Jorge Barreras: Una apuesta a largo plazo 

Jorge Barreras, director de Personas de Codere, repasa más de veinte años en una organización que vio crecer y en la que también aprendió que la cercanía con la gente es la mejor estrategia. 

Cuando Jorge llegó a Codere, Recursos Humanos era una oficina donde se liquidaban sueldos y se archivaban legajos. Más de veinte años después, es el director de Personas de una organización que él mismo ayudó a transformar. Y en ese recorrido hay algo difícil de separar: su propia evolución profesional y la de la empresa crecieron al mismo ritmo, como dos líneas que se fueron dibujando juntas. 

Abogado de formación, nunca ejerció. El destino, o tal vez la intuición, lo llevó a otro tipo de causas: las de la gente. Desde ahí vio nacer las áreas de selección, capacitación y desarrollo, acompañó el pulso cambiante de la industria del juego y aprendió, en la mesa con los gremios, que las relaciones se construyen con tiempo, palabra y presencia. 

Basta conversar unos minutos con él para notarlo: Jorge no habla de Codere como quien describe su lugar de trabajo, sino como quien cuenta una parte de su propia historia. El sentimiento de pertenencia se le escapa en cada anécdota, en cada “nosotros”, en el orgullo con el que recuerda lo que construyeron. 

Fuera de la oficina, la pelota ocupa un lugar central. Jorge ama el fútbol, y esa pasión tomó una forma particular: representa jugadores. Un pseudo hobbie, como él mismo lo define, porque también trae obligaciones y responsabilidades. Quizás no sea casualidad. Al fin y al cabo, tanto en una cancha como en una organización, su oficio parece ser el mismo: acompañar talento. 

Más de 20 años en Codere, pero no de corrido… ¿Cómo fue ese ida y vuelta? ¿Qué te hizo irte y qué te hizo volver? 

Cuando empezamos en Codere, en 2001, no había un área de Recursos Humanos. Había una persona que liquidaba sueldos y otra que armaba los legajos; la interacción con la gente se reducía a eso y a las sanciones. Liquidábamos con un sistema que solo servía para pagar sueldos, sin ninguna herramienta de gestión de personas. 

En 2002 empezamos a transformar esa oficina en un área de Recursos Humanos más consolidada. El gran salto llegó en 2005, con la llegada de una compañera que hoy es una gran amiga que me dejó este mundo: con ella armamos las áreas de selección, capacitación y desarrollo, que hasta entonces no existían. Llegamos a dar 30.000 horas de formación por año y fuimos la primera empresa en tener su propia escuela de gastronomía dentro de una de nuestras salas. Fue un momento bárbaro. 

Con el tiempo, la industria del juego fue mutando. Lo nuestro es retail, y hoy lo digital gana terreno, sobre todo entre los más jóvenes.  

¿Qué te sorprendió, para bien o para mal, de las nuevas generaciones que se suman a los equipos? 

La verdad es que mi experiencia es súper positiva. En el equipo tenemos un mix etario, y me sorprende gratamente el nivel de compromiso y responsabilidad que tienen. Los colaboradores más jóvenes del equipo de Recursos Humanos, que son bastantes, funcionan muy bien. 

Quizás, un punto en el que creo que la juventud todavía no se insertó del todo es en las relaciones laborales, como la negociación sindical, por ejemplo. Los de mi generación aprendimos haciendo, trabajando, compartiendo y discutiendo con los sindicatos. 

Vos hiciste (y seguís haciendo) carrera larga en una misma empresa. ¿Creés que eso todavía es posible para alguien que arranca hoy? 

Te puedo hablar de la experiencia que sucede aquí, es una empresa en la que uno puede desarrollarse y hacer una linda carrera. De hecho, en Codere tenemos un promedio de antigüedad muy lindo. Obviamente hay algunas áreas que tienen el índice de rotación un poco más alto, pero por el ejemplo, el trío de colaboradores que está a cargo de Administración, Selección y Desarrollo son jóvenes y nos acompañan ya desde hace algunos años. 

En una frase, ¿qué es lo que nunca debería perder un área de Personas? 

Todos los años hacemos una encuesta de pulso para ver cómo se siente la gente en su lugar de trabajo. Eso no puede faltar. La clave es la comunicación: mucha, constante y fluida. Y también la presencia. Como nuestras salas están distribuidas por la provincia de Buenos Aires, estar cerca es fundamental. Creo que Recursos Humanos tiene que estar muy al lado del negocio. 

PEOPLE ANALYTICS 

¿Cuál es la primera métrica que un líder debería mirar y por qué? 

La primera es la retención de talento: la miramos mucho. Después están las métricas comunes, como el índice de rotación. Y hay otra con la que nos desafiamos todos los días: bajar los reclamos por errores de liquidación. Hoy prácticamente no tenemos, pero la seguimos muchísimo. 

”MI SINGULARIDAD”  

¿Qué característica, personal o profesional, creés que te vuelve único? 

Creo que me caracterizan las relaciones interpersonales: ese fue siempre mi fuerte. Me sirve muchísimo en el vínculo con los gremios. En Codere tenemos dos gremios importantes y fuertes, y trabajo mucho con ellos porque nos llevamos bien. 

¿QUIÉN ES JORGE?: 

Profesión: Abogado.  

Signo del zodíaco: Virgo.  

¿Dónde vives?: Durante la semana resido en Recoleta, pero los findes me voy a mi casa en Luján. 

¿Mascotas?: Allí en el campo tengo 7 perros y 5 gatos, y todos se llevan bien. 

Comida favorita: Asado.  

Edad: 62 años.  

Hobbies: Jugar al fútbol y leer.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir?  

Yo soy tucumano, y tengo una casita en Tafí del Valle. Es un lugar muy lindo y tranquilo. Viajo seguido a Tucumán, y lo pienso como mi lugar de retiro. 

Si mañana no trabajaras en HR, ¿a qué te dedicarías y por qué?  

Me dedicaría al fútbol por completo, en lo que es representación deportiva. 

Un valor que no negocias: La sinceridad.  

Entrevistado por Luisina Larrouyet.