Encender el cambio desde dentro: Diana Rodríguez

Diana Rodríguez, HR Country Head en Merck Group México, ha desarrollado su carrera en empresas globales de primer nivel. Con una visión centrada en las personas, impulsa culturas organizacionales humanas, inclusivas y de alto impacto, donde el liderazgo, la innovación y el desarrollo del talento son pilares de crecimiento sostenible. 

De niña la llamaban Chispa, y no era casualidad. Había en ella una energía luminosa, una curiosidad encendida que nunca se apagó y que hoy sigue marcando el pulso de su vida profesional. Esa misma chispa es la que impulsa a Diana, actual HR Country Head en Merck Group México, a liderar con pasión, propósito y una mirada profundamente humana. 

Psicóloga de formación, Diana siempre entendió que el mayor viaje de transformación comienza dentro. Por eso, hoy estudia para ser coach ontológica, convencida de que no se puede acompañar el crecimiento de otros sin antes transitar el propio camino de autoconocimiento. Su vocación por potenciar personas, abrir conversaciones poderosas y crear entornos donde cada talento brille, es el hilo conductor que une cada capítulo de su historia. 

Con una trayectoria construida en empresas de primera línea global, Diana ha sido testigo y protagonista de cómo la gestión de personas puede convertirse en una verdadera palanca de evolución organizacional. Su liderazgo combina la sensibilidad de quien entiende las emociones humanas con la estrategia de quien sabe leer el negocio. En cada equipo que ha guiado, ha dejado una huella: la de una líder que enciende ideas, acompaña procesos y transforma culturas. 

Diana no solo dirige Recursos Humanos; encarna la esencia misma del desarrollo humano. Y es que, como cuando era niña, sigue siendo esa chispa que ilumina, inspira y demuestra que liderar con propósito es, ante todo, un acto de autenticidad y de fe en las personas. 

Hablemos de tu recorrido profesional tan interesante por empresas de primera línea, como DHL, Takeda, Allianz… 

Empecé mi carrera en la industria farmacéutica, donde descubrí y me identifiqué plenamente con el valor genuino de poner a las personas en el centro. Trabajar en compañías como Schering AG, Novartis y Wyeth me dio una visión amplia del talento y del liderazgo, además de la oportunidad de convertirme en líder muy pronto gracias a mentores que creyeron en mí. 
Durante los primeros años, me enfoqué en la atracción de talento, aprendiendo a entender perfiles y a anticipar las necesidades del mercado. Luego, en Novartis, me adentré en el desarrollo organizacional, la capacitación y la gestión del cambio, ampliando mi mirada como business partner
Más adelante, mis experiencias en Allianz y Takeda reforzaron mi aprecio por la calidad, la empatía y el desarrollo integral. En Takeda, lideré proyectos regionales que trascendieron fronteras, consolidando programas de liderazgo y cultura organizacional. 
Mi paso por DHL me llevó a un entorno totalmente distinto, el de la cadena de suministro, donde aprendí sobre precisión y colaboración. Finalmente, en Merck, asumo el reto de transformar y posicionar Recursos Humanos como un socio estratégico del negocio, consolidando un equipo de alto desempeño que impulsa el crecimiento y el potencial de la organización. 

¿Qué habilidades crees que debe desarrollar hoy un líder de RRHH para influir en la estrategia de negocio y no quedarse solo en un rol operativo? 

Para mí, estar en la mesa de decisiones no es solo llegar, sino avalar tu lugar: permanecer y aportar valor real. Siempre le digo a mi equipo que una conversación relevante negocio / gente, no debería suceder sin nuestra presencia y lo hemos logrado, nuestra voz tiene impacto! 

 
Creo profundamente en desarrollar una mirada consultiva, una “mirada de bosque”: observar, escuchar, entender el entorno y actuar con enfoque estratégico. Ese enfoque panorámico permite leer lo que la organización necesita, responder y anticipar con precisión. 

 
Otro aspecto clave es construir alianzas con los stakeholders clave. Recursos Humanos no puede transformar solo; el cambio sucede cuando trabajamos junto a quienes también influyen en las decisiones. Entender sus perspectivas y sumar desde la complementariedad es esencial. 

 
Finalmente, nuestro mayor compromiso es garantizar que las personas estén siempre en el centro de la estrategia. En cada decisión, debemos preguntarnos si estamos siendo oportunos, si estamos presentes en los momentos que importan. Esa es, para mí, la verdadera responsabilidad del liderazgo: asegurar que todo lo que hacemos eleve la experiencia de colaboradores, clientes y pacientes. 

Con el auge del trabajo híbrido y flexible, ¿qué aprendizajes han tenido en Merck para mantener la cultura y la productividad? 

Durante la pandemia, lideré el proceso de regreso seguro al trabajo en Merck. Fuimos los líderes quienes dimos el primer paso, grabando videos desde la oficina, para transmitir confianza y demostrar que estábamos preparados. En un contexto de miedo e incertidumbre, entendimos que volver debía ser un proceso empático y humano. Bajo el programa de Team Agreement, que permitió a cada líder acompañar a su equipo según sus necesidades personales —desde cuidar hijos o padres mayores, hasta embarazos o temores específicos—, adaptando los esquemas de trabajo sin perder conexión. Esa flexibilidad evolucionó hacia nuestro modelo híbrido actual: tres días presenciales y dos remotos. 

