Rebeca Saldaña Iriarte es subdirectora de Talento y Cultura en Sports World. Cercana, empática y convencida de que el liderazgo se construye desde la escucha, impulsa una gestión centrada en las personas, el desarrollo del talento y la cultura organizacional. En esta entrevista comparte su visión sobre el aprendizaje continuo, el liderazgo con propósito y el poder de inspirar a otros a alcanzar su mejor versión.
Hay pasiones que llegan de forma inesperada y terminan transformando la manera en que entendemos la vida. Para Rebeca Saldaña Iriarte, subdirectora de Talento y Cultura en Sports World, el running apareció casi por casualidad, pero pronto se convirtió en una escuela de aprendizaje permanente. Cada kilómetro recorrido le enseñó que los grandes resultados no suelen ser producto de la velocidad, sino de la disciplina, la constancia y la capacidad de seguir adelante incluso cuando el camino se vuelve desafiante.
Esa misma filosofía atraviesa su forma de entender el mundo del talento. Convencida de que las organizaciones se construyen desde las personas y las experiencias que comparten, encontró en el desarrollo de la cultura organizacional una de sus mayores pasiones profesionales. Porque, al igual que en una carrera de largo aliento, las culturas sólidas no se improvisan: se diseñan, se cuidan y se fortalecen día a día.
En esta conversación, Rebeca reflexiona sobre liderazgo, cultura y aprendizaje continuo, y comparte cómo las lecciones que encontró fuera de la oficina terminaron convirtiéndose en una poderosa guía para impulsar equipos más comprometidos, humanos y preparados para alcanzar metas extraordinarias.
Desde tu experiencia, ¿qué diferencia a un líder que construye cultura de uno que simplemente la comunica?
Una de las claves del liderazgo está en tener claro el propósito. Antes de querer liderar, hay que preguntarse por qué y para qué se quiere asumir ese rol. Esa respuesta marca una diferencia enorme.
Creo que existen motivaciones muy distintas detrás del liderazgo. Algunas nacen del deseo genuino de ayudar a otros, acompañar su desarrollo y generar oportunidades de crecimiento. Otras pueden estar más vinculadas al poder o a la necesidad de dirigir. Por eso considero fundamental detenerse a reflexionar sobre qué es lo que realmente nos impulsa.
Con el tiempo entendí que el liderazgo cobra sentido cuando está al servicio de las personas y de un propósito mayor. Cuando uno tiene claridad sobre el porqué de sus acciones, las decisiones se vuelven más coherentes y el impacto que genera en los demás es mucho más significativo.
Al final, la principal diferencia entre un líder y otro no está en el cargo que ocupa, sino en la motivación que lo mueve a actuar cada día.
El estilo de vida fitness suele ser sinónimo de disciplina y constancia. ¿Qué aprendizajes de tu vida deportiva trasladas a tu día a día profesional?
Hay una historia personal de la que me siento especialmente orgullosa porque representa el poder de la disciplina y de desafiar las creencias que nos limitan. En 2023, mientras trabajaba en Smart Fit, un compañero me preguntó cuántos kilómetros iba a correr en la carrera de la empresa. Yo ni siquiera era corredora, pero respondí que cinco. A partir de ese momento empecé a entrenar todos los domingos, incorporando hábitos, constancia y aprendizaje.
Cuando llegó la carrera, no corrí cinco kilómetros: corrí diez. Ese fue solo el comienzo. Durante todo el año mantuve una disciplina inquebrantable y, motivada por nuevos desafíos, en 2024 completé mi primer medio maratón en la Ciudad de México y, meses después, el Medio Maratón de Boston.
Lo más valioso de esta experiencia no fue únicamente el logro deportivo, sino haber derribado una creencia que me acompañó durante años. Siempre pensé que, por mi estatura y mi contextura física, nunca podría correr largas distancias. Cada entrenamiento me ayudó a cuestionar esa idea hasta demostrarme que los límites más difíciles de superar suelen estar en nuestra mente. Por eso esta historia significa tanto para mí.
¿Cómo describirías la importancia de la cultura corporativa hoy en un mundo laboral atravesado por la transformación digital?
Si hay dos temas que me apasionan dentro de Recursos Humanos son la cultura y el desarrollo de las personas. Me entusiasma pensar cómo generar entornos donde las personas puedan crecer, aprender y alcanzar su mejor versión.
Para mí, la cultura no se define en una presentación ni en un manual; se vive todos los días. En Sports World tenemos un propósito muy poderoso: inspirar, motivar y ayudar a las personas a cumplir sus metas y transformar sus vidas a través del fitness. Ese propósito guía cada decisión que tomamos. Por eso no veo el reclutamiento como un simple proceso de contratación, sino como la oportunidad de ofrecerle a alguien un proyecto que puede cambiar su vida. Tampoco veo la capacitación como un trámite, sino como la posibilidad de brindar herramientas para el crecimiento.
