Patricio Moreno: Cuando los datos laten al ritmo del equipo 

Patricio Moreno, presidente de Lovelytics LATAM , lidera con una visión donde los datos son el eje de cada decisión. Su perfil, atravesado por la analítica y la estrategia, redefine cómo las organizaciones interpretan y transforman la información en valor real. 

Patricio es, ante todo, un hombre atravesado por los datos. Pero no por las cifras frías ni por los algoritmos que se repiten como un eco digital, sino por el pulso humano que late detrás de cada número. Desde su rol, entiende que los datos no son un fin, sino un lenguaje: el modo en que las personas, los equipos y las organizaciones pueden escucharse mejor, conocerse más y transformarse. 

Lejos de los escritorios y las pantallas, hay un lugar que revela otra dimensión suya: Chapadmalal. Allí, frente al mar, encuentra la misma cadencia que busca en su trabajo —ese equilibrio entre la fuerza y la calma, entre la marea que empuja y la arena que sostiene—. Tal vez por eso su mirada combina análisis y contemplación; rigor y sensibilidad. 

Su mayor virtud, dice, es la pasión por lo colectivo. No le interesa brillar en soledad, sino ser parte de un engranaje donde cada pieza importa. Porque para él, los datos son un deporte en equipo, un espacio donde la inteligencia se multiplica cuando se comparte. En un mundo que premia lo individual, Patricio elige otro camino: el de construir, comprender y avanzar juntos, al ritmo de los datos y del mar. 

Hablemos de la fusión entre Datalytics y Lovelytics, y el desafío de llevar a cabo un proceso así desde tu rol como CEO…  

Todo comenzó por una realidad macroeconómica que se volvió imposible de ignorar: vivimos en un mundo globalizado donde las asimetrías son cada vez más evidentes, especialmente en industrias como la nuestra, donde no existen barreras geográficas. Siempre pensé que Argentina tiene el talento para tener la mejor liga del mundo, pero no los recursos; y en la industria del conocimiento, esa brecha se amplifica. Desde Tierra del Fuego hasta Misiones, hay talento capaz de “jugar en cualquier liga”, y nuestro desafío fue conectar ese valor con los lugares donde realmente se lo aprecia. 

Durante años exploramos distintos mercados y comprendimos que el modelo estadounidense es el más maduro, el que entiende que nuestra industria se basa en invertir en personas que generan valor. Fue entonces cuando, casi por azar pero también fruto de nuestra reputación nos contactó alguien de Silicon Valley. En pocas conversaciones nos dimos cuenta de que compartíamos una misma forma de entender los negocios: centrados en la cultura, en las personas y en el largo plazo. 

Junto a mi Socio Guillermo, Founder de Datalytics, conocimos a Scott, fundador de Lovelytics, y el “fit” fue inmediato. En enero de 2024 sellamos una alianza que hoy nos llena de orgullo: ningún conflicto, ninguna renuncia, solo crecimiento. En seis meses pasamos de tener 20 personas en proyectos para América a 90, y cada día confirmamos que el camino era este. 

¿Cómo describirías tu estilo de liderazgo en una empresa tan data-driven como Lovelytics? 

Somos una empresa de personas, sin más. Más allá de marcas o logotipos, lo que nos define son las personas que la conforman, con sus errores, aprendizajes y decisiones. Ser una organización centrada en las personas no implica agradar a todos ni evitar decisiones difíciles; al contrario, buscar la equidad muchas veces supone que alguien cede algo. Mi aporte siempre fue mantener ese foco humano, pero sin romanticismos: trabajamos en una industria altamente competitiva, creando proyectos de datos e inteligencia artificial de clase mundial, y eso exige excelencia. 

Creo en formar equipos que quieran “jugar en esa liga”, donde el compromiso, la colaboración y la compensación mutua son esenciales. Vivimos tiempos de desconexión entre lo que se muestra en redes y lo que realmente pasa en las empresas, y por eso me enorgullece que la nuestra sea coherente: lo que decimos hacia afuera se vive puertas adentro. Nos comprometemos con el desarrollo emocional de nuestra gente, fomentando la escucha activa y el diálogo, incluso cuando no es fácil. 

Hoy somos una compañía con presencia en toda América y más de 500 personas, pero mantenemos la misma esencia: ser apasionados, humanos y, sobre todo, grandes oyentes. 

Desde tu experiencia, ¿qué deberían saber los líderes antes de invertir en soluciones de IA? 

La inteligencia artificial no es un fin en sí mismo: es un medio. No se trata de tener un martillo y buscar clavos, sino de comprender qué problema queremos resolver. La tecnología solo tiene sentido cuando se aplica con propósito, alineada a la estrategia y realidad de cada negocio. Antes de pensar en algoritmos o soluciones sofisticadas, hay que entender profundamente las preguntas: ¿qué necesito mejorar?, ¿cuáles son mis desafíos u oportunidades? Primero hay que saber, después resolver. 

