María Victoria Salcedo Bolívar: Liderar al ritmo de la transformación  

María Victoria Salcedo Bolívar, vicepresidente de Recursos Humanos en ETB, lidera la transformación del talento en la empresa de telecomunicaciones más antigua de Latinoamérica, impulsando innovación y desarrollo humano para enfrentar los retos de un sector en constante evolución. 

Hay trayectorias que parecen escritas para demostrar que la vida profesional y la pasión personal pueden convivir sin renunciar a la esencia de cada una. María Victoria, actual vicepresidente de Recursos Humanos de ETB, encarna esa verdad con una naturalidad que inspira. Desde su rol en la empresa de telecomunicaciones más antigua de Latinoamérica —una compañía con 141 años de historia que ha acompañado cada gran salto tecnológico de la región— lidera la evolución de una organización que pasó de ser una tradicional telco a convertirse en una techco dinámica, innovadora y centrada en las personas. Su mirada humana y estratégica busca transformar el capital humano para que pueda abrazar el cambio sin miedo, encontrar propósito en medio de la disrupción y ser motor de una compañía que no solo conecta ciudades, sino también sueños y oportunidades. 

Pero la historia de María Victoria no se limita a los pasillos corporativos. Su vida también vibra al ritmo de la música. Desde hace 15 años, comparte escenario con otras cinco mujeres en la banda Boleros.song, donde toca la guitarra y hace coros. Entre reuniones de alta dirección, métricas de talento y conversaciones sobre transformación cultural, encuentra un espacio de libertad en los acordes y las armonías que interpreta junto a sus compañeras. Allí, sobre el escenario, late otra faceta de su liderazgo: la capacidad de escuchar, sincronizar y crear algo que trasciende lo individual para convertirse en experiencia compartida. 

Su camino también estuvo marcado por la diplomacia. En un momento clave de su vida, representó a Colombia como ministro consejero de la Embajada de su país en Argentina, un rol que le permitió entender la importancia de tender puentes entre culturas, construir relaciones estratégicas y abrazar la diversidad como fortaleza. Esta experiencia diplomática le dio una visión global que hoy impregna su gestión de talento: comprender que detrás de cada número hay personas con historias, expectativas y un contexto que moldea su manera de trabajar y crecer. 

María Victoria es, así, una mujer que conjuga mundos. En ella conviven la ejecutiva estratégica que impulsa transformaciones profundas, la diplomática que entiende de diálogo y puentes, y la música que no olvida que liderar también es afinar sensibilidades. Su recorrido demuestra que un liderazgo humano y creativo puede marcar la diferencia en empresas centenarias y, al mismo tiempo, mantener viva la pasión que conecta con la esencia de ser. 

¿Cuál es hoy tu mayor desafío como vicepresidencia de RR. HH. en ETB? ¿Qué aprendizajes has tenido liderando personas en una industria tan cambiante como las telecomunicaciones? 

La verdad es que desde que arribé, he vivido una experiencia profundamente transformadora en ETB. Formar parte de una compañía que ha acompañado la evolución de las telecomunicaciones y ha impulsado la transformación de Bogotá es inspirador. Aunque competimos con grandes multinacionales, nuestra agilidad y capacidad de adaptarnos nos han dado ventajas clave, como ser pioneros en la adopción de fibra óptica. 

Uno de nuestros mayores retos está en el capital humano. Contamos con un equipo experimentado, con un promedio de edad superior a los 50 años, y el desafío es mantenerlo actualizado y preparado para un sector tan cambiante. Mi misión es lograr que el talento siga siendo el motor de la transformación, impulsando aprendizaje continuo y adaptación sin perder la esencia de la compañía. 

En ETB hay un profundo orgullo y compromiso por la marca. Las personas que trabajan aquí crecieron con la empresa y comparten valores sólidos y un fuerte sentido social y público. No enfrento grandes dificultades para atraer o retener talento; el reto está en mantener viva la pasión en un momento de cambio acelerado, reforzando el propósito y el amor por una marca con tanta historia y futuro. 

ETB está en un sector altamente competitivo y tecnológico: ¿cómo atraen y retienen talento especializado? 

Creo profundamente en la solidez de nuestra marca, construida sobre un propósito que trasciende el simple servicio. Hoy vivimos un momento fascinante: estamos pasando de ser una telco tradicional a una techco, manteniendo la conectividad como base, pero desarrollando soluciones digitales que respondan a los verdaderos retos sociales de los bogotanos. 

Nuestro enfoque va más allá de cerrar la brecha digital; queremos impactar en educación, salud y soluciones de gobierno, porque sabemos que la desigualdad sigue marcando a nuestra región y necesitamos ocuparnos de reducirla. Latinoamérica es joven, talentosa y debe creérselo para asumir el papel protagónico que le corresponde en el escenario global. 

El sector de las telecomunicaciones enfrenta un momento crítico: la conectividad ya está cubierta y el negocio debe reinventarse. Ser pioneros en esta transformación es tan inspirador como desafiante, porque implica cambios profundos que también duelen. Innovar exige repensar procesos, culturas y modelos, pero vale la pena cuando el propósito es generar impacto social real y construir un futuro más equitativo y conectado. 

¿Qué competencias consideras esenciales para liderar equipos diversos y multigeneracionales en la actualidad? 