Creo que la cultura se construye desde el ejemplo. Me gusta recorrer los clubes, escuchar a los colaboradores, observar cómo interactúan los equipos y entender qué sucede cuando nadie está mirando. Ahí es donde realmente se ve la cultura. También creo profundamente en el liderazgo de servicio: desde recoger una toalla fuera de lugar hasta acercarle una botella de agua a un colaborador. Son gestos simples que reflejan una forma de liderar y de vivir los valores de la organización.
Tanto en lo deportivo como en lo empresarial, no siempre se gana. ¿Qué importancia tiene aprender a perder y cómo lo enseñan los líderes?
Nuestra industria tiene algo maravilloso: trabajamos con un propósito que impacta en la vida de las personas. Pero también es una de las más desafiantes porque no vendemos un producto tangible, sino experiencias. Y en el mundo del servicio no alcanza con brindar una buena experiencia una vez; hay que sostenerla y, si es posible, superarla cada día.
Ese desafío involucra tanto a los clientes como a los colaboradores. Todos llegamos al trabajo con nuestras propias circunstancias, emociones y desafíos cotidianos, y aun así debemos generar experiencias memorables. Por eso creemos que la cultura y el desarrollo de las personas son fundamentales.
En Sports World estamos apostando fuertemente por el talento interno. Si bien incorporamos profesionales externos, gran parte de nuestra estrategia está enfocada en desarrollar a nuestros futuros líderes desde adentro de la organización. Diseñamos una metodología propia para identificar, formar y acompañar a quienes tienen potencial para asumir nuevos desafíos. Después de varios meses de implementación, ya estamos viendo a los primeros colaboradores graduarse y avanzar hacia posiciones de mayor responsabilidad.
Creo que cuando una organización apuesta por su gente, el crecimiento se vuelve más natural. Quienes se desarrollan internamente ya conocen la cultura, viven el propósito y entienden el ADN de la compañía.
Si pensamos en la cultura como un músculo, ¿cuál es el “ejercicio de liderazgo” que nunca debería faltar para mantenerla fuerte?
Me cuesta hacer la metáfora con un músculo, pero si tuviera que elegir una habilidad indispensable para cualquier líder, sería la capacidad de escuchar. Más que tener siempre las respuestas, creo que nuestro rol consiste en hacer las preguntas correctas y generar espacios donde las personas puedan aportar sus ideas.
Con el tiempo aprendí que las mejores soluciones no siempre provienen del líder. Muchas veces nacen del equipo, de quienes viven los desafíos de cerca y tienen perspectivas diferentes. Por eso intento escuchar con atención, entender los distintos puntos de vista y dar lugar a la participación.
También creo en el poder de las preguntas. Cuando alguien de mi equipo me consulta qué debería hacer frente a una situación, en lugar de dar una respuesta inmediata, prefiero preguntarle qué haría él o ella. Ese simple ejercicio fomenta la reflexión, fortalece la confianza y genera mayor compromiso.
Escuchar, preguntar y confiar son prácticas que permiten desarrollar personas más autónomas, seguras y protagonistas de sus propias decisiones.
LIDERAZGO ADAPTATIVO
¿Qué es lo único que un líder nunca debería dejar de aprender?
Nunca debería dejar de aprender a mantener viva la curiosidad. Siempre recuerdo una frase que me marcó: el líder debe ser un eterno aprendiz. El día que creemos que ya sabemos todo o que somos un producto terminado, dejamos de crecer. Esa curiosidad permanente es la que nos permite evolucionar, adaptarnos y seguir aportando valor como líderes.
“SI MI HISTORIA FUERA UNA SERIE…”
¿Cómo se llamaría el próximo capítulo de tu vida?
Nada está escrito en piedra. Es algo que yo digo mucho, porque siempre puede haber una historia nueva y diferente. Siento que hay un camino para hacer las cosas, pero no necesariamente tiene que hacer así, puedes cambiar en el proceso.
¿QUIÉN ES REBECA?:
Apodo: Rebe.
Profesión: Licenciada en Pedagogía, con diferentes especialidades en dirección y estrategias de Recursos Humanos.
Signo del zodíaco: Virgo.
¿Dónde vives?: CDMX.
¿Mascotas?: No tengo.
Comida favorita: La sopa de fideos y los tacos dorados de pollo.
Edad: 47 años.
Hobbies: Me gusta salir a trotar entre 3 y 4 veces por semana.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Cualquier lugar que tenga playa, pero no viviría tan cerca del mar, por temor a un posible tsunami.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El violeta. Creo mucho en las energías y es el color de la transmutación. Además de que me parece lindo y elegante.
Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.”
Trabajo mejor cuando algo me hace sentido y conecto con ese propósito.
Entrevistada por Luisina Larrouyet.