Sebastián Gil, Head of Sales de Maslow, reflexiona sobre cómo el rol comercial se transforma al ritmo de los cambios tecnológicos y culturales, y destaca la learnability como una competencia clave para adaptarse, crecer y generar valor en entornos cada vez más dinámicos.
Para Sebastián, el aprendizaje no es una etapa: es una forma de habitar el trabajo y la vida. Hoy se desempeña como Head of Sales en Maslow, un rol que lo desafía a moverse en un entorno dinámico y en constante evolución, justo el tipo de escenario que más disfruta: aquellos donde cada día trae una oportunidad para incorporar algo nuevo, repensar lo conocido y seguir creciendo.
Esa búsqueda permanente por aprender tiene raíces profundas. De joven, encontró en el básquet mucho más que un deporte: fue un espacio de juego, disciplina y equipo, donde cada entrenamiento implicaba superarse y entender que el progreso se construye paso a paso. Hoy, a sus 45 años, vuelve a la cancha con la misma motivación de entonces, retomando un hobby que no solo lo conecta con su historia, sino también con el presente, recordándole que nunca es tarde para volver a empezar.
Con el tiempo, también descubrió nuevas pasiones. La navegación apareció en su vida ya de adulto, y desde entonces se convirtió en una experiencia que disfruta tanto por el destino como por el proceso. Preparar el barco, ajustar cada detalle, leer el viento y entender los tiempos: todo forma parte de un ritual que lo invita a estar presente y a valorar cada momento del recorrido. Algo similar sucede cuando enciende el fuego para hacer un asado. Más que el resultado final, lo que le entusiasma es el ritual completo: la preparación, la paciencia y el encuentro que se genera alrededor.
Entre el mundo comercial, el deporte y estos rituales cotidianos, Sebastián construye una forma de vivir donde el aprendizaje continuo no es una obligación, sino una elección consciente. Una manera de avanzar, adaptarse y disfrutar del camino tanto como del destino.
En tu rol como Head of Sales en Maslow, liderás un equipo que conversa a diario con empresas sobre cómo cuidar y potenciar a sus colaboradores a través de beneficios. ¿Qué tipo de necesidades o inquietudes aparecen con más frecuencia en esas conversaciones?
Creo que muchas organizaciones creen saber cuál es su necesidad, especialmente en un contexto donde la tecnología avanza tan rápido y la presión por “modernizar” la experiencia del colaborador es cada vez mayor. Sin embargo, para mí lo más importante es entender qué buscan realmente y quién toma la decisión de compra. Muchas veces, desde Recursos Humanos se prioriza incorporar la herramienta más nueva, la que tiene mejor interfaz o la que promete más automatización, pero eso no siempre significa que sea la mejor solución para esa empresa en ese momento.
Hoy, por ejemplo, sumar una plataforma con IA o una app de beneficios con mil funcionalidades puede parecer una gran idea, pero si el equipo no la adopta, si no se integra con los sistemas que ya usan, o si no resuelve un dolor real del negocio, termina siendo una inversión que no genera el impacto esperado, e incluso puede deteriorar la percepción interna sobre el área de People. Por eso, en Maslow mi rol no es solo ofrecer una solución tecnológica, sino ayudar a entender el punto de inflexión: si la empresa realmente necesita escalar la operación de beneficios con automatización, si busca personalizar la experiencia del colaborador con datos, o si lo que necesita primero es ordenar procesos antes de sumar más tecnología encima.
También considero clave analizar cada empresa y su contexto: tamaño, cultura, nivel de madurez digital del equipo de RRHH, tipo de colaboradores y sus expectativas. Factores como la adopción real de la herramienta, la capacidad de medir impacto, la integración con el stack existente o incluso la diversidad generacional dentro de la compañía pueden hacer que una solución que funciona perfecto en una organización no sea la indicada para otra. Mi objetivo es actuar como consultor, aportando una mirada estratégica para que cada decisión sobre tecnología y beneficios sea sostenible, genere adopción real y esté alineada con las necesidades del negocio y de las personas.
¿Cómo cambió el rol comercial en el mundo HR Tech en los últimos años, especialmente con el crecimiento del trabajo remoto?
Creo que el rol comercial está cambiando constantemente y, en el mundo de Recursos Humanos, ese cambio ha sido aún más profundo. La inteligencia artificial hoy permite optimizar muchos procesos y redefinir posiciones, pero también ha generado un mito muy instalado: que el trabajo se está muriendo. Yo no lo veo así. El trabajo no desaparece, se transforma y se optimiza, y eso nos obliga a aprender y adaptarnos.
Si observamos lo que sucede en el mercado, incluso las empresas líderes en inteligencia artificial tienen miles de búsquedas laborales abiertas. Eso demuestra que la tecnología no reemplaza a las personas, sino que genera nuevas oportunidades y demanda nuevas habilidades.
Otro cambio muy evidente tiene que ver con la modalidad de trabajo. Hoy, cuando analizamos las búsquedas laborales, vemos que las posiciones remotas e híbridas superan ampliamente a las presenciales. De hecho, considero que ya no es una opción, sino casi una necesidad contar con políticas híbridas o remotas. Las posiciones 100% presenciales empiezan a ser cada vez menos frecuentes, y las organizaciones que entiendan esta transformación estarán mejor preparadas para atraer y retener talento.
Hoy se habla mucho de learnability como una competencia clave. Desde tu experiencia, ¿qué significa realmente tener learnability en el mundo laboral actual?
