Natalia Romero: El que nunca abandona, siempre llega 

Con una trayectoria forjada en la industria automotriz, Natalia Romero hoy lidera el área de Recursos Humanos en Celsur Logística y pone foco en consolidar una cultura organizacional sólida, sostener información de calidad para la toma de decisiones y prepararse para los desafíos que vendrán. 

Hace más de veinte años, cuando Natalia daba sus primeros pasos en la industria automotriz, difícilmente imaginaba el camino que la traería hasta acá. Hoy dirige el área de Recursos Humanos en Celsur Logística, una empresa que se mueve en un mercado tan cambiante como desafiante, y lo hace con la solidez de quien atravesó dos escuelas exigentes: Volkswagen y Bridgestone le enseñaron a leer los ciclos del negocio, a sostener el pulso en los picos y a no perder el eje en los valles. 

Desde el primer minuto de conversación, algo queda claro: Natalia tiene una calidez que no se actúa. Escucha con atención, elige las palabras con cuidado, y detrás de cada respuesta asoma una vocación de servicio que no es discurso, sino práctica cotidiana. Se nota en cómo habla de su equipo, de las personas que lidera, de esa búsqueda constante por construir una cultura que abrace a todos por igual, más allá de la distancia geográfica o las tareas de cada día. 

Cuando le proponemos mirar hacia atrás, hacia esa versión más joven que soñaba con un futuro incierto, Natalia hace una pausa breve y sonríe. Hay una certeza tranquila en su reflexión: siente que hoy es, en gran medida, la persona que aquella joven imaginaba llegar a ser. No solo en lo profesional, donde construyó una carrera coherente con sus valores y sus intereses, sino también en lo personal, donde encontró un sentido que excede cualquier logro laboral. 

Esa combinación —la de una profesional formada en la exigencia y la versatilidad del mundo automotriz, y la de una persona que hoy mira su historia con gratitud— es la que nos recibe en esta charla. Una charla que recorre su trayectoria, sus desafíos actuales al frente de un equipo de personas dispersas geográficamente, su mirada sobre las métricas que realmente importan en la gestión de talento, y esa nota imaginaria que le escribiría a su yo más joven si pudiera.  

Hablemos de tu recorrido… Estuviste en Volkswagen y Bridgestone antes de llegar a Celsur… ¿Qué te llevaste de esa etapa en la industria automotriz que hoy aplicás en logística? 

Siempre estuve ligada al ámbito automotriz. Mi primer trabajo fue en Volkswagen, donde ingresé a través de un programa de pasantías y con el tiempo logré llegar a una posición gerencial; estuve 15 años ahí. Después pasé 6 años en Bridgestone. 

De esas dos grandes experiencias me llevo, sobre todo, la orientación a procesos, la capacidad de gestionar la inmediatez y la versatilidad para desempeñarme en entornos muy cambiantes. La industria automotriz es bastante cíclica: tenés momentos muy marcados de expansión y otros de fuerte retracción, así que aprendés a trabajar en esos picos y valles. Trabajar así implicaba mucha adrenalina. 

En el plano técnico, adquirí muy buenas herramientas vinculadas al desarrollo de talento. Me certifiqué en ciertas metodologías de detección de potencial que sigo aplicando en mi profesión hasta hoy. 

Pero si tengo que quedarme con algo, no es solo lo profesional: es la red de vínculos que construí en todos estos años. Son personas a las que puedo recurrir todos los días, y eso me da mucho orgullo. Haber armado relaciones tan sinceras a lo largo del tiempo me da una enorme satisfacción, tanto como todo lo que aprendí de la industria. 

En logística, hay mucha operación en el terreno —choferes, depósito, turnos rotativos—. ¿Cómo se hace people analytics con una población tan dispersa y no siempre “de escritorio”? 

Una de las primeras cosas que desarrollé cuando llegué a Celsur fue un tablero de comando, un tablero de KPI bien riguroso que nos permitiera mapear y monitorear todas las operaciones. Nosotros tenemos la particularidad de contar con personal trabajando en distintas operaciones, con una dispersión geográfica muy grande y realidades del día a día distintas. Por eso necesitamos manejar muy buena información para poder detectar cualquier desvío e implementar acciones a tiempo. 

Ese tablero lo presentamos una vez al mes en una reunión de dirección, donde revisamos desde salud y seguridad de los colaboradores hasta índices de rotación, ausentismo, horas extras, desempeño, desarrollo y reclutamiento. Tratamos de reunir toda esa información para poder mapear a una población tan grande como la nuestra: 1300 colaboradores trabajando de forma muy dispersa. 

Le damos mucha importancia a esa información. De hecho, ahora estamos trabajando en la implementación de una plataforma integrada de gestión, porque entendemos que es fundamental contar con información de calidad, de manera ágil y digital, para poder sacar las conclusiones que correspondan. 

