Jorge Armando Lefranc, director de People and Culture en Four Seasons Colombia, aporta más de 20 años de experiencia en el rubro, destacándose por un liderazgo empático, humano y centrado en el desarrollo del talento.
Desde las cálidas tierras mexicanas hasta el lujo sereno de los hoteles Four Seasons, Jorge ha trazado un camino donde lo humano y lo profesional se entrelazan con naturalidad. Actual director de People and Culture en Four Seasons Colombia, Jorge no es solo un referente en la gestión del talento, sino también un líder profundamente empático, de esos que escuchan antes de hablar y que inspiran más con su ejemplo que con discursos.
Desde pequeño, cuando otros soñaban con ser astronautas o futbolistas, él respondía sin titubeos que quería ser papá. Ese deseo, aparentemente simple pero inmensamente poderoso, lo marcó para siempre. Hoy, convertido en padre de tres hijas, Jorge vive ese sueño con la misma pasión con la que lidera equipos multiculturales y acompaña procesos de transformación en la industria hotelera. Para él, ser papá y ser líder no están en planos separados, sino que se retroalimentan, porque en ambos roles se trata de cuidar, guiar y confiar.
Con una calidez que desarma y una visión estratégica que ordena, Jorge representa una nueva generación de líderes que entienden que las personas no son recursos, sino historias en movimiento. Y en cada historia que cruza su camino, deja una huella que combina cercanía, profesionalismo y un compromiso genuino por hacer del trabajo un espacio más humano.
Hablemos de tus comienzos…
Llegué a Recursos Humanos por casualidad: le ofrecieron un puesto a mi hermana que no quiso, y yo lo tomé. Esa decisión cambió mi vida. Empecé sin experiencia práctica, pero con formación interna rigurosa, y desde ahí me enamoré del área. Me formé, crecí, y fui recorriendo México: desde Ciudad de México hasta Puerto Vallarta, pasando por Cuernavaca, Cabos y Querétaro. Participé en aperturas, lideré equipos enormes y desarrollé ideas disruptivas para atraer talento. Siempre me consideré un poco loco: amante de lo creativo, lo diferente, de poner a las personas en el centro.
Luego de un tiempo en ultra lujo y con la pandemia, me reinventé. Acepté un puesto en Los Cabos que muchos consideraban un retroceso, pero lo vi como una oportunidad para demostrar quién soy. Gracias a eso, abrí hoteles, lideré equipos de más de 1000 personas y enfrenté desafíos como sindicatos fuertes. Pero también tuve logros memorables, como cubrir toda una plantilla antes de abrir el hotel o crear experiencias únicas de reclutamiento.
Hoy estoy en Bogotá, liderando dos hoteles Four Seasons. Me enamoré del equipo, del país y de sus leyes laborales. Es otro gran reto, pero me gusta salir de mi zona de confort. Porque si algo me define, es que sigo enamorado de Recursos Humanos.
¿Qué prácticas o principios te siguen guiando desde el inicio de tu carrera y cuáles tuviste que desaprender o resignificar con el tiempo?
Lo que más valoro y quiero seguir manteniendo es mi autenticidad. Para mí, ser honesto y genuino es fundamental, porque cuando no lo eres las máscaras se caen y la gente lo nota. Me gusta abrazar, conectar, apapachar. Soy así, cercano. No voy a dejar eso. Las experiencias difíciles me ayudaron a bajarle el volumen al ego, a entender que no se trata de sentirme más que nadie. El ego no es malo, lo malo es usarlo para pasar por encima de otros.
En lugar de eso, creo en mirar por el bienestar de quienes me rodean; eso termina siendo también tu propio bienestar. Me encanta ver a mi equipo brillar, que reconozcan su trabajo, no el mío. Yo soy solo una guía, no un director en un pedestal. Siempre digo: hoy me toca esta función, pero somos iguales. Sentimos, lloramos, vivimos las mismas cosas. Y eso no hay que olvidarlo.
Desde Four Seasons, ¿qué iniciativas llevan adelante para atraer y fidelizar talento en un contexto tan competitivo como el de la hospitalidad de lujo?
