Cinthia D’agata: Cuando el talento se mezcla en la medida justa 

Cinthia D’agata lidera el área de Personas de Campari Group para Argentina, Perú y PM. Desde el corazón de la casa de bebidas, impulsa culturas donde el talento, las marcas y las personas se viven con la misma pasión. 

Hay personas que entienden el trabajo como un espacio donde la vida también sucede. Cinthia es una de ellas. Entre agendas, decisiones y conversaciones que impactan en cientos de personas, encuentra tiempo para entrenar con su equipo de siempre, ese que empezó como un grupo más y hoy es, sin vueltas, una red de amistades. Disfruta de esos rituales compartidos con la misma naturalidad con la que se define como una tía cómplice y cercana para sus sobrinos Juli y Salvi.  

Le gusta observar, registrar, detener el tiempo en imágenes. Saca fotos, se asume fotógrafa amateur y celebra que la tecnología hoy también juegue a favor de la estética y la sensibilidad. Mirar, encuadrar, capturar momentos: gestos que dialogan con su manera de estar en el mundo y de liderar. 

Desde su rol como HR Director en Campari Group para Argentina, Perú y PM, lidera el área de Personas en una de las compañías de bebidas más icónicas del mundo. Lo hace combinando estrategia y humanidad, foco en resultados y cuidado por los vínculos, con la convicción de que las culturas se construyen en lo cotidiano. Cinthia habla de liderazgo sin poses, de trabajo sin máscaras y de talento entendido como algo vivo, que se entrena, se acompaña y se disfruta. Porque para ella, tanto en la vida como en las organizaciones, lo importante no es solo llegar, sino cómo se transita el camino. 

Hablemos de tu recorrido… 

Soy una persona muy inquieta. Apenas terminé el colegio empecé a estudiar y a trabajar al mismo tiempo. Durante los cuatro años de la carrera trabajé en una librería, en un entorno completamente distinto al mundo corporativo, caótico pero muy divertido, al lado de un colegio. 

A los pocos meses de recibirme ingresé a Kimberly-Clark como recepcionista. Estuve seis meses en ese rol, conociendo la compañía y formando parte del equipo de Recursos Humanos. En ese momento, quien luego sería mi director durante toda mi carrera en Kimberly, Martín Chávez, me dio la oportunidad de sumarme formalmente al área de HR. Vio en mí una persona colaborativa, curiosa y con ganas de aprender, y me propuso explorar qué me motivaba. 

Así comencé a desarrollarme en Recursos Humanos, con foco en compensaciones, combinando un rol más técnico en rewards con una mirada de business partner para áreas más pequeñas. Estuve casi diez años en esa función, participando en proyectos regionales y globales, viajando mucho y sumando mercados a mi responsabilidad. 

Luego asumí un rol 100% generalista como HR Manager para Argentina, Uruguay y Paraguay. En total, fueron más de 14 años en Kimberly-Clark. Fue mi escuela: un espacio de enorme aprendizaje, desarrollo y personas increíbles. Sin duda, no sería quien soy hoy sin esa experiencia. 

¿Qué diferencias culturales te impactaron más al pasar de una empresa de consumo masivo como Kimberly-Clark, a una de marcas icónicas? 

Encontré muchas similitudes entre mi experiencia en Kimberly-Clark y mi rol actual, al menos en los años que yo viví allí. Si comparo ambos recorridos, veo en común esa búsqueda constante de mejorar, de implementar procesos para volvernos más globales y sólidos como organización. Culturalmente también hay puntos muy alineados: muchas oportunidades de desarrollo, capacitación continua y un fuerte espíritu emprendedor. 

Es un entorno donde nadie puede esperar que todo esté resuelto. Acá hay que arremangarse, involucrarse y hacerse cargo. El accountability y el ownership son claves, algo que en Kimberly también estaba muy arraigado, aun siendo estructuras más grandes. 

Quizás la principal diferencia la encontré en cómo se viven las marcas. En Kimberly uno se vuelve embajador natural de los productos, pero en esta industria hay un plus: la marca se vive también en el punto de venta y en los momentos de consumo. Conectar con eventos, activaciones, música, encuentros sociales y ver cómo la gente disfruta esos momentos fue un gran descubrimiento para mí. Hoy no solo miro la góndola o el precio, también voy a un bar, miro la carta, pruebo el cóctel y me fijo cómo está hecho. Eso te vuelve, inevitablemente, una verdadera embajadora de marca. 

¿Qué comportamientos de liderazgo son innegociables en Campari Group? 

En los últimos años venimos trabajando muy fuerte el liderazgo, en un contexto de gran renovación de equipos. Desde que llegué a la compañía hubo muchos cambios, especialmente en el equipo de dirección, y hoy soy la persona con más antigüedad, con casi cuatro años en Campari. Incorporamos talento tanto interno como externo, y la compañía apuesta claramente al desarrollo: cuando hay que elegir entre traer a alguien de afuera o promover a una persona que viene creciendo internamente, solemos priorizar el talento interno. 

Creemos mucho en los planes de sucesión y en que, si están definidos, es para que realmente sucedan. Desde Recursos Humanos implementamos a nivel local distintas academias globales, con foco en liderazgo y desarrollo de capacidades. Además, el año pasado formalizamos el Extended Leadership Team, que incluye a los reportes del equipo de dirección, con el objetivo de empoderarlos y hacerlos parte activa de la cultura, el engagement y la toma de decisiones. 

