Santiago Langan: El perfume de la colaboración 

Psicólogo de formación y gerente de Personas y Cultura en Diffupar, Santiago Langan impulsa una gestión centrada en el bienestar y el desarrollo humano, tejiendo puentes entre la psicología y la estrategia organizacional. 

Santiago aprendió desde temprano que las personas son el verdadero motor de cualquier organización. Psicólogo de formación y actual gerente de Personas y Cultura en Diffupar, combina la mirada analítica con la sensibilidad para leer lo humano detrás de cada proceso. Su rol lo coloca en el centro de un universo tan diverso como desafiante: una compañía con puntos de venta, logística, oficinas y marcas de dermocosmética y perfumería que viven, cada día, el pulso del retail. Allí, Santiago asume la tarea de tender puentes entre realidades distintas, buscando equidad más que igualdad, y diseñando estrategias que reconozcan las necesidades de cada equipo. 

En lo personal, disfruta estar en movimiento. El deporte no solo le da energía, también le recuerda que la constancia y la disciplina son parte esencial del liderazgo. Esa misma vitalidad se traslada a su vida familiar: es padre de dos adolescentes y sabe que la crianza, como la gestión de personas, requiere paciencia, escucha y la capacidad de dar espacio para crecer. 

Vive en Pilar, y por eso valora especialmente la flexibilidad que ofrece el esquema híbrido, un modelo que le permite equilibrar tiempos personales y profesionales. Sin embargo, nunca pierde de vista a quienes están en el corazón del negocio: los colaboradores de las tiendas, que sostienen con esfuerzo diario la cercanía con los clientes. Para Santiago, reconocer ese compromiso es tan importante como impulsar nuevas prácticas de desarrollo, formación y cultura organizacional. 

Con una visión que mezcla humanidad y profesionalismo, busca construir un ambiente de confianza, donde cada persona encuentre un propósito y una oportunidad de crecimiento. Porque, en definitiva, como él mismo afirma, lo que más satisfacción le da es acompañar a otros en su evolución y ver cómo se desarrollan en el camino. 

Hablemos de tus comienzos… 

Empecé a trabajar muy joven, a los 18 ya estaba vinculado a la industria de servicios y seguros, donde tuve mis primeras experiencias en Recursos Humanos. Más tarde llegué a Banco Galicia, mi gran escuela, donde pasé por selección, recorriendo el país para sumar talentos a través de entrevistas grupales y gerenciales, y luego como business partner, acompañando distintas áreas y proyectos, permitiendome alcanzar una visión integral de la gestión de personas. Después me integré al área de desarrollo, liderando equipos, programas de talento, desempeño y liderazgo, que son temas que me apasionan. 

Luego busqué un cambio de industria y llegué a Natura, una multinacional con presencia en toda Latinoamérica. Allí viví uno de mis mayores desafíos: la adquisición de Avon. Fue un proceso intenso de integración cultural, revisión de estructuras y beneficios, e implementación de metodologías ágiles. Aprendí a trabajar con equipos diversos, gestionar choques culturales y construir un propósito común en medio de la transformación. 

Tanto Galicia como Natura me dejaron aprendizajes profundos, culturas sólidas y personas valiosas que marcaron mi desarrollo profesional y personal. 

¿Cómo abordan el bienestar de sus empleados? 

Nuestro público interno es muy heterogéneo: colaboradores en puntos de venta, centros de distribución y oficinas administrativas, con dinámicas laborales y rangos de edad muy distintos. Eso nos desafía a ofrecer un acompañamiento diverso y adaptado a cada realidad. 

Uno de los programas que más impulsamos fue el onboarding, para fortalecer la identidad, generar vínculo y acelerar la adaptación cultural. Queremos que cada nuevo ingreso entienda rápido quiénes somos y qué hacemos. 

También trabajamos en beneficios más flexibles, con plataformas que permiten elegir propuestas a medida según cada necesidad. Con públicos tan diversos, la personalización se vuelve clave para que cada colaborador encuentre lo que realmente le aporta valor. 

Además, lanzamos un programa de licencias familiares que acompaña distintas etapas de la vida: desde el reconocimiento al recibirse, días de mudanza, matrimonio, nacimiento de hijos o un regreso más cuidado a la oficina. La idea es abarcar todos esos momentos importantes y estar presentes en la vida de las personas. 

En definitiva, buscamos que cada colaborador, sin importar su rol, etapa o contexto, sienta que tiene un lugar y un apoyo real en la organización 

¿Qué desafíos específicos enfrenta el liderazgo de Diffupar al gestionar equipos híbridos, y qué acciones se han tomado para superarlos? 

Creo que debemos hablar más de equidad que de igualdad. No todas las personas tienen la misma realidad ni dinámica de trabajo, por eso no necesitamos que todo sea idéntico, sino equitativo: beneficios distintos según las necesidades de cada rol. 

En quienes pueden acceder al trabajo híbrido, veo lo mejor de ambos mundos. Desde casa se gana productividad y organización, evitando tiempos de traslado. Pero la oficina sigue siendo fundamental para construir cultura, conectar y trabajar en equipo. La clave está en equilibrar ambos espacios. 

