraste.
Para mí, eso es el legado que quiero dejar. No sé cuánto tiempo estaré en la compañía, tal vez 20 años o 40, pero lo que quiero es que, al final de mi paso, mi impacto sea positivo. Quiero poder decir que dejé la empresa mejor de lo que la encontré. Creo que ahora mismo, en lo que estoy haciendo, eso es exactamente lo que busco.
DATA Y TECNOLOGÍA
Si los datos hablaran… ¿qué te dirían hoy sobre tu equipo?
Si los datos hablaran de mi equipo, dirían que somos un grupo eficiente, flexible y bien compensado. Nos conocemos profundamente, somos resilientes y abordamos diversas áreas dentro de la empresa, adaptándonos a las necesidades individuales de cada persona.
“GPS INTERNO”
¿Qué valor guía tus decisiones incluso cuando nadie está mirando?
Para mí, la clave está en la justicia y la empatía. Debemos ser responsables con el equipo y con la dirección, asumiendo siempre la perspectiva del otro para poder tomar decisiones justas y caminar juntos, a pesar de las diferencias.
¿QUIÉN ES JORGE?:

Apodo: Viejo.
Profesión: Sociólogo, con un máster en RRHH.
Signo del zodíaco: Capricornio.
¿Dónde vives?: Madrid. Nacido en Burgos.
¿Hijos?: Tengo dos hijos. Lucas, de 8 años, y Oliver, de 9.
¿Pareja?: Sí, casado.
¿Mascotas?: Una gata, se llama Vegas.
Comida favorita: Los huevos fritos con carabineros.
Edad: 47 años.
Hobbies: Leer, escribir, jugar y ver al baloncesto.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Me gusta mucho vivir en Madrid.
¿Qué color te representa mejor como persona?
Mi color favorito es el negro, me transmite neutralidad.
Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.”
Trabajo mejor cuando veo que hay un propósito en lo que hago.