Soledad Guichard: El ingrediente secreto del desarrollo humano 

Soledad Guichard es Responsable de Desarrollo Humano y Cultura en Ledevit, una compañía que en los últimos años se consolidó como referente en productos de pastelería, impulsando el crecimiento de las personas como eje estratégico del negocio. 

Soledad se desempeña como responsable de Desarrollo Humano y cultura en Ledevit, una organización donde el crecimiento de las personas no es un discurso, sino una práctica cotidiana. Sociable por naturaleza y con una curiosidad que la impulsa a aprender de forma permanente, entiende su rol como un espacio de encuentro, escucha y acompañamiento real. 

Su recorrido profesional está marcado por una convicción profunda: el desarrollo humano sucede cuando hay presencia, coherencia y sentido. En ese camino, la formación como coach ontológica fue un punto de inflexión. Un antes y un después que no solo amplió su mirada profesional, sino que transformó su forma de vincularse con las personas, de conversar y de habitar los procesos. Desde entonces, el aprendizaje dejó de ser solo una herramienta y pasó a ser una manera de estar en el mundo del trabajo. 

Con una energía cercana y luminosa, Soledad cree en el valor de las conversaciones auténticas, en la construcción de confianza y en el impacto que tiene el clima humano en los resultados. Su forma de liderar combina sensibilidad, vocación de servicio y una fuerte presencia, incluso en los momentos complejos. En un contexto donde la tecnología avanza y los procesos se aceleran, su mirada vuelve siempre a lo esencial: las personas, su potencial y la cultura que se construye día a día, en cada gesto y en cada decisión. 

Hablemos de tu recorrido… 

Desde mis inicios tuve la suerte de trabajar siempre en Recursos Humanos, incluso mientras estudiaba. Mi primer rol fue generalista, lo que me permitió aprender de todo: desde aspectos legales hasta el desarrollo de habilidades más soft. Ese recorrido me dio una mirada integral y sistémica del área, entendiendo que todo está conectado con el desarrollo de las personas dentro de las organizaciones. 

A lo largo de mi carrera ocupé posiciones generalistas en distintas empresas, donde trabajé especialmente temas culturales. En algunas tuve la oportunidad de diseñar e implementar programas de capacitación para líderes y jefaturas, experiencias que marcaron mucho mi desarrollo profesional. 

Durante mi etapa de maternidad trabajé de manera independiente, liderando una consultora. Esa experiencia fue muy enriquecedora porque asumí todos los roles y responsabilidades, consolidando aún más mi perfil generalista. 

Cuando sentí que era momento de volver a una organización, una persona que me conocía y trabajaba en Ledevit me acercó la oportunidad. Tuve una sola entrevista y todo fluyó de manera muy natural, ese era mi lugar. Así fue como ingresé, casi sin buscarlo, pero sintiendo que el lugar y el momento eran los indicados. 

¿Qué significa hoy “desarrollar talento” para vos, en una empresa como Ledevit? 

Para mí, desarrollar talento es acompañar a las personas en su crecimiento sin que pierdan su humanidad. La cultura se construye en lo cotidiano: en cómo hacemos las cosas, cómo nos relacionamos y en las conversaciones diarias con líderes y equipos. El talento no se gestiona desde afuera; se habilita cuando hay confianza, coherencia y sentido. 

Disfruto especialmente de la escucha y de ayudar a que cada persona pueda desplegar su potencial. En Ledevit damos muchas oportunidades de crecimiento interno, acompañando esos procesos de cerca. Estas oportunidades no surgen al azar, sino que están impulsadas y promovidas desde la Gerencia General, con una convicción clara sobre el valor de desarrollar a las personas. Personalmente, siento un profundo orgullo de formar parte de una empresa que cuenta con un liderazgo así, que apuesta al crecimiento interno y a una cultura que cuida y potencia a quienes la integran.  

He visto personas que pasaron de maestranza a recepción, de recepción a Desarrollo Humano, de maestranza a control de calidad, o de mantenimiento a Seguridad, Higiene y Medio Ambiente, luego de capacitarse y definir hacia dónde querían ir. 

Mi rol es acompañar, formar y orientar, preguntando y escuchando, para que cada persona encuentre su camino dentro de la organización. Cuando alguien expresa un deseo y veo que tiene el potencial, me involucro de lleno en ese proceso. Es un acompañamiento muy cercano, casi como cuidar y guiar, y es una de las partes más lindas de mi trabajo. 

¿De qué se trata “Cocinando Cultura”? 

Cocinando Cultura es un proyecto de transformación cultural que impulsamos este año en Ledevit, con un nombre muy ligado a lo culinario, que es parte de nuestra identidad como empresa alimenticia. Parte de una convicción clara: la cultura no se impone, se construye entre todas las personas. 