Este año relanzamos nuestro ciclo de desarrollo, con nuevas competencias y una fuerte campaña de comunicación. Apostamos al trabajo por objetivos, donde los líderes desafían a sus equipos y promuevan el feedback constante. Incluso buscamos que los mismos colaboradores propongan sus objetivos, alineándolos con sus líderes. 

La meta es clara: que la organización funcione más por compromiso que por horarios, fomentando la automotivación y la responsabilidad compartida. Si logramos consolidar esa cultura, el esquema híbrido se convierte en la mejor opción posible, porque combina flexibilidad, productividad y sentido de pertenencia. 

A lo largo de tu carrera, ¿cómo ha evolucionado tu estilo de liderazgo?  

Cuando empecé a liderar equipos, mi principal preocupación era generar confianza y caerles bien. Quería que me sintieran como uno más, alguien con quien pudieran compartir inquietudes sin miedo. Ese fue mi primer foco, aunque también estaba el temor como líder. 

Con el tiempo entendí que eso no era suficiente. Liderar no se trata solo de agradar, sino de identificar los motivadores e intereses de cada persona, y acompañar sus distintos momentos de desarrollo con un liderazgo más situacional. Se trata de desafiar, apoyar y facilitar el camino según las necesidades de cada colaborador. 

Hoy me enfoco en transmitir una visión clara, en ser un facilitador que ayuda a trazar el rumbo y que entiende las realidades de cada miembro del equipo. Lo que más me motiva es ver cómo crecen, cómo se desarrollan y avanzan. Esa evolución individual es, al final, la mayor satisfacción que puedo tener como líder: saber que mi aporte contribuye en su camino. 

¿Cómo equilibras tu vida personal con las demandas de un rol tan exigente? ¿Tienes alguna rutina o práctica que te ayude a mantenerte enfocado y equilibrado? 

Soy bastante culposo en este aspecto: trato de responder en cualquier momento si alguien me contacta. Sin embargo, busco fomentar una cultura de respeto por los tiempos de descanso, tanto en mí como en la organización. Entiendo que el retail tiene dinámicas particulares, con colaboradores trabajando sábados y domingos, y en esos casos debemos estar siempre disponibles por si surge alguna necesidad. 

Lo importante es discernir qué es urgente y qué puede esperar al lunes. Intento inculcar esa práctica para no invadir innecesariamente los espacios personales. La hiperconectividad actual, con mensajes por Teams, WhatsApp o redes sociales, puede ser abrumadora, y por eso hay que ordenarse y acompañar a la organización en la gestión de esos límites, para que los equipos logren concentrarse y ser más productivos. 

Hay equipos que, por la naturaleza del negocio, deben estar disponibles en los mismos horarios que los puntos de venta. En esos casos, las guardias pasivas se vuelven indispensables y forman parte de nuestra dinámica. 

En definitiva, se trata de encontrar un equilibrio: ser conscientes de las exigencias del sector, pero a la vez cuidar la salud mental y el bienestar de los equipos, evitando el estrés que genera una conexión constante e indiscriminada. 

Para cerrar, ¿qué te gustaría que las personas recuerden de tu gestión al frente del área de Personas y Cultura en Diffupar? 

Me gustaría que digan que fui un promotor de la cultura de confianza. Siempre busqué y busco acompañar a la empresa para que cada día sea más cercana y humana, sin perder de vista la importancia de crecer en profesionalismo y en la forma en que trabajamos juntos. 

DATA Y TECNOLOGÍA 

Si los datos hablaran… ¿qué te dirían hoy sobre tu equipo? 

Dirían que formo parte de un equipo altamente comprometido, con una fuerte vocación de servicio y un gran espíritu de colaboración. Nos une el trabajo en conjunto y las altas expectativas de desarrollo, siempre con la mirada puesta en seguir creciendo profesionalmente. 

“SI MI HISTORIA FUERA UNA SERIE…” 

¿Cómo se llamaría el próximo capítulo de tu vida? 

Desde el alma. Desde que elegí mi vocación y profesión, siempre puse el foco en ayudar a los demás, a ser un facilitador para la vida de los demás, y creo mucho en ese propósito genuino. 

¿QUIÉN ES SANTIAGO?: 

Apodo: Santi.  

Profesión: Psicólogo, con un MBA.  

Signo del zodíaco: Piscis. 

¿Dónde vivís?: Pilar.  

¿Hijos?: Dos. Mateo, de 16 años; y Olivia, de 13.  

 ¿Pareja?: En pareja con Rosario, que es ingeniera agrónoma.  

¿Mascotas?: Sí, dos perros adoptados en pandemia.  Matilda, que la adoptó mi pareja; y Wally, que fue adoptado por mí.  

Comida favorita: Carne al horno con papas.  

Edad: 48 años. 

Hobbies:  Mucho deporte. Juego al tenis y al pádel.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Irlanda. Me encanta su cultura y la gente, también la música.  

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El azul. Es el que más uso.  

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando tengo un ambiente de confianza, positivo y colaborativo, con una cultura abierta en la que se pueden proponer ideas. 

Entrevistado por Luisina Larrouyet.