Con 20 años en Iveco Group, Eduardo López lidera la gestión de talento como HR Latam, aportando visión estratégica y experiencia en el desarrollo de personas a nivel regional.
Hace dos décadas, Eduardo dio el primer paso dentro de Iveco Group, sin saber que ese camino lo llevaría a recorrer toda América Latina, sin moverse de su tierra. Nacido en Rafaela, con el sello de la perseverancia en el ADN, hoy lidera la estrategia de Recursos Humanos para toda la región desde su hogar en Córdoba, gracias a una tecnología que borra fronteras y potencia talentos. Su historia es la de alguien que entendió que la evolución no siempre exige cambiar de lugar, sino de perspectiva. Desde el centro del país, y con una mirada regional, Eduardo se convirtió en un referente de gestión humana, construyendo puentes entre culturas, equipos y desafíos. Su recorrido en Iveco Group es testimonio de una carrera forjada con visión, adaptabilidad y una profunda conexión con las personas.
Hablemos un poco de tus comienzos…
Llegué al área de Recursos Humanos casi por casualidad. Estudiaba Administración de Empresas y, debido a una situación económica familiar compleja, empecé a trabajar en 2003. Mi primer puesto fue en Relaciones Laborales dentro del Grupo Fiat, sin tener una idea clara de lo que implicaba esa función. En ese entonces, era un área compuesta mayormente por abogados que gestionaban temas sindicales y convenios colectivos. A medida que fui aprendiendo, descubrí que Recursos Humanos no solo era una función clave, sino también una verdadera vocación. Siempre digo que trabajar en un grupo tan grande es como tener muchas vidas dentro de una misma empresa, y así fue como comencé un recorrido que definió mi carrera.
¿Qué es lo que más te apasiona de trabajar en el área de Recursos Humanos dentro de una industria tan dinámica como la automotriz?
Me apasiona la posibilidad de transformar la vida de miles de personas. Siempre le digo a mi equipo que influimos directamente en unas 5.000 personas —y en muchas más si pensamos en sus familias-. Además, la industria automotriz es extremadamente dinámica: un año contratás mil personas, y al año siguiente buscás cómo mantener la estabilidad ante los cambios del mercado. Hoy vivimos una transición energética histórica, con tecnologías emergentes como el hidrógeno, el etanol o la electrificación. Me entusiasma ser parte de ese cambio, promoviendo además una industria más inclusiva donde mi hija, Julia, y otras mujeres, puedan crecer sin barreras.
¿Cuáles son los principales desafíos de gestionar talento en una región tan diversa como América Latina para Iveco Group?
Mi principal desafío en Recursos Humanos es acompañar la transformación del negocio. La industria está en plena transición tecnológica: seguimos trabajando con motores diésel, pero al mismo tiempo necesitamos incorporar talento para el desarrollo de tecnologías como el hidrógeno o la electrificación. Esta convivencia entre lo presente y lo futuro requiere equipos diversos y preparados.
Desde Recursos Humanos también estamos dando nuestros primeros pasos hacia una gestión más basada en datos, con herramientas como inteligencia artificial y data analytics. El reto es lograr que esa información sea útil, clara y accionable para la toma de decisiones del negocio.
Otro gran desafío es mantener la cohesión cultural dentro de una organización que hoy tiene realidades muy distintas: un 70% de nuestra gente trabaja en planta de forma presencial, mientras que otras áreas tienen esquemas híbridos y mayor flexibilidad. Por ejemplo, yo hoy puedo coordinar desde Córdoba un rol que históricamente estaba basado en Brasil, lo que antes era impensado.
Nuestro foco es evitar que la empresa se fragmente, fortalecer la cultura compartida y atraer el talento necesario para liderar la próxima gran transformación. Todo esto, sin perder de vista la eficiencia operativa y el impacto ambiental de cada decisión que tomamos.
¿Cómo equilibrás la presión de las metas de negocio con la necesidad de construir una cultura organizacional humana y sostenible?
