Israel Colín: Un líder con buenos cimientos 

Israel Colín asumió como Head of Human Resources México para Sika, donde lidera equipos en un rubro tan dinámico como desafiante. Con una manera de comunicar muy clara, encaró con esa misma claridad el desafío de conducir el área de Recursos Humanos en plena transformación de la compañía. 

Hablar con Israel es entender rápido de qué se trata: no hay rodeos, hay claridad. Una claridad que no es fría ni distante, sino todo lo contrario: es la claridad de quien sabe quién es, de dónde viene y hacia dónde va. 

Y su historia arranca con un cruce de mundos. Hijo de padre libanés y madre mexicana, Israel lleva en la sangre esa mezcla de culturas que, quizás sin saberlo, lo preparó desde la cuna para lo que años más tarde sería su día a día profesional: tender puentes entre personas distintas, encontrar lo común en lo diverso. Aunque su primera marca de identidad fue otra, mucho más tierna: nació tan velludo que su abuela lo apodó “Oso” apenas llegó al mundo. El mote lo acompaña desde entonces, y algo de eso se percibe en su forma de liderar: la firmeza y el instinto protector conviven en su manera de cuidar equipos. 

Su recorrido profesional tiene una constante: el retail. Todo su camino en Recursos Humanos lo transitó en ese rubro tan dinámico como desafiante, donde no hay dos días iguales y donde aprendió una de las frases que más lo definen: todos los días se abre y se cierra la cortina. Es decir, siempre hay una nueva oportunidad para hacerlo mejor. Apasionado por aprender y desarrollarse internamente, entiende el crecimiento no como una línea recta sino como un ejercicio constante de autoconocimiento, esa brújula que —como él mismo dice— un líder nunca debería soltar. 

Hoy, ese camino lo encuentra como Head of Human Resources México para Sika, liderando la transformación cultural de una compañía en plena expansión. Un desafío que asumió con la misma claridad con la que comunica: sin vueltas, con convicción y con una enorme capacidad para explicar el porqué de las cosas. 

Y el momento no podría ser mejor. Recién casado —hace apenas tres meses—, Israel atraviesa un presente pleno tanto en lo personal como en lo profesional. Esa energía se nota: en la conversación, en los proyectos que encara y en el entusiasmo con el que contagia a sus equipos. Porque cuando la vida y el trabajo rockean al mismo ritmo, el resultado se escucha fuerte. 

Asumiste como Head of Human Resources para México en Sika hace diez meses, ¿cuál fue el aprendizaje más importante que te dejaron estos primeros meses? ¿Qué lugar ocupa la escucha en los primeros meses de un liderazgo? 

Sika es lo que yo llamo una empresa con un “crecimiento acelerado“. Hasta hace unos años era una empresa de 500 empleados con una planta en Querétaro, pero comenzó a adquirir compañías locales e internacionales, y de pronto tenías en un mismo departamento a colaboradores de cuatro empresas distintas, con cuatro culturas y cuatro visiones diferentes del mismo proceso. 

Cuando llegué, en octubre del año pasado, salían figuras históricas de Recursos Humanos y del management. Y en estos cambios pasa como con los gobiernos: el que llega, arrasa con todo lo del anterior, sin reingeniería de procesos. Hoy todo el equipo directivo somos relativamente nuevos, en una empresa que se triplicó en tamaño en ocho años y que recién está formando sus bases de gobernanza. 

Hoy trabajamos en mejores storytellings y canales de comunicación asertivos, porque todos en la empresa tenemos un sueldo variable ligado al EBITDA, y eso hay que saber comunicarlo sin que genere resistencia. 

¿Qué desafíos presenta liderar equipos donde conviven perfiles operativos, técnicos, comerciales y corporativos? 

Antes funcionábamos mucho por silos: los comerciales poco convivían con la gente de plantas, y el staff poco con el área comercial. De ahí la importancia de estos storytellings. Hoy tenemos town halls trimestrales que unifican a todas las áreas en un modelo de comunicación de ida y vuelta, donde escuchamos a la gente y respondemos preguntas desde la dirección general, RRHH y operaciones, generando vínculos que antes no existían. 

