Ricardo Galicia: Un líder romántico en un mundo de métricas 

POR LUISINA LARROUYET 

Ricardo Galicia, Chief Human Resources Officer en Pizza Hut MX, impulsa una forma de liderazgo disruptiva, desafiando modelos tradicionales y apostando por culturas organizacionales que inspiren, desarrollen talento y generen impacto real en las personas y en el negocio. 

Hay líderes que gestionan desde los números y hay otros que lideran desde las historias. Ricardo pertenece a esta última categoría. Chief Human Resources Officer en Pizza Hut MX, se reconoce a sí mismo como un líder romántico en un mundo corporativo que muchas veces exige esconderse detrás de métricas, reportes y máscaras profesionales. Él, en cambio, elige mostrarse auténtico, convencido de que la emoción, la inspiración y la conexión humana siguen siendo las herramientas más poderosas para movilizar equipos y transformar organizaciones. 

Su forma de liderar es, por naturaleza, disruptiva. No busca repetir fórmulas ni acomodarse a modelos tradicionales, sino cuestionarlos y reescribirlos cuando es necesario. Para Ricardo, las organizaciones no son estructuras rígidas, sino espacios vivos donde las personas necesitan sentido, propósito y oportunidades reales para crecer. Por eso, uno de sus grandes motores es compartir experiencias y aprendizajes con otros líderes, ayudándolos a descubrir su propio estilo y a construir culturas donde el liderazgo se entienda como un acto de servicio hacia los demás. 

Quienes trabajan con él saben que su herramienta favorita no es una hoja de cálculo, sino una historia bien contada. Cree firmemente que las historias tienen el poder de enseñar, de transmitir valores y de dejar huellas más profundas que cualquier instrucción formal. A través de ellas, logra que conceptos complejos se vuelvan cercanos y que los equipos encuentren significado en lo que hacen cada día. 

Su visión es clara y ambiciosa: hacer de Pizza Hut uno de los mejores lugares para trabajar en México hacia 2030. No se trata solo de alcanzar indicadores o rankings, sino de construir una cultura donde las personas puedan desarrollarse, equivocarse, aprender y, sobre todo, sentirse orgullosas de formar parte de algo más grande que ellas mismas. 

En un entorno que cambia a gran velocidad y que exige resultados inmediatos, Ricardo apuesta por una forma de liderazgo que no renuncia a la sensibilidad ni a la autenticidad. Porque, en su mirada, liderar no es ocultarse detrás de un rol, sino animarse a inspirar desde la esencia propia y a construir, junto a otros, organizaciones que dejen una marca positiva en las personas y en la sociedad. 

Hablemos de tu recorrido profesional… 

Entré al mundo de People casi por casualidad. Trabajaba en un call center vendiendo tarjetas de crédito y, en apenas quince días, recibí más insultos que en toda mi vida. Ahí entendí que ese no era mi lugar y decidí renunciar. En ese momento, alguien de Recursos Humanos me preguntó si quería ser becario en el área. Estaba estudiando Administración y, aunque eso implicaba ganar menos, lo vi como una oportunidad de aprendizaje. Así fue como di mis primeros pasos en el mundo corporativo. 

Lo que realmente me hizo quedarme en Recursos Humanos fue lo que ocurrió poco después. Durante la crisis global de 2008 y 2009, vi cómo muchas personas eran despedidas en un contexto muy difícil. Conocía sus historias: madres solteras, estudiantes, personas que sostenían a sus familias. Ver esas situaciones me impactó profundamente y despertó en mí una pregunta que hasta hoy me acompaña: ¿cómo puedo influir para que, cuando haya decisiones difíciles, se tomen cuidando a las personas? 

Ahí encontré mi propósito. Desde entonces, todos los días me pregunto cómo puedo ayudar a que las personas vivan y trabajen mejor. 

¿Cómo se gestiona el sentido de pertenencia en equipos con alta rotación o trabajos de paso? 

Creo que todo parte desde la cultura y el mindset organizacional. La rotación muchas veces se ve como algo negativo, pero hoy las nuevas generaciones ya no buscan permanecer toda la vida en una empresa. Por eso, más que intentar evitarla, debemos entender que la rotación va a suceder y preguntarnos cómo aprovechar el tiempo en que las personas están con nosotros. 

Si sabemos que alguien estará entre 9 meses y 2 o 3 años, el desafío es generar planes que permitan que ese tiempo sea valioso tanto para la empresa como para la persona. En nuestro caso, entendemos que tenemos un compromiso con la sociedad: formar talento preparado para el futuro laboral. 

Por eso ofrecemos tres cosas clave. Primero, desarrollar una mentalidad procesal, entendiendo que todo trabajo tiene un inicio, pasos definidos y un resultado. Segundo, fomentar la disciplina, entendida como el compromiso de cumplir con estándares y metas. Y tercero, brindar oportunidades reales de crecimiento, permitiendo que en pocos años las personas puedan asumir nuevos roles y liderar equipos. 

Sabemos que la gente va a rotar, pero si logramos que ese tiempo sea formativo y significativo, todos ganamos: la empresa y la persona. 

¿Qué habilidades buscan desarrollar hoy en sus equipos que antes no eran prioridad? 

Puede sonar trillado, pero para mí todo empieza por buscar personas antes que competencias. Siempre inicio mis entrevistas con una pregunta muy simple: “¿Quién eres?”. Lo hago porque estoy convencido de que contrato seres humanos antes que profesionales o diplomas. Creo que puede haber jefes que no sean buenas personas, pero no puede haber buenos líderes que no lo sean. 

Cuando hablo de ser buena persona no me refiero a idealizar o evitar conflictos, sino a entender que liderar deja de tratarse de uno mismo y empieza a tratarse de los demás. Un líder debe comprender que su rol es ayudar a otros a crecer y que los objetivos individuales se alcanzan cuando se contribuye al propósito de la organización. 

Una vez que identifico a una persona comprometida, entonces sí observo las competencias. Hoy, más que adaptarse al cambio, necesitamos personas que quieran liderarlo. El mundo se mueve tan rápido que ya no alcanza con reaccionar: necesitamos líderes que impulsen el cambio, que a veces acompañen y otras veces lideren, pero siempre con la disposición de evolucionar constantemente. 

¿Qué buscás generar en las personas que trabajan con vos, más allá de resultados? 

Confianza. Cuando una persona se siente en confianza puede ser ella misma, y no hay nada más valioso que eso dentro de un equipo. Cuando puedes mostrarte tal cual eres en el trabajo, entregas tu mejor versión y tu mayor productividad. En cambio, cuando hay estrés, miedo a ser juzgado o la sensación de estar constantemente observado, las personas dejan de aportar todo lo que podrían. 

La confianza permite que las personas se animen a expresar ideas, incluso aquellas que al principio generan dudas. Muchas veces alguien quiere decir algo, pero se lo guarda por miedo a equivocarse o a ser juzgado. Cuando existe confianza, ese miedo se transforma en aprendizaje, porque el error no se castiga, sino que se convierte en una oportunidad para mejorar. 

Desde mi mirada, construir confianza también implica generar espacios de diálogo donde las ideas puedan desarrollarse. No se trata de aceptar todo sin cuestionar, sino de escuchar, analizar y dar feedback para que cada propuesta pueda evolucionar. Pero todo comienza ahí: si hay confianza, hay crecimiento; si no, el talento se queda en silencio. 

“EL DESAFÍO” 

¿Qué es más difícil: atraer talento o desarrollarlo? 

Desarrollarlo, sin dudas. Porque atraerlo puede lograrse con una buena propuesta de compensación, pero desarrollarlo requiere tiempo, herramientas y, sobre todo, asumir riesgos. Implica confiar en que las personas se van a equivocar y darles oportunidades reales para aprender en la acción. Muchas veces estamos tan enfocados en los resultados inmediatos que olvidamos invertir el tiempo necesario para desarrollar a las personas como realmente lo merecen. 

”MI SINGULARIDAD”  

¿Qué característica, personal o profesional, creés que te vuelve único? 

Creo que lo que me vuelve único es mi forma de liderar desde lo emocional. Soy un líder romántico en un mundo cada vez más numérico, y eso me permite inspirar y conectar con las personas. Me gusta contar historias para transmitir ideas y valores, porque creo que así los mensajes cobran sentido. Además, estoy convencido de que el verdadero propósito se construye cuando trabajas para los demás y contribuyes a su crecimiento. 

¿QUIÉN ES RICARDO?: 

Apodo: Rich.  

Profesión: Licenciado en Administración.  

Signo del zodíaco: Aries. 

¿Dónde vives?: Querétaro.  

¿Mascotas?: Tengo una perra boston terrier, llamada Jacinta.  

Comida favorita: Los chilaquiles, las enchiladas, y en general los antojitos mexicanos.  

Edad: 37 años.  

Hobbies: Disfruto de compartir tiempo de calidad con mi esposa y mis hijos. También me gusta dedicarme un espacio a compartir mi experiencia, ya sea en charlas, encuentros de líderes, entrevistas. 

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

He conocido varios países, y de todos me llevé algo positivo. Chile, Argentina, España, Estados Unidos… pero realmente, donde me lleve la vida. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El azul me encanta, en todas sus variantes. Pero también utilizo mucho el rojo en ámbitos sociales y recreativos.  

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando hay ideas en la mesa.