Cada proyecto de datos o de IA comienza con un diálogo, no con una fórmula. Nuestro rol como especialistas es conectar el conocimiento del negocio con las posibilidades que ofrece la tecnología. Lo hacemos en industrias tan diversas como la automotriz, la médica o la agrícola, pero el principio siempre es el mismo: la IA agrega valor solo cuando responde a una necesidad real. 

La inteligencia artificial generativa representa un cambio de paradigma: pasamos del caballo al tractor. Por eso, todos —desde directivos hasta operativos— deben entender qué hace posible esta herramienta. En Lovelytics impulsamos academias de datos en toda la región, porque el futuro exige algo más que tecnología: exige curiosidad, comprensión y la capacidad de aplicar el conocimiento con sentido. 

Lovelytics transforma datos complejos en insights accionables. ¿Qué tan difícil es pasar de tener datos a tener impacto real? 

Todo puede entenderse y mejorarse con datos. Si aplicás una mirada analítica a cualquier aspecto de tu vida —desde el deporte hasta la alimentación— podés aprender, evolucionar y tomar mejores decisiones. Si hacés ejercicio, tu celular ya mide pasos, tiempos, repeticiones y rendimiento. Pero medir no es solo contar acciones: también es entender resultados y comportamientos. Como decía Peter Drucker, “lo que no se puede medir, no se puede controlar.” 

En la vida, igual que en los negocios, los datos son la base para describir, entender y proyectar. Primero observás lo que pasó: cuántos pasos diste, cómo te alimentaste, cómo evolucionó tu cuerpo. Luego podés predecir: qué hábitos te hacen rendir mejor, qué condiciones te afectan. Ese mismo enfoque aplica a cualquier organización —una automotriz, una financiera o una heladería—. 

Si una heladería analiza cuántos helados vende, en qué horarios, con qué clima y qué sabores prefiere cada cliente, puede anticipar la demanda, optimizar costos y aumentar la rentabilidad. Eso es, en esencia, un proyecto de datos: usar la información para comprender el pasado, anticipar el futuro y decidir mejor. Porque los datos, bien usados, son la sangre que hace funcionar cualquier sistema. 

¿Qué te ilusiona más del futuro de Lovelytics en un mundo cada vez más gobernado por datos? 

Creo que los datos y la inteligencia artificial están transformando y mejorando innumerables disciplinas. Antes se hablaba de “tecnología” como un área específica, pero hoy somos una categoría en sí misma: datos e inteligencia artificial. Esta disciplina dejó de ser exclusiva para especialistas y se volvió transversal y accesible para todos. Un profesor de historia, un veterinario o un médico pueden usarla para resolver problemas reales en sus contextos. 

Vivimos en un mundo lleno de asimetrías —de acceso a la salud, la educación o los recursos—, y justamente ahí la IA puede marcar una diferencia. Me inspira ver cómo personas de todas las edades y profesiones se acercan a aprender sobre datos. En un evento reciente en Colombia, 300 participantes, desde jóvenes estudiantes hasta profesionales consolidados, se reunieron para explorar cómo aplicar la IA a sus campos. 

Sueño con que esta democratización del conocimiento permita resolver desafíos urgentes: salud, alimentación, seguridad, educación. En Lovelytics trabajamos para que cualquier persona, esté donde esté, pueda formarse, desarrollar sus habilidades y encontrar oportunidades en este nuevo ecosistema. Lo que más me entusiasma es saber que, al potenciar a las personas, estamos ayudando a transformar industrias enteras y, con ello, el futuro. 

DATA Y TECNOLOGÍA 

Si los datos hablaran… ¿qué te dirían hoy sobre tu equipo? 

Somos un equipo consciente, empático y colaborativo, donde aprender y compartir es parte del ADN. Creemos que los datos son un deporte en equipo: las personas son el centro, pero ninguna es central. Nos inspira el ejemplo de Manu Ginóbili, que llegó al Hall of Fame sin haber sido titular, demostrando que la grandeza está en el juego colectivo. 

”MI SINGULARIDAD”  

¿Qué característica, personal o profesional, creés que te vuelve único? 

Me define la pasión por lo colectivo. Creo que los datos son un deporte en equipo: no siempre todo sale bien, a veces gana uno y no todos, pero el valor está en construir juntos. Lo nuestro no es individualismo, es aprendizaje compartido y juego en red. 

¿QUIÉN ES PATRICIO?: 

Apodo: Pato.  

Profesión: Me defino como autodidacta, pero también tengo una Maestría en Gestión Estratégica de Sistemas y Tecnologías de la Información. 

Signo del zodíaco:  Capricornio.  

¿Dónde vives?: Acassuso. 

¿Hijos?: Inés (15) y Nacho (12) + Fermín (10), Bautista (8) y Faustina (6). 

 ¿Pareja?: Betania.  

¿Mascotas?: Me gustaría, pero viajo mucho y sería injusto para ella. 

Comida favorita: Asado.  

Edad: 45 años.  

Hobbies:  Me gusta mucho pescar, ir a la playa, compartir tiempo con amigos. 

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Chapadmalal. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El verde y el celeste.  

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando me siento desafiado por los objetivos.  

Entrevistado por Luisina Larrouyet.