POR LUISINA LARROUYET Y XIMENA DESALOMS
Julio Peña, gerente de RRHH y Legales en River Plate, es un líder que gestiona con visión estratégica el talento y los valores del club, impulsando una cultura de trabajo sólida dentro y fuera de la cancha.
Con una sonrisa cálida y la camiseta puesta, Julio nos recibió en las oficinas del Club Atlético River Plate en una jornada muy especial: el día de su cumpleaños. Lejos de tomarse el día libre, eligió celebrarlo en el lugar que considera mucho más que su espacio de trabajo. Desde hace casi 10 años, River no es solo el club al que representa como Gerente de Recursos Humanos y Legales, sino también su segunda casa. A lo largo de la charla, este ariano padre de 4 hijos nos abrió la puerta a su historia profesional y personal dentro de una de las instituciones deportivas más emblemáticas del continente, donde cada decisión va más allá del escritorio y se entrelaza con la pasión, los valores y el compromiso que exige formar parte del mundo River.
¿Con qué soñabas cuando eras adolescente, soñabas con trabajar en River?
De chico soñaba con ser jugador de fútbol, como muchos. Sentía que jugaba bien, aunque nunca llegué a probarme formalmente. En mi clase éramos pocos y siempre tuve ese sueño. Con el tiempo me volqué al Derecho, y fue en River donde realmente descubrí mi pasión profesional. Siempre me gustó trabajar, pero en River encontré la conexión entre lo que amo y lo que hago: el derecho vinculado al deporte. Eso me da una doble satisfacción.
Recuerdo que, de chico, cuando mi papá me traía al estadio, sentía una mezcla de emoción y nervios en la panza. Hoy soy yo quien viene todos los días al club, y traigo a mis hijos. Para mí, River es eso: pasión y realización profesional en un mismo lugar. Antes quizás no se veía al club como una posibilidad profesional para quienes estudiaban ciertas carreras, pero hoy sí. Y eso lo hace aún más especial.
¿Qué te motivó a dedicarte a la gestión de personas y cómo llegaste a combinarlo con el ámbito legal en una institución deportiva como River Plate?
Estudié Derecho y, a lo largo de mi carrera, me especialicé tanto en el área comercial como en la laboral. Gracias a esta última, llegué a trabajar con una empresa en temas de relaciones sindicales y políticas laborales. Hace más de 9 años ingresé a River Plate como gerente legal y, a los pocos meses, me ofrecieron liderar también el área de Recursos Humanos. Fue inesperado, pero acepté el desafío con entusiasmo.
Desde entonces, combino ambos roles. Tener una base sólida en Derecho Laboral me ayudó a abordar con más seguridad los temas de talento. Pedí contar con un coach para acompañar esa transición y fue clave. En estos años, impulsamos junto a la gestión del club una transformación cultural: fortalecimos la estructura organizacional, profesionalizamos las áreas y sumamos procesos e innovación.
River tiene una particularidad única: es una asociación sin fines de lucro, pero también un espacio con 1500 empleados y alta exposición pública. Por eso, además del trabajo técnico, es fundamental manejar bien la comunicación y tener mucha flexibilidad para moverse en un entorno tan pasional y exigente.
¿Cómo se equilibra la gestión del talento humano en un entorno tan pasional como el fútbol, donde conviven deportistas, staff técnico y personal administrativo?
River es un lugar único. Por un lado, sigue siendo un club, una asociación civil sin fines de lucro con toda la pasión que eso implica. Pero al mismo tiempo, es una organización enorme, con más de 1500 empleados y una dinámica que se parece mucho a la de una empresa. Desde hace casi diez años, acompañamos una gestión que impulsó una transformación cultural profunda, enfocada en dos pilares: construir una estructura organizacional sólida y profesionalizar cada área.
Desde Recursos Humanos abordamos cada sector para entender qué se necesitaba y cómo acercarnos a lo que marcan los estándares del mercado. Fuimos sumando procesos, innovación, sistemas, y desarrollando competencias en distintos niveles de liderazgo, especialmente en los mandos medios, donde hoy ya capacitamos a más de 60 o 70 personas.
Es un desafío constante, porque acá todo se amplifica. Casi todos los días hay un móvil periodístico en la puerta, y cualquier movimiento puede ser noticia. Por eso, también trabajamos mucho la comunicación: saber qué decir, cómo y cuándo. River combina lo institucional con lo emocional, lo deportivo con lo legal, y lo humano con lo estratégico. Y eso es justamente lo que lo hace tan especial.
Desde el área legal y de RRHH, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrentan al acompañar la evolución de los contratos de los/as jugadores/as y los cambios normativos del deporte profesional?
Para mí, lo más interesante de trabajar en legales fue dejar de lado el rol tradicional y pararme desde el lado del negocio. Empecé a ver cómo detrás de cada contrato, de cada obra o licitación, hay decisiones estratégicas que impactan directamente en el club y en las personas. Por ejemplo, al principio de la gestión trabajamos muchos contratos de préstamos; después pasamos a contratos fuertes de obra que antes no existían. Tuvimos que adaptarnos y aprender.
