Luis Fernández: Un nuevo escenario, pero las mismas convicciones 

Con una sólida trayectoria en el dinámico mundo del retail, Luis Fernández inicia un nuevo capítulo profesional como Senior Regional People Lead Latin America en Temenos. En este desafío, combina su experiencia en entornos de alto ritmo con una mirada estratégica puesta en la evolución del talento y la transformación organizacional en la industria tecnológica. 

Hablar con Luis es una de esas experiencias en las que la distancia geográfica deja de existir. A pesar de que el encuentro fue virtual, su calidez atravesó la pantalla y convirtió la conversación en un espacio cercano y genuino, donde las ideas fluyeron con naturalidad. Nacido en Veracruz, criado en Cuernavaca y radicado desde hace 18 años en Ciudad de México, Luis combina una mirada estratégica con una profunda sensibilidad humana, dos rasgos que han marcado su recorrido profesional. 

Con una sólida trayectoria forjada durante años en el exigente y dinámico mundo del retail, hoy inicia un nuevo capítulo como Senior Regional People Lead Latin America en Temenos, un desafío que lo encuentra en pleno proceso de evolución y aprendizaje dentro de la industria tecnológica. Su historia profesional está atravesada por entornos de alto ritmo, cambios constantes y decisiones que requieren agilidad, pero también por una convicción que sostiene como eje de su liderazgo: la confianza es siempre bidireccional. 

Para Luis, no es posible construir un liderazgo exitoso sin confiar en el equipo, y sin que el equipo, a su vez, confíe en quien lidera. Esa mirada, que pone a las personas en el centro y entiende las relaciones como el verdadero motor de los resultados, aparece de forma recurrente a lo largo de la charla. Entre aprendizajes, desafíos y nuevas oportunidades, su recorrido refleja la capacidad de adaptarse a contextos cambiantes sin perder de vista lo esencial: construir vínculos sólidos, impulsar el desarrollo y animarse a evolucionar constantemente en un mundo que no deja de transformarse. 

Tu recorrido profesional incluye compañías globales muy distintas entre sí, como Dyson, Old Navy y Luxottica. ¿Qué aprendizajes clave de esas experiencias siguen marcando tu forma de liderar hoy? 

A lo largo de casi 20 años de carrera, he pasado por distintos ámbitos que marcaron mi desarrollo profesional. Al inicio de mi carrera tuve la oportunidad de estar en dos industrias que en ocasiones llamo mi “Dark side”, Automotriz y Energética. No por que hayan sido malas experiencias, al contrario me siento muy agradecido por que fueron experiencias sumamente formativas pero que por su naturaleza suelen ser muy rígidas y sobrias. Personalmente, siento que mi potencial se exponencía y me permite disfrutar más de mi profesión en espacios flexibles donde hay lugar para la creatividad, la calidad y un poco de diversión. 

El grueso de mi carrera se desarrolló en el retail, en compañías como Luxottica, Old Navy y Dyson. Ese mundo dinámico fue lo que más me atrapó: organizaciones que cambian constantemente, donde puedes implementar rápido, ver resultados en poco tiempo y, también, equivocarte, aprender y encontrar soluciones. Para mí, esa posibilidad de aprendizaje continuo es fundamental. 

Hoy estoy en una etapa diferente, trabajando en una empresa de tecnología. Es un desafío muy interesante, porque me toca aprender mucho, pero también desaprender para volver a construir conocimiento desde una nueva mirada. 

¿Cómo se construyen culturas donde aprender no sea una obligación, sino una oportunidad que las personas eligen tomar? 

Todo parte de entender claramente el rol que uno ocupa dentro de la organización y cómo ese rol impacta en los resultados. No se trata solo de conocer nuestras tareas, sino de comprender qué hace la organización, cuál es su estrategia y qué significa realmente ser una organización exitosa. Esto no debería ser exclusivo de los líderes o de las áreas comerciales, sino algo que todas las personas tengan claro. 

Cuando entiendes qué rol estás jugando, también puedes identificar cómo tu trabajo impacta en los KPIs y en los resultados del negocio. En ese momento, el aprendizaje deja de sentirse como una carga adicional y empieza a volverse algo motivador. Empiezas a visualizar hacia dónde quieres desarrollarte y qué necesitas para lograrlo, identificando los gaps que tienes que cerrar y las habilidades que debes fortalecer. 

Entonces, el desarrollo profesional se transforma en una actividad que incluso puede desconectarte por un momento de la rutina diaria y ayudarte a sentir que estás sumando valor, no solo al negocio, sino también a tu propio crecimiento. Cuando entendemos nuestro rol y hacia dónde vamos, el aprendizaje se vuelve algo natural y necesario. 