Comenzamos trabajando con jefaturas, gerencias y coordinaciones a través de workshops de liderazgo. El primer paso fue un taller de liderazgo transformacional con foco en el autoconocimiento, en el que usamos PDA, porque creemos que para liderar a otros primero hay que conocerse. A partir de ahí surgió la necesidad de acompañar especialmente a los líderes operativos, que son quienes están en la diaria con los equipos. Diseñamos un programa de formación mensual donde trabajamos feedback, comunicación, trabajo en equipo, delegación y gestión del desempeño. 

Luego ampliamos la escucha a toda la organización con una dinámica llamada Bowl Cultural, recorriendo todas las plantas y sedes. Allí las personas compartieron cómo viven la cultura y qué ingredientes consideran clave para fortalecerla. Con toda esa información generamos espacios de reflexión con gerencias y creamos la figura de los influencers culturales, personas que acompañan a quienes ingresan para ayudarlas a vivir la cultura desde el primer día, desde un lugar humano y cercano. 

En una industria donde el saber técnico y el oficio son tan importantes, ¿cómo conviven la automatización y la experiencia humana? 

Creo que la tecnología y la automatización son grandes aliadas cuando acompañan a las personas y mejoran la experiencia de trabajo, pero nunca deberían reemplazar lo humano. En una industria como la nuestra, el oficio, la experiencia y el saber de las personas son irremplazables. Hay áreas, como Investigación y Desarrollo, donde el conocimiento y el criterio humano son el verdadero corazón de la empresa. 

La tecnología, incluso con el avance de la inteligencia artificial, puede potenciar conocimientos y aportar valor, pero sobre todo puede ayudar a liberar tiempo. Y ese tiempo es clave para dedicarlo a lo que realmente importa: las conversaciones, el aprendizaje continuo y el vínculo humano. 

Creo que hoy las organizaciones tienen una gran oportunidad si saben aprovechar la agilidad que brinda la tecnología para simplificar procesos y optimizar tareas. No se trata de reemplazar personas, sino de darles más espacio para pensar, crear, aprender y relacionarse mejor. Desde ese lugar, la tecnología se vuelve una aliada estratégica del desarrollo humano y de una cultura de trabajo más consciente y cercana. 

¿Qué consejo le darías a alguien que recién empieza en desarrollo humano? 

Mi principal consejo es que escuchen mucho. Para mí, la escucha lo es todo: no llegar con respuestas antes de entender las preguntas. La escucha activa es clave en Desarrollo Humano. Este rol requiere sensibilidad, empatía, paciencia y coherencia, pero también presencia: elegir estar, responder y guiar. 

Creo que no se trata de aplicar modas ni recetas, porque hoy hay muchísimo material dando vueltas, sino de saber leer la cultura de la organización en la que se trabaja. Cada cultura es distinta y necesita tiempos propios, y eso hay que respetarlo. 

También pienso que es importante animarse a incomodar con algunas conversaciones. Las conversaciones incómodas, cuando se dan desde el cuidado y el respeto, suelen ser muy enriquecedoras. Ayudan a que las personas salgan de su zona de confort y puedan ver cosas que antes no veían. Saber leer la cultura, acompañar los procesos y generar conversaciones significativas es fundamental, y eso también se construye con la experiencia. 

DUPLA ESTRATÉGICA 

¿En qué momento la tecnología deja de ser aliada y empieza a distraer del talento real? 

Creo que la tecnología deja de ser aliada cuando se usa sin un propósito claro y se transforma en un fin en sí mismo, en lugar de estar al servicio de las personas. Para mí deja de sumar cuando reemplaza las conversaciones y la escucha real. Me pregunto muchas veces si acerca o aleja. Personalmente, necesito el contacto visual, porque me permite comprender mejor a la otra persona. 

“MI SINGULARIDAD” 

¿Qué característica, personal o profesional, creés que te hace único? 

Creo que mi singularidad está en la alegría con la que trabajo y en mi vocación de servicio. Siempre estoy presente, cercana y disponible, incluso en las conversaciones difíciles. No dejo mensajes sin responder y creo profundamente que el clima humano puede habilitar o bloquear los procesos dentro de una organización. 

¿QUIÉN ES SOLEDAD?: 

Apodo: Sol o Sole.  

Profesión: Licenciada en Recursos Humanos y Coach Ontológico.  

Signo del zodíaco: Tauro. 

¿Dónde vives?:  Bernal, Provincia de Buenos Aires.  

¿Hijos?: Una hija de 4 años, Lucía.  

 ¿Pareja?: Casada hace 13 años, con Miguel.  

¿Mascotas?: Por ahora no.  

Comida favorita: Las milanesas de carne.  

Edad: 39 años.  

Hobbies: Soy fan de aprender. Me gusta mucho hacer cursos, también disfruto de leer, pasar tiempos con mi familia y amigos, ¡y unas clases de baile también me parece un planazo!. 

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Brasil. Además del mar y la naturaleza, me encanta la energía que transmiten las personas allí. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El verde, siempre lo relaciono con la buena suerte, crecimiento y humanidad. 

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando tengo desafíos, y cuando se genera un espacio de confianza. 

Entrevistada por Luisina Larrouyet.