Creo que el líder contemporáneo debe ser, ante todo, un integrador y articulador. Su rol va mucho más allá de alcanzar resultados y tomar decisiones; implica transformar personas y conectar inteligencias, generaciones y perspectivas diversas que hoy están más visibles que nunca. 

Un líder actual debe moldear cultura, liderar conversaciones de valor y construir confianza, no solo con su equipo directo, sino también con todos los grupos de interés de la organización. Su capacidad de comunicar, inspirar y generar relaciones sólidas se vuelve clave para movilizar cambios y sostenerlos en el tiempo. 

El desafío es tejer redes relacionales de valor, conectar talentos distintos y crear un entorno donde las diferencias se conviertan en fortaleza. El liderazgo moderno no se trata solo de dirigir; se trata de articular visiones, potenciar capacidades y generar un impacto humano y organizacional que trascienda resultados inmediatos. 

¿Cómo se están adaptando en ETB a un mundo laboral cada vez más híbrido y digital? 

Llegué a ETB al final de la pandemia, en un momento donde la conectividad se volvió esencial. Tuvimos el reto de trabajar en remoto y, al mismo tiempo, una oportunidad para transformar la empresa desde adentro hacia afuera. Entendimos que nuestra obsesión debía ser el dolor y el éxito de los clientes, tanto en hogares como en el ámbito corporativo. 

Uno de los grandes aprendizajes fue reconocer la importancia de la salud mental y el cuidado integral de las personas, equilibrando productividad con bienestar. Descubrimos que la virtualidad puede ser muy productiva, pero que el componente humano no puede perderse: necesitamos vernos, tocarnos, sentirnos y construir relaciones reales más allá de una pantalla. 

Diseñamos un modelo híbrido con cuatro modalidades de trabajo, incluyendo una que valoro especialmente: “Hoy por ti”, pensada para acompañar momentos de vida complejos (enfermedades, cuidado de familiares, maternidad, prejubilación). Esta flexibilidad permite mantener el vínculo laboral sin perder humanidad. 

Creo que la tecnología debe liberar tiempo para lo verdaderamente humano. Un modelo híbrido con propósito potencia la productividad, revela si alguien está en el rol correcto y, sobre todo, ayuda a que cada persona encuentre sentido y conexión con la cultura y el propósito de la empresa. 

¿Cómo equilibran la automatización de procesos de RR. HH. con mantener una experiencia humana y cercana? 

Ha sido un camino desafiante y enriquecedor. En ETB estamos impulsando la innovación y el diseño de soluciones digitales con un enfoque de cliente cero: probamos internamente lo que luego ofrecemos al mercado. Este modelo exige experimentar, equivocarnos y aprender rápido, algo que depende directamente de las personas. 

Aunque somos una empresa tradicional con más de 140 años y colaboradores con décadas de experiencia, la cultura tecnológica está en nuestro ADN. El verdadero reto no es la tecnología, sino los cambios que tocan el estatus quo. Por eso trabajamos en una célula que integra comunicaciones, innovación, transformación y talento humano, para acompañar emocional y profesionalmente a todos en esta transición. 

El cambio duele y genera incertidumbre, pero también abre oportunidades de crecimiento y aprendizaje. Hemos creado programas como “Cuidados en red”, que entiende a la persona de manera integral, incluyendo su entorno familiar, salud y bienestar. Creo que un líder solo completa su rol cuando ve al otro en su totalidad, lo cuida y le da propósito. En entornos volátiles y con escasez de talento digital, las personas se quedan donde se sienten valoradas, escuchadas y protegidas mientras enfrentan los retos de la transformación. 

“MI SINGULARIDAD”  

¿Qué característica, personal o profesional, creés que te vuelve único? 

Creo que mi creatividad bajo entornos de alta tensión. Inspirarse requiere cierto espacio para volar, pero también la capacidad de diseñar y crear aún en medio de crisis. En mi rol, equilibrar productividad y competitividad, gestionando –por ejemplo- incluso cuatro sindicatos, exige mantener viva la innovación bajo presión constante. 

DATA Y TECNOLOGÍA 

Si los datos hablaran… ¿qué te dirían hoy sobre tu equipo? 

Dirían que soy parte de un equipo en construcción constante, que profundiza cada vez más en entender al empleado y sus necesidades. Hemos logrado métricas y analíticas que combinan datos cuantitativos con historias reales, dándole voz a las personas. Me gusta decir que somos un equipo solvente, obsesionado por el detalle y comprometido con comprender profundamente a nuestra gente. 

¿QUIÉN ES MARÍA VICTORIA?: 

Apodo:  Pitita.  

Profesión: Comunicadora social, con especialización en opinión pública. 

Signo del zodíaco: Acuario. 

¿Dónde vives?: Bogotá.  

¿Hijos?: Sí, Samuel, de 22 años. 

 ¿Pareja?: No.  

¿Mascotas?: No.  

Comida favorita:  La mediterránea.  

Edad: 55 años.  

Hobbies: Soy música aficionada. También leo y me gusta escribir.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Lisboa. Portugal es un país que me parece riquísimo, me encanta su combinación de mantener algunos aspectos pueblerinos, y sumar lo novedoso de una ciudad.  

¿Qué color te representa mejor como persona? 

Creo que los cálidos. El color amarillo y el color mostaza me parecen muy enérgicos y solares. 

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando encuentro un propósito compartido.  

Entrevistada por Luisina Larrouyet.