¿Cómo equilibrás la cercanía humana con la toma de decisiones estratégicas cuando liderás equipos regionales? 

Al final del día, liderar en una región con distintos países tiene sus desafíos. La dinámica de los husos horarios, aunque no es extrema, sí requiere ajustes; por ejemplo, Brasil está tres horas adelante y Ecuador una hora, lo que demanda organización y flexibilidad. Además, la movilidad es clave, sobre todo cuando recién te incorporás a una organización, porque generar presencia y conocer de cerca la operación es fundamental. Han sido meses muy movidos, recorriendo y entendiendo cómo funciona cada equipo. 

Sin embargo, más allá de lo operativo, soy un fiel creyente de que la cercanía no depende únicamente de la presencia física, especialmente en estos tiempos. Para mí, la verdadera cercanía se construye estando disponible, escuchando activamente y dedicando tiempo de calidad a los equipos y a cada colaborador, por ejemplo, en conversaciones uno a uno. 

Esa escucha y esa disponibilidad son las que realmente fortalecen las relaciones de confianza. Y cuando existe confianza, los equipos empiezan a ganar autonomía, a tomar mejores decisiones y a desarrollarse con mayor seguridad dentro de la organización. 

¿Qué te sigue desafiando hoy, incluso después de haber recorrido organizaciones globales tan exigentes? 

Uno de los desafíos que más me mantiene alerta es el impacto de la inteligencia artificial y de toda la tecnología que está transformando nuestro entorno. Creo que Recursos Humanos nunca había estado tan presente en la mesa de toma de decisiones como ahora. Estamos hablando de eficiencia, desarrollo, generación de conocimiento y reorganización de estructuras, por lo que el rol del área se vuelve cada vez más estratégico. 

Para mí, lo más relevante es entender que la inteligencia artificial ya no es el futuro, sino el presente. Ya estamos viviendo esta revolución tecnológica y el verdadero desafío es cómo adoptar estas herramientas para que potencialicen las capacidades y el talento dentro de las organizaciones. 

Además, hoy convivimos con niveles de multiculturalidad y multigeneracionalidad como nunca antes. Tenemos personas que aprenden de formas distintas, que tienen intereses y prioridades diferentes, y eso exige una mirada mucho más flexible y estratégica. 

El gran reto está en encontrar el equilibrio adecuado para que toda esa diversidad y esa evolución tecnológica se conviertan en una fortaleza organizacional, en lugar de una carga. Cuando logramos integrar estos factores de manera consciente, podemos construir estructuras más sólidas, adaptables y preparadas para el futuro. 

“LIDERAZGO ADAPTATIVO” 

¿Qué es lo único que un líder nunca debería dejar de aprender? 

Un líder nunca debe dejar de aprender a escuchar y a conectar de manera genuina con las personas. En el mundo tan dinámico en el que vivimos, las herramientas tecnológicas cambian constantemente y las estrategias de negocio evolucionan día con día; ante esto, lo que nos queda es esa capacidad de desaprender procesos para adoptar nuevos hábitos, metodologías y formas de hacer las cosas. La inteligencia artificial ha democratizado el conocimiento técnico, cerrando brechas y haciendo que el terreno del talento sea más homogéneo, lo cual convierte a las habilidades humanas en el verdadero diferenciador del liderazgo actual.   

“SI MI HISTORIA FUERA UNA SERIE…” 

¿Cómo se llamaría el próximo capítulo de tu vida? 

Se llamaría “Evolución”. Estoy entrando en una nueva etapa dentro de una empresa de tecnología, con un océano de aprendizajes por delante y el desafío de impactar cada vez más en el negocio. Además, la inteligencia artificial me impulsa a reinventarme todos los días, probar nuevas formas de trabajar y desarrollar habilidades que hoy son clave en esta industria. 

¿QUIÉN ES LUIS?: 

Apodo: Luis.  

Profesión: Licenciatura en Administración de Empresas.  

Signo del zodíaco: Cáncer.  

¿Dónde vives?: CDMX.  

¿Mascotas?: No.  

Comida favorita: Chilaquiles.  

Edad: 42 años.  

Hobbies: Lectura y deportes.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Me gusta mucho la zona de la bahía en California, tuve la oportunidad de conocerla cuando estudiaba en la universidad y me encantó. Aunque también me gustaría vivir en el sur de Florida. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El azul, lo uso mucho en mis outfits porque tiene impacto, pero no es tan rígido como el negro. 

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando hay confianza y respeto. 

Entrevistado por Luisina Larrouyet.