Para nosotros, lo más importante es la flexibilidad con propósito. Trabajo bajo tres pilares que definen cómo somos y cómo trabajamos. El primero es “sé tú”, donde valoramos la autenticidad de cada persona: no me importa si alguien tiene tatuajes o un estilo distinto, lo que me importa es que sea genuino. El segundo pilar es “eleva tu oficio”, que significa valorar a cada persona por lo que hace, no por el título que tiene. Siempre digo: un solo día sin la persona que lava los platos o limpia las áreas públicas, y todo se desmorona. Y el tercero es “empieza con el corazón”: si vas a dar algo, hazlo desde el alma, como te gustaría recibirlo. Eso genera conexiones reales con los demás y deja huellas que perduran. También creo en la “regla de oro”: tratar a los demás como me gustaría que me traten, incluso cuando se equivocan.
Me esfuerzo por conocer a mi equipo, sus historias, sus familias, porque de verdad me importan. Más allá de los sueldos competitivos, lo que fideliza es sentirse valorado. Yo no solo comparto estos valores, los vivo y los defiendo todos los días.
¿Qué desafíos y oportunidades identificas hoy en el rol de People & Culture dentro de una marca global como Four Seasons, especialmente en tiempos de transformación digital y cambio generacional?
En el mundo corporativo, sobre todo en hotelería, muchas veces las decisiones se toman desde Estados Unidos o Canadá sin tener en cuenta la realidad de Latinoamérica. Por eso, alcé la voz y propuse que necesitamos una representación regional, alguien que entienda y adapte las políticas a nuestro contexto. Vienen cinco hoteles nuevos en la región y necesitamos fuerza local, tener a personas que conozcan la cultura del hotel y la cultura de la región.
También creo que hay una gran oportunidad en transformar la cultura de liderazgo. Durante mucho tiempo se normalizó el trato autoritario, especialmente en cocinas y equipos operativos. Pero gritar no construye. Mi esposa Susana es psicóloga y, gracias a nuestras charlas, entendí que el miedo no genera compromiso. Estoy convencido de que hay que cambiar esa mentalidad.
Además, celebro el cambio generacional. La nueva camada viene con energía, ganas y mucha capacidad. A mí no me da miedo decir “no sé” y pedir ayuda. Eso, lejos de restar, suma. Les encanta enseñar, y yo aprendo con gusto. Me parece increíble cómo se sorprenden cuando les digo “ayúdame a entender”. Para mí, ahí está el verdadero liderazgo.
TOP 3 HR 2025
Avatares e inteligencia artificial aplicada al reclutamiento: Me impactó ver avatares entrevistando personas, analizando gestos y lenguaje corporal.
IA generativa como herramienta cotidiana: Herramientas como ChatGPT se están convirtiendo en asistentes clave, incluso en temas personales y específicos.
Digitalización de procesos de RRHH: Los sistemas de gestión ya son globales, automatizados y en tiempo real
MOMENTO ÉPICO:
¿Cuál es ese momento que consideras un gran triunfo en tu vida personal o profesional, y por qué fue tan significativo para ti?
Desde chico siempre supe que quería ser papá. Cuando me preguntaban qué quería ser de grande, respondía sin dudar: papá. Hoy lo disfruto muchísimo, me cambió la vida. Y en el ámbito profesional, las aperturas de hoteles han sido momentos increíbles, de mucho orgullo.
¿Quién es Jorge?

- Apodo: George.
- Profesión: Licenciado en Dirección de Empresas.
- Signo del zodíaco: Leo.
- ¿Dónde vives?: En Bogotá, desde hace 1 año.
- ¿Hijos?: Tres hijas. Andrea, de 18. Vivyan, de 10. Y Seline, 8.
- ¿Mascotas?: Dos gatitas.
- Comida favorita: Amo los tacos, en todas sus variedades.
Y también me considero fanático de la comida francesa.
- Edad: 51 años.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?:
En Canadá, por su cultura y calidad de vida aunque amo Bogotá
¿Tienes algún ritual o hábito para tu bienestar?:
Ir al gimnasio todas las mañanas.
¿Qué color te representa mejor como persona?:
El azul, porque siento que transmite seriedad y dinamismo.
Entrevistado por Luisina Larrouyet.