Esta semana lanzamos nuestra mandala de RR.HH., donde explicamos nuestro modelo inspirado en Ulrich: con HR Business Partners, Centros de Excelencia y HR Operations. Más allá de eso, buscamos poner a las personas en el centro, desde el CEO hasta el último integrante del área, sin perder el foco en nuestro cliente interno.
Cada año, alineamos nuestros objetivos con los del negocio. Este, por ejemplo, priorizamos la formación en tecnología e inteligencia artificial, ayudando a que nuestros ingenieros mecánicos puedan reconvertirse, y fortalecemos habilidades en programación para vehículos autónomos.
También fomentamos la movilidad interna, tanto local como internacional, promoviendo el intercambio de talentos entre países como Brasil y Argentina. Yo mismo viví y trabajé en Brasil e Italia, lo que me permitió entender las diferencias culturales y adaptar mejor nuestras acciones.
Hoy priorizamos el uso de data analytics e IA para liberar tiempo operativo sin perder el toque humano. Y también estamos repensando nuestros beneficios, haciéndolos más flexibles, considerando nuevas realidades familiares.
¿Qué competencias consideran hoy esenciales en Iveco para construir el talento del futuro en la región?
Hoy valoramos mucho la capacidad de seguir aprendiendo y adaptarse. En Iveco buscamos personas que se desafíen intelectualmente, porque lo que aprendiste ayer tal vez ya no te sirva hoy. Por eso, desde el ingreso promovemos una mentalidad de aprendizaje continuo.
Tuvimos experiencias trabajando con empresas como Nikola, que tenían una velocidad impresionante en comparación con nuestra estructura más tradicional. Eso me hizo reflexionar sobre la importancia de encontrar un equilibrio: ni excesiva burocracia ni decisiones impulsivas. La capacidad de adaptación es clave, especialmente en un mundo que, cada vez más, se parece a nuestra Latinoamérica: cambiante y desafiante. En ese contexto, el talento latinoamericano —y el argentino en particular— tiene una ventaja por su flexibilidad.
En RR.HH. también estamos en ese camino. Aprendemos sobre inteligencia artificial, usamos herramientas como ChatGPT (en nuestro caso, Copilot), y buscamos integrar la tecnología sin perder el toque humano. No creo que la IA reemplace a las personas, pero sí que puede potenciar nuestro trabajo. El desafío es romper barreras y animarnos a usarla, incluso en procesos como entrevistas o tareas administrativas. Sabemos que el cambio no es fácil ni rápido, pero estamos convencidos de que vamos a lograrlo.
Si pudieras definir tu filosofía de trabajo en una sola frase, ¿cuál sería?
Creo profundamente en la importancia de dar siempre un poquito más. Empecé a trabajar sin saber inglés y lo aprendí dentro de la empresa. Entendí que esforzarme un poco más cada día, en el largo plazo, marca la diferencia. Ese “extra” es lo que me permitió crecer y es lo que intento aplicar siempre en mi trabajo: dar algo más, destacarme y ser mejor que ayer.
“CONFESIÓN OCULTA”
¿Hay algo sobre ti que pocas personas conocen, como un talento especial, una afición inesperada o una confesión que te gustaría compartir con nosotros?
Jugué profesionalmente al básquet y me gusta leer, mi biblioteca es algo que aprecio mucho.
¿Quién es Eduardo?

Apodo: Edu.
Profesión: Licenciado en Administración de Empresas.
Signo del zodíaco: Tauro.
¿Dónde vivís?: Córdoba.
¿Hijos?: Tres hijos. Julia, Felipe y Tomás.
¿Mascotas?: No.
Comida favorita: Asado.
Edad: 41 años.
Hobbies: Jugar al básquet y leer.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Me encantaría volver a Rafaela, en Santa Fe, que es mi tierra natal.
Y de índole internacional, me encantó Singapur.
¿Tienes algún ritual o hábito para tu bienestar?
Jugar al básquet.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El rojo, porque lo percibo pasional, y siento que matchea con mi enfoque laboral.
¿Emoji que más usás en el día a día?
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