Detrás de cada cosa que se ve —una cancha nueva, un restaurante, un naming— hay un trabajo legal enorme. Me gusta ver cómo lo que hicimos se materializa: ir a comer al restaurante que ayudamos a licitar o ver el estadio renovado y saber que estuvimos en la firma de esos acuerdos.
Un caso claro fue el naming del estadio: una decisión muy discutida en su momento, pero que hoy tiene sentido cuando ves lo que se logró. Diez años atrás estabas en una butaca de madera rota, y ahora estás en un estadio de primer nivel. Todo lo que se hace tiene impacto y se reinvierte. Eso es lo que más valoro.
¿Cómo contribuye el área de RRHH a fortalecer la marca empleadora de River, tanto para atraer talento deportivo como profesional?
Trabajo todos los días con la convicción de que en River cada persona suma un granito de arena para lograr algo grande. Hoy el club se volvió un referente en gestión deportiva, no solo en Argentina sino también a nivel regional. Nos consultan desde otros clubes, incluso de países vecinos, porque ven en nosotros una forma distinta de hacer las cosas.
Creo profundamente en el valor de las personas: invertimos muchísimo en capacitación, en generar pertenencia, en profesionalizar procesos y fomentar el orgullo de ser parte. Desde Recursos Humanos buscamos que cada colaborador se sienta protagonista. La gente que viene al estadio, que ve un equipo competitivo o recorre nuestras instalaciones de primer nivel, tal vez no lo nota, pero detrás hay una gestión que lo hace posible.
Hace poco inauguramos un nuevo instituto educativo y fue emocionante ver la cara de felicidad de maestras, profesores y alumnos. Eso también es parte del cambio.
En River no se trata solo de si la pelota entra o no. Se trata de todo lo que construimos para que eso suceda. Y esa transformación es posible gracias a una estrategia clara, estructura sólida y un equipo que lo hace realidad.
En términos de gestión, ¿a quién admirás?
En River tuve la oportunidad de trabajar con tres gerentes generales completamente distintos, y de cada uno aprendí algo valioso. Me enfoqué siempre en sacar lo mejor y lo más productivo de cada estilo, y eso fue moldeando mi forma de ver la gestión. A nivel internacional, una experiencia que me marcó fue conocer a Ferrán Soriano, autor de La pelota no entra por azar y ex CEO del Barcelona, que luego llevó a Guardiola al Manchester City. Durante un viaje al City, me tocó estar en un partido y, de repente, aparece Ferran. Para mi sorpresa, conocía mucho sobre River, su gestión, y hasta me hizo preguntas súper puntuales. Fue un momento increíble: alguien de su nivel, interesado en lo que hacemos, hablando conmigo como si nos conociéramos de antes.
¿Cuáles son los top 3 de HR en un club deportivo, a diferencia de una empresa?
Para mí, los pilares son estructura, profesionalización y desarrollo. No puedo escapar del origen de nuestra transformación: hace más de 10 años comenzamos un proceso de gestión más profesional en River, con foco en los mandos medios y líderes, para agilizar la gestión y bajar línea de manera más efectiva. Mirando en el 2025, el objetivo es revisar y optimizar las estructuras organizacionales. En cuanto a tecnología, River ha avanzado mucho en innovación, no solo en Recursos Humanos, sino en áreas como socios, donde se creó un sistema integral de gestión. Usamos datos con propósito: no por acumular, sino para tomar decisiones.
“CAPSULA DE INSPIRACIÓN”
¿Qué frase o pensamiento te inspiró a lo largo de tu vida y crees que podría motivar a quienes te leen hoy?
No tengo una frase en particular que me inspire, pero en lo personal, valoro profundamente el hacer, la acción concreta; admiro a quienes demuestran con hechos, no solo con discursos.
¿Quién es Julio?

Apodo: De chiquito me decían Julito, o Tulio.
Profesión: Abogado.
Signo del zodíaco: Aries.
¿Dónde vivís?: Tigre.
¿Hijos?: Sí, cuatro.
¿Pareja?: Delfina.
¿Mascotas?: Un perro, Simón.
Comida favorita: Asado.
Edad: 44 años.
Hobbies: Jugar al fútbol y hacer asado.
UN POCO DE ROCK:
¿Sticker de River que más usás en el día a día?
Uno de Gallardo, que dice: “Abrazo de gallina”.
¿Tenés la misma cábala para una reunión que para un partido? ¿Cuál?
No es una cábala, pero sí una forma de encarar ambas situaciones, y es hacer un trabajo previo e interno, para afrontar la situación tranquilo. Con los partidos me cuesta más mantenerlo.
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Me gusta mucho el sur del país, y también el calorcito del Caribe.
Haría un equilibrio entre esos dos extremos.
¿Jugador, actual o histórico, que más admirás?
Beto Alonso y Enzo Francescoli.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El rojo y el blanco.