La cultura de Campari se sostiene en cuatro valores muy claros: integridad, pragmatismo, pasión y togetherness. Buscamos que estos valores se vean no solo en los líderes, sino en todas las personas de la compañía. Desde nuestro modelo de HR Business Partner trabajamos muy cerca de los equipos y líderes, entendiendo sus necesidades y acompañándolos como socios estratégicos para que los equipos funcionen, entreguen resultados y las personas puedan crecer y desarrollarse. 

¿Cómo se construye sentido de pertenencia en contextos globales y diversos? 

Cuando llegué a la compañía, Argentina y Perú funcionaban como dos equipos completamente separados, con estructuras y líneas de reporte distintas. El desafío fue integrar ambos mercados, algo que también asumieron el country manager y las áreas funcionales como Finanzas, Supply Chain y Recursos Humanos. Desde entonces hicimos un trabajo muy lindo con el equipo de Perú, que es joven, pequeño y con un espíritu muy especial. Son unas 35 personas y se nota mucho la vida compartida: trabajan juntos, pero también se encuentran fuera de la oficina, entrenan, salen y generan vínculos muy cercanos. 

En 2023 hicimos por primera vez una convención conjunta en Bariloche y fue un punto de inflexión. A partir de ahí empezó una comunicación mucho más fluida entre todos, no solo por funciones, sino como una sola compañía. Empezamos a entender y sincerar las diferencias culturales, a reírnos de ellas y a convivir mejor. 

Hoy tenemos espacios comunes muy valiosos: una convención anual, town halls bimestrales con mucha participación y una cultura informal y cercana. Cuando voy a Lima, todos piden encuentros uno a uno, comparten sus planes de desarrollo y buscan feedback. Esa horizontalidad real, en la forma de relacionarnos y comunicarnos, es una de las cosas que más valoro de la compañía. 

¿Qué te sigue entusiasmando de trabajar con personas, incluso después de tantos años de experiencia? 

Muchas veces me pregunto qué es lo que me mueve, y casi siempre termino conectándolo con mi propósito de vida. Me gusta ayudar a las personas, tanto en lo profesional como en lo personal, y siento que mi trabajo me da la posibilidad real de hacerlo. Desde gestos pequeños, como estar cerca de alguien que acaba de ser mamá o papá, escribirle, acompañar y preguntar qué necesita, hasta momentos mucho más significativos. 

Pienso, por ejemplo, en cuando llamamos a alguien para confirmarle que quedó seleccionado para una posición. La felicidad que se transmite en ese instante es enorme, y saber que sos parte de ese momento me parece increíble. Y del otro lado, cuando toca tomar decisiones difíciles, como una desvinculación, también creo profundamente en hacerlo con respeto, empatía y acompañamiento. No son situaciones fáciles para nadie, pero poder estar presentes y humanos marca la diferencia. 

Ese hilo conductor de ayudar, acompañar y, de alguna manera, transformar la vida de las personas es lo que le da sentido a lo que hago. Sentir que trabajo en proyectos con propósito es lo que me da energía todos los días y me impulsa a seguir adelante. 

DUPLA ESTRATÉGICA 

¿En qué momento la tecnología deja de ser aliada y empieza a distraer del talento real? 

La tecnología deja de ser aliada cuando creemos que puede reemplazarlo todo. La IA llegó para ayudarnos a trabajar mejor, liberarnos tiempo y potenciar nuestras capacidades, no para borrar el valor humano. Se vuelve una distracción cuando automatizamos sin criterio y perdemos el espacio donde las personas aportan sensibilidad, criterio y emociones. El desafío es usarla a favor, sin cruzar la línea que nos vuelve robóticos. 

“MI SINGULARIDAD” 

¿Qué característica, personal o profesional, creés que te hace único? 

Creo que lo que me hace única es la pasión con la que encaro todo lo que hago. Cuando me involucro, voy al 100%: no sé hacerlo a medias. Además, tengo la versatilidad para moverme con naturalidad entre lo operativo y lo estratégico, trabajar con distintos equipos y contextos, y adaptarme sin perder foco. Me gusta disfrutar y divertirme con mi trabajo, y eso también se nota. 

¿QUIÉN ES CINTHIA?: 

Apodo: Cin.  

Profesión: Licenciada en Relaciones Públicas.  

Signo del zodíaco: Aries.  

¿Dónde vives?: Nuñez, CABA.  

¿Hijos?:  No.  

 ¿Pareja?: Sí. Martín.  

¿Mascotas?: No.  

Comida favorita: Sushi.  

Edad: 43 años.  

Hobbies: Me encanta entrenar, intento hacerlo todos los días. Y también disfruto de compartir tiempo de calidad con mis dos sobrinos, Juli y Salvador. Soy una niña más. 

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir?.  

Cualquier lugar que tenga playa.  

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El naranja. Lo descubrí hace poco, y siento que me transmite paz y felicidad. Quizás porque lo relaciono con los atardeceres, que me encantan. 

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando lo hago en equipo y me siento desafiada por algún proyecto. 

Entrevistada por Luisina Larrouyet.