Viviana Viveros Cruz, directora de Capital Humano en Invex, lidera con empatía, cercanía y un profundo compromiso con la transformación cultural en uno de los sectores más desafiantes. Con una visión humana y estratégica, surfea el dinamismo del mundo financiero sin perder de vista el valor de las personas.
A veces, la vida profesional y personal se entrelazan como una danza sutil entre el deseo de crecer y la necesidad de permanecer. Viviana ha sabido recorrer ese delicado equilibrio con inteligencia, sensibilidad y coraje.
Su historia no se cuenta solo en cargos y compañías, sino también en kilómetros recorridos y decisiones profundas. Durante los primeros años de su matrimonio, el amor tuvo como escenario dos países distintos. La distancia, lejos de ser obstáculo, fue un puente construido con paciencia y propósito, mientras ella y su pareja apostaban por sus respectivas trayectorias profesionales.
El destino —o quizás su talento— la llevó a formar parte de empresas líderes en su ramo. El rol en cada una de ellas fue desafiante y prestigioso, pero exigía constantes viajes, aeropuertos y maletas siempre listas. Fueron años muy enriquecedores profesionalmente, pero Viviana supo detenerse y mirar hacia adentro. Había llegado a un momento en su vida donde el bienestar personal y la conexión con su hogar se volvieron prioridad.
Con la misma valentía con la que impulsa transformaciones organizacionales, eligió entonces priorizar su salud física y emocional, su matrimonio y la posibilidad de enraizarse. No fue una renuncia al crecimiento, sino una redefinición consciente y valiente del éxito, donde su voz y bienestar se volvieron tan importantes como sus logros profesionales.
Hoy, desde su rol en Invex, lidera con esa misma integridad. Es un lugar donde la han dejado crear, implementar, crecer y por supuesto aprender. Comprende que el talento humano no solo se gestiona con métricas, sino también con empatía. Que detrás de cada colaborador hay historias, decisiones y encrucijadas similares a las suyas. Y que a veces, para avanzar en la carrera, también hay que saber pausar, mirar al otro y —sobre todo— escucharse a uno mismo.
Hablemos de tus comienzos…
Siempre digo que soy una desviación del sistema. Elegí Administración porque no sabía qué quería estudiar, y a los 16 años ya tenía que decidirlo. Descubrí mi vocación en Capital Humano mientras atravesaba muchos cambios personales y profesionