Débora Gelpi: Adaptarse no es volver a ser el mismo 

Débora Gelpi lidera el área de Recursos Humanos para México y Latinoamérica en Teva Pharmaceuticals, una compañía multinacional dedicada al desarrollo y acceso a medicamentos. Desde ese rol regional, acompaña la evolución del talento en una industria donde la ciencia, la innovación y el cuidado de la salud avanzan a gran velocidad, y donde aprender, adaptarse y anticiparse se vuelven parte esencial del liderazgo. 

Hay personas que cruzan fronteras sin dejar de llevar consigo aquello que las nombra. A Débora, argentina radicada en México desde hace siete años, todavía la habitan el amor por el asado, el sentimiento de pertenencia y esa forma cercana de mirar los vínculos que, de alguna manera, también atraviesa su manera de liderar. 

Hoy se desempeña como Senior Director Human Resources en México & LATAM en Teva Pharmaceuticals, una compañía multinacional dedicada al desarrollo y acceso a medicamentos. Desde ese rol regional, acompaña la evolución del talento en una industria donde la ciencia, la innovación y la salud avanzan a una velocidad que exige aprendizaje permanente, flexibilidad y capacidad de anticiparse. 

Pero si hay una convicción que aparece con fuerza en su recorrido, es que el liderazgo no se enseña únicamente desde el discurso. Para Débora, liderar también es mostrar el camino con acciones concretas: aprender cuando el contexto cambia, invertir en el propio desarrollo, adaptarse sin perder la esencia y construir confianza desde la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. 

En su historia, la transformación no aparece como una amenaza, sino como una forma de crecimiento. Quizás por eso habla del cambio con naturalidad, como quien entiende que evolucionar no implica dejar atrás quién uno es, sino animarse a descubrir nuevas versiones de sí mismo. 

La industria farmacéutica atraviesa transformaciones constantes. ¿Qué desafíos particulares tiene la gestión del talento en este sector? 

Haber trabajado en industrias tan distintas —consumo masivo, tecnología, materiales para la construcción y, en dos etapas, la industria farmacéutica— me dio una perspectiva muy amplia. Hoy creo que uno de los mayores desafíos de Pharma es la necesidad de mantenerse en constante evolución. 

La transformación de la salud, los nuevos tratamientos, la incorporación de medicamentos biológicos y un abordaje cada vez más integral de las enfermedades exigen una actualización permanente. Esto impacta especialmente en quienes están cerca del negocio, como los representantes médicos, que deben conocer en profundidad los nuevos productos, los avances científicos y las distintas alternativas terapéuticas. 

Pero este desafío no alcanza solo a los profesionales de la salud. Si bien médicos e investigadores tienen incorporada la formación continua como parte de su profesión, el resto de las áreas también necesita reinventarse para acompañar esa velocidad de cambio. Desde Talento tenemos la responsabilidad de comprender hacia dónde evoluciona el negocio, anticiparnos a las nuevas capacidades que serán necesarias y preparar a las personas para responder a un contexto que no deja de transformarse. 

¿Qué capacidades necesita desarrollar una organización de salud para mantenerse competitiva en los próximos años? 

No quiero caer en un cliché, pero creo que el mundo del trabajo se está transformando por completo. Hoy hay habilidades que dejaron de ser un diferencial para convertirse en un requisito. Son fundamentales para nuestra empleabilidad, nuestro desarrollo y, sobre todo, para aportar valor en lo que hacemos. 

El pensamiento crítico es una de ellas: entender lo que sucede, analizar la información y conectar los puntos es cada vez más importante. También la curiosidad, porque los roles evolucionan constantemente y todos los días aparecen nuevos desafíos, herramientas y conocimientos que debemos incorporar. A eso se suman la adaptabilidad, la flexibilidad y la resiliencia, indispensables para aprender, desaprender y volver a empezar. 

Más allá de las capacidades técnicas que exige cada industria, hay competencias que dependen de cada persona. No siempre es la organización la que impulsa ese desarrollo; muchas veces nace del autoconocimiento, de identificar los propios desafíos y de tener la actitud de seguir aprendiendo. Creo que hoy el verdadero diferencial está en ese espíritu emprendedor que nos permite reinventarnos, crecer y responder a un contexto donde el cambio ocurre a una velocidad cada vez mayor. 