¿Cuál es hoy el desafío más grande que tenés como directora de RRHH en una empresa de logística: atracción, retención, seguridad, clima? 

El gran tema que me motiva hoy es tratar de consolidar una única cultura para Celsur: una cultura de trabajo que nos convoque a todos y nos haga sentir parte de algo en común. No es fácil construir esa identidad cuando tenés una vida cotidiana distinta a la de tus compañeros, así que estoy trabajando mucho en generar espacios de intercambio y conversación, con capacitaciones cruzadas entre gente de distintos sectores y niveles jerárquicos, para afianzar los valores y comportamientos organizacionales que esperamos como compañía. 

En una empresa que amplió tanto su dotación, es clave generar esos vínculos para que todos nos conozcamos y tengamos algo en común. Por eso también cobra fuerza la figura del HRBP: empezamos a tener personas de RRHH en las operaciones para que no esté todo concentrado en un solo lugar, y a establecer procesos bien transversales. 

El otro gran desafío es fortalecer nuestra marca empleadora, generar acciones de atractividad de talento y trabajar en cuadros de reemplazo y mapas de sustentabilidad para contar con el talento adecuado ante futuros recambios generacionales. Es un entorno complejo y cambiante, pero en el fondo buscamos consolidar esa identidad cultural. 

¿Cómo balanceás la eficiencia que pide el negocio con el cuidado de la experiencia del colaborador? 

Como empresa de servicio, siempre anteponemos la necesidad del cliente a cualquier otra circunstancia. Pero también entendemos que la mejor manera de brindar ese servicio es con un equipo bien identificado con Celsur, que lleve la camiseta bien puesta y que además se sienta contento de trabajar acá. Por eso, desde Recursos Humanos tratamos de potenciar espacios no solo de intercambio, sino también de esparcimiento y celebración: recientemente, con todo el tema del Mundial, hicimos acciones para compartir eso juntos. También celebramos las fechas importantes y tenemos en cuenta a las familias de los colaboradores, para poder llegar a cada uno en sus necesidades particulares. 

Buscamos, ante todo, seguir siendo un buen lugar para trabajar. Afortunadamente, estamos certificados hace varios años consecutivos en Great Place to Work, porque creemos que cuidamos varias cosas a la vez. Además, tenemos la particularidad de ser una empresa donde conviven distintas generaciones de manera muy armónica. Buscamos que cada uno se sienta representado en sus necesidades y aspiraciones, y que desde la compañía se fomenten esos espacios de intercambio, para tener a los mejores colaboradores brindando el mejor servicio. 

PEOPLE ANALYTICS 

¿Cuál es la primera métrica que un líder de HR debería mirar y por qué? 

Las dos métricas que más observo son la satisfacción del clima laboral —que desgloso en credibilidad, respeto, equidad, sentido de pertenencia y relación con los líderes— y el índice de preparación de sucesores para posiciones críticas. Si tengo claro qué puestos mueven el negocio, no puedo permitirme fallar en esa sucesión: por eso trabajo en reclutamiento y desarrollo para acortar esa brecha. Ambos indicadores me dan una mirada integral para la gestión. 

“CUADERNO DE IDEAS”  

Si pudieras dejarle una nota escrita a tu versión más joven, ¿qué diría? 

Le diría que el camino va a ser un poco más intenso de lo que ella pensaba, pero que de grande va a ser una profesional bastante parecida a la que soñaba ser. También le diría que va a tener la enorme sorpresa de formar una familia que supere sus expectativas, y que eso le va a dar sentido a todo lo demás. Y si tuviera que resumirlo en una frase: “el que nunca abandona, siempre llega”. 

¿QUIÉN ES NATALIA?: 

Profesión: Licenciada en Psicología y Recursos Humanos.  

Signo del zodíaco: Tauro. 

¿Dónde vives?: Pilar. 

Comida favorita: Me gusta la comida mediterránea, los mariscos, y especialmente la empanada gallega que prepara mi abuela.   

Edad: 45 años. 

Hobbies: Ver películas y series, también disfruto de salir a comer y conocer lugares nuevos. 

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir?  

Cualquier lugar donde tenga a mis afectos cerca. Me gusta vivir cerca de mi familia. Pero si tuviese que elegir otro lugar, optaría por España. También tengo familia allí.  

Si mañana no trabajaras en HR, ¿a qué te dedicarías y por qué? 

Me dedicaría a algo que esté relacionado con los detalles y la hospitalidad, crear experiencias agradables, así que imagino que incursionaría en el rubro hotelero. Lograr que el huésped se sienta bien recibido. 

Un valor que no negocias: La honestidad, sin dudas. Siempre con la verdad, no importa qué tan incómoda sea. 

Entrevistada por Luisina Larrouyet.