Para mí, el learnability y la adaptability van totalmente de la mano. Si uno no está en constante aprendizaje sobre nuevos procesos, herramientas y formas de trabajar, el día a día te termina dejando afuera. Estoy convencido de que, si hoy vendiera exactamente igual que hace tres años, probablemente no alcanzaría mis metas.
Las metodologías también evolucionan. Antes, muchas reuniones se calificaban con el modelo BANT —presupuesto, autoridad, necesidad y tiempo—, pero con el tiempo surgieron enfoques más profundos, como MEDDIC, que permiten entender no solo la necesidad o el presupuesto, sino quién toma realmente la decisión, quién impulsa la solución dentro de la compañía y quién será el sponsor interno cuando uno no está presente.
Creo que esas evoluciones que proponen las empresas son fundamentales, pero también siento que hay un aprendizaje que depende de cada persona. En mi caso, me interesa mucho desarrollar mi propia marca personal, hacer crecer mi red y fortalecer mis contactos. Eso no siempre lo enseña la compañía; es un trabajo personal, de constancia y dedicación, que disfruto y que considero clave para seguir creciendo profesionalmente.
En un entorno donde la información y la tecnología evolucionan rápidamente, ¿cómo utilizás herramientas digitales o IA para mejorar tu trabajo diario?
La inteligencia artificial hoy forma parte de mi vida en muchísimos aspectos, tanto personales como laborales. Desde algo tan cotidiano como usar asistentes para agendar turnos —por ejemplo, hay que pedir que me programe una cita con el dentista— hasta herramientas más complejas que me permiten grabar conversaciones, generar resúmenes y hacer seguimientos automatizados. Incluso podría decir que la inteligencia artificial ya es casi un integrante más de mi familia.
En el trabajo, utilizo constantemente distintas plataformas que potencian mi desempeño. Herramientas como Gong, Clari o las automatizaciones dentro de Salesforce nos ayudan a hacer un seguimiento mucho más preciso y eficiente. También uso herramientas como ChatGPT o Claude para ajustar mensajes y mejorar la comunicación. No se trata de que la inteligencia artificial reemplace mi forma de escribir, sino de aprovecharla para estructurar mejor las ideas y transmitir los mensajes con mayor claridad.
Con el tiempo, fui alimentando estas herramientas con mi estilo y mis formas de comunicar, buscando que funcionen casi como un clon digital que refleje mi manera de expresarme y me ayude a trabajar de forma más ágil y estratégica.
¿Qué significa para vos “acompañar el crecimiento” de una empresa desde tu rol?
Creo mucho en el trabajo colaborativo y en el aprendizaje compartido. Constantemente intercambiamos experiencias y buenas prácticas, incluso a través de canales internos como Slack, donde compartimos ideas sobre cómo conectar mejor con las personas o cómo están trabajando otros equipos y regiones.
En nuestro equipo no competimos entre nosotros, porque cada uno tiene su propia cartera y territorio. Eso nos permite ayudarnos mutuamente, compartir herramientas nuevas y aprender de las experiencias de los demás. Muchas veces escuchamos conversaciones que tuvo un compañero con un cliente y analizamos qué preguntas funcionaron o qué necesidades nuevas surgieron.
Trabajo muy codo a codo con mi equipo porque realmente siento que el crecimiento individual está muy ligado al crecimiento colectivo. Cuando uno comparte lo que aprende, todos avanzamos y logramos mejores resultados.
“EL DESAFÍO”
¿Qué es más difícil: atraer talento o desarrollarlo?
Creo que desarrollarlo y retenerlo. Cuando una empresa tiene una buena marca empleadora, atraer personas se vuelve más sencillo, pero el verdadero desafío empieza después. Desarrollar a alguien implica invertir en beneficios, crecimiento y bienestar de forma estratégica, no solo como un “nice to have”. Si una persona se va, el costo de reemplazarla puede ser muy alto, porque el proceso de búsqueda, incorporación y adaptación puede llevar entre nueve meses y un año. Por eso, para mí, el mayor desafío está en acompañar y sostener el talento a largo plazo.
“CUADERNO DE IDEAS”
Si pudieras dejarle una nota escrita a tu versión más joven, ¿qué diría?
Le diría que no busque atajos y que aprenda a disfrutar cada paso del camino. Cuando comencé mi carrera quería llegar rápido a los resultados, sin detenerme demasiado en el proceso. Hoy entiendo que la verdadera diferencia está en vivir cada experiencia en detalle, sin saltearse etapas.
Le diría que no piense solo en el resultado final, sino que disfrute el recorrido. Muchas veces el valor está justamente en el proceso: en cada aprendizaje, en cada pequeño paso.
¿QUIÉN ES SEBASTIÁN?:
Apodo: Sebas.
Profesión: Licenciado en Marketing con un MBA en Administración y Gestión de Empresas.
Signo del zodíaco: Tauro.
¿Dónde vives?: Escobar.
¿Mascotas?: Un perrito de raza Schnauzer, que se llama Roque.
Comida favorita: El asado. Disfruto el ritual completo que conlleva hacerlo.
Edad: 45 años.
Hobbies: Hace un tiempo descubrí la navegación, y también volví a conectar con algo que disfrutaba en mi juventud: jugar al básquet.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Tengo la suerte de vivir donde deseo, pero si me mudaría una temporada a alguna ciudad cosmopolita dónde poder aprender, desarrollarte y relacionarte con otras culturas. Como por ejemplo Madrid o Miami.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El verde. Cuando veo algo verde, me transmite esperanza, fe y futuro.
Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.”
Trabajo mejor cuando siento que aprendo.
Entrevistado por Luisina Larrouyet.