Muchas veces se asocia la adaptabilidad con la flexibilidad. ¿Creés que son lo mismo o hay diferencias? 

No, creo que no son lo mismo. Para mí, la adaptabilidad implica evolucionar. Significa desarrollar nuevas competencias, aprender, cambiar la forma de gestionar y ajustarse a un contexto diferente. Cuando uno se adapta, incorpora nuevas reglas de juego y, muchas veces, ya no vuelve a ser el mismo porque ese proceso transforma la manera de pensar y de actuar. 

La flexibilidad, en cambio, tiene más que ver con la capacidad de acomodarse a una situación puntual. Es la posibilidad de modificar ciertas conductas según el contexto, pero conservando la esencia y pudiendo volver al estado anterior una vez que esa situación pasa. 

Por eso creo que la gran diferencia está en que la flexibilidad es una respuesta circunstancial, mientras que la adaptabilidad implica una transformación más profunda. Adaptarse es reinventarse, evolucionar y prepararse para un escenario nuevo que, muchas veces, hace imposible volver al punto de partida. 

Si tuvieras que aconsejar a un joven profesional que hoy ingresa al mercado laboral, ¿qué debería empezar a desarrollar desde ahora? 

Cuando pienso en los desafíos del futuro del trabajo, miro especialmente a quienes están dando sus primeros pasos en el mercado laboral. Ahí es donde se hace más evidente la brecha entre lo que muchas veces ofrece la formación académica y lo que hoy demandan las organizaciones. 

La universidad sigue siendo fundamental porque brinda las bases, pero ya no alcanza. Los cambios tecnológicos avanzan a un ritmo tan acelerado que, en muchos casos, los conocimientos más actuales se adquieren en la práctica y a través del aprendizaje continuo. Por eso creo que no hay que esperar a graduarse para empezar a desarrollar experiencia y nuevas capacidades. 

Mi consejo es construir un verdadero toolkit de herramientas que empiece por el autoconocimiento: entender cuáles son las fortalezas, identificar los propios gaps y trabajar para cerrarlos. Hoy saber utilizar herramientas de inteligencia artificial dejó de ser un diferencial para convertirse en un requisito. Pero también es clave emprender, participar en proyectos y vivir experiencias que fortalezcan la adaptabilidad, la resiliencia y el pensamiento crítico. Más que prepararnos para un puesto específico, tenemos que prepararnos para aprender, reinventarnos y generar valor en un mundo del trabajo que cambia permanentemente. 

LIDERAZGO ADAPTATIVO 

¿Qué es lo único que un líder nunca debería dejar de aprender? 

Creo que un líder nunca debería dejar de aprender a adaptarse. Eso implica incorporar nuevas herramientas y tecnologías para simplificar lo transaccional y dedicar más tiempo a lo que realmente genera valor: desarrollar personas, acompañar a los equipos y crear mejores experiencias. Pero, sobre todo, significa aprender a leer el contexto, entender qué necesita cada persona e inspirar con el ejemplo. El liderazgo no se sostiene solo desde el conocimiento técnico, sino desde la capacidad de evolucionar, invertir en uno mismo y demostrar con acciones el aprendizaje continuo. 

“SI MI HISTORIA FUERA UNA SERIE…” 

¿Cómo se llamaría el próximo capítulo de tu vida? 

“Una nueva vida”, así llamaría al próximo capítulo de mi historia. Me entusiasma la idea de reinventarme, animarme a hacer algo completamente distinto, quizás vivir en otro lugar y seguir evolucionando sin perder mi esencia. Disfruto los cambios porque son los que me impulsan a crecer, transformarme y buscar siempre mi mejor versión. Creo que la próxima temporada de mi vida estará marcada, justamente, por esa capacidad de empezar de nuevo. 

¿QUIÉN ES DÉBORA?: 

Apodo: Deb.  

Profesión: Licenciada en Relaciones Humanas y Públicas.   

Signo del zodíaco: Sagitario.  

¿Dónde vives?: CDMX. 

¿Mascotas?: No.  

Comida favorita: Asado. 

Edad: 56 años. 

Hobbies: Viajar, leer, escuchar música y cocinar. 

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir?  

Argentina, sin dudas. Siempre es lindo volver a Buenos Aires. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El azul, me transmite mucha paz y me relaja. Además, me conecta mucho con el agua.  

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando lo hago en equipo.

EntrevistadA por Luisina Larrouyet.