Y algo muy interesante: hoy la gente quiere hablar, porque se dan cuenta de que realmente queremos escuchar y modificar cosas. El cambio, lejos de ser un cliché, está presente en el día a día: creíamos que Salesforce nos iba a ayudar en ventas y resultó que no; SuccessFactors no hizo interfase con el software de nómina y hubo que cambiarlo. Mucho tiene que ver con el porqué y el cómo se lo explicas a la gente. 

Nuestra responsabilidad es anticiparnos y comunicar qué cambios vienen y por qué. Para mí, la venta de beneficios desde Recursos Humanos debe ser nuestro pan de cada día. Si meto más gente en plantas y baja el tiempo extra, el colaborador puede sentirse perjudicado; pero si le explico que trabajar 12 horas aumenta accidentes, fatiga y mermas, entonces “le cae el 20”: lo hacemos por su salud. 

¿Cómo trabajan para posicionarse como empleador atractivo frente a sectores que suelen ser percibidos como más “modernos” o tecnológicos? 

Sika es una empresa con un paquete de beneficios muy bueno, muy competitivo comparado con otras del sector. Pero está pasando algo interesante: ayer saqué una vacante de gerente de concreto y se postularon personas de 41, 46 y 54 años. El edadismo está en boga; durante años, por idiosincrasia, las vacantes se topaban en edades. Hoy legalmente no puedes poner edad ni género, y estos sectores resultan atractivos para personas de 35 años hacia arriba. 

Somos un negocio muy técnico, y quienes llegan ven en Sika una oportunidad de crecer: hay un plan de carrera y desarrollo perfectamente definido desde el ingreso, con posibilidades en cuatro unidades de negocio comerciales y en áreas operativas como supply, plantas o I+D. Además, somos una empresa global: tengo entre 40 y 50 personas trabajando en otros países, con oportunidades en LATAM, Asia Pacífico o Europa. Esa proyección se vuelve palpable, y trabajar en Sika enriquece el currículum del colaborador. Nuestra gente la porta con orgullo. 

LIDERAZGO ADAPTATIVO 

¿Qué es lo único que un líder nunca debería dejar de aprender? 

El autoconocimiento. Soy un apasionado de la filosofía y el “conócete a ti mismo” del oráculo de Delfos siempre me hizo sentido: suena sencillo, pero es complejo. Hay una viñeta de Mafalda donde Felipe celebra la frase y de repente duda: “¿y si no me gusto?”. Muchos líderes queremos conocernos, pero no aceptamos lo que vemos. En la medida en que te conoces, puedes liderar equipos, fortalecer skills y ser honesto: saber si estás dispuesto a dar lo que pides. 

“SI MI HISTORIA FUERA UNA SERIE…” 

¿Cómo se llamaría el próximo capítulo de tu vida? 

Se llamaría: “la creación de un equipo resiliente“. Y ojo, a veces me peleo con esa palabra porque está de moda y no siempre bien utilizada. Pero conformar un equipo exitoso, sabiendo que este camino tendrá retos en el corto, mediano y largo plazo, nos debe dar resiliencia. Habrá días malos donde las cosas no salgan como esperaba. Yo vengo del retail, y ahí hay una frase: todos los días se abre y se cierra la cortina. Mañana será distinto. 

¿QUIÉN ES ISRAEL?: 

Apodo: Oso.  

Profesión: Psicólogo, con un MBA y un Máster en Dirección de Capital Humano.  

Signo del zodíaco: Aries.  

¿Dónde vives?: Ciudad de México.  

¿Mascotas?: Un perro de raza border collie, que se llama Murray y tiene 16 años.  

Comida favorita: La comida árabe.  

Edad: 47 años.  

Hobbies: Me encanta el jazz y el teatro. Gracias a Dios, en la Ciudad de México hay muchísimos teatros, así que siempre encuentro alguna oferta cultural para conocer. 

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir?  

Me gustaría mucho vivir en Londres, me parece una ciudad bastante enigmática. Encuentro cierto encanto en que todo el tiempo esté lloviendo, con una inclinación media triste y lúgubre. Debe ser mi contraparte de vivir en un lugar tan soleado. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

Me gusta mucho el negro. En general, siempre visto colores monocromáticos, la mayoría de mis camisas son blancas, y mis pantalones azules o negros.  

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando tengo lineamientos y objetivos definidos, recursos y feedback. 

Entrevistado por Luisina Larrouyet.