 
Siempre creí que había que dar razones para querer volver, por eso impulsé pequeños gestos simbólicos, como reactivar las máquinas de café, para recuperar las conversaciones espontáneas que generan pertenencia. 

 
De esa experiencia nació a nivel nuestra cultura de alto impacto, basada en valores compartidos: poner a las personas y pacientes en el centro, innovar con valentía, elevar la barra, actuar como dueño, alzar la voz y entregar con excelencia. Hoy, en Merck se respira colaboración y orgullo de pertenecer y datos como el 94% de Engagement lo avalan. porque logramos combinar flexibilidad con sentido de comunidad. 

¿Qué desafíos existen para atraer y retener perfiles especializados en investigación, biopharma y tecnología? 

En Merck creemos que la cultura de la organización se permea a través del liderazgo. Por eso, conocer a quienes quieren formar parte de Merck es esencial en mi agenda. No busco retener personas, sino darles motivos para quedarse, creando un ecosistema donde puedan desarrollarse, desafiarse y mostrar su mejor versión en un entorno seguro, empático e inclusivo. 

Cuando llegué, enfrentamos una gran transformación: tuvimos que cubrir más del 80% de las posiciones con talento externo. Desde entonces, me propuse que no volviera a pasar. Creamos academias de desarrollo como Explore y High Specialty Academy, junto al programa High Impact Leader, enfocado en preparar a quienes aspiran a liderar desde la inteligencia emocional, la comunicación y la gestión del talento. 

Tres años después, logramos invertir la curva: hoy el 80 % de los cargos de liderazgo se cubren con talento interno. Nuestro lema es “que la oportunidad te tome preparado”. Este crecimiento se sostiene en líderes-coaches, mentores y conversaciones significativas a través de una de mis herramientas favoritas,  Engagement Dialogue que nos permite conocer qué motiva a cada persona y como acompañar su desarrollo con propósito. 

¿Qué legado te gustaría dejar en Merck México y en las personas con las que trabajas? 

Me gustaría que me recordaran como una agente de cambio que impulsó una transformación continua, donde líderes y colaboradores evolucionaron con una mirada más humana, consciente e inclusiva. Que dejé huella al fortalecer una cultura centrada en las personas, creando una plataforma que permitió a los líderes acompañar a sus equipos en los momentos que realmente importan. 

 
Mi propósito siempre fue inspirar coherencia y sentido, promoviendo espacios donde cada conversación tuviera impacto y cada acción estuviera guiada por un propósito genuino. 

 
Quisiera que dijeran que ayudé a habilitar entornos seguros, donde las personas pudieran ser auténticas, sentirse valoradas y dar lo mejor de sí mismas. Porque, al final, creo que eso es lo más importante: construir lugares donde el talento florezca y donde cada persona pueda vivir su mejor versión.  

DATA Y TECNOLOGÍA 

Si los datos hablaran… ¿qué te dirían hoy sobre tu equipo? 

Si los datos hablaran de mi equipo, dirían que somos apasionados por el desarrollo del talento, curiosos e inquietos por hacer las cosas mejor y de forma distinta. Que estamos presentes en los momentos que importan y abrimos camino a conversaciones poderosas. Nuestra mayor satisfacción es escuchar las historias de transformación contadas por quienes las viven. Que hemos contribuido significativamente para que hoy Merck, sea el lugar para elegir pertenecer y crecer. ¡Un equipo que ha impulsado en primera fila, un nivel de compromiso y pertenencia de los más altos a nivel global! 

“SI MI HISTORIA FUERA UNA SERIE…” 

¿Cómo se llamaría el próximo capítulo de tu vida? 

Creo que mi próximo capítulo se llamaría Pisando fuerte: propósito, autenticidad, trascendencia  

¿QUIÉN ES DIANA?: 

Apodo: Chispa.  

Profesión: Psicóloga, con una especialización en desarrollo organizacional, desarrollo humano y coaching ejecutivo. Habilidades directivas y de negocio en IPADE Business School  

Signo del zodíaco: Capricornio. 

¿Dónde vives?: CDMX.  

¿Hijos?: Orgullosa mamá de Rodrigo y Emilio.  

 ¿Pareja?: Compañeros de vida desde hace más de 20 años.  

¿Mascotas?: Un perro, se llama Baloo.  

Comida favorita: La italiana, mediterránea. Ama la pasta, cocina de mar y un buen vino. 

Edad: 47 años.  

Hobbies:  Las caminatas al aire libre, leer café en mano. Meditaciones activas.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Florencia es mi ciudad perfecta. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

Creo que el rojo, me transmite fuerza consciente y firme.  

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor en entornos donde me dan espacio para la transformación y creatividad. 

Entrevistada por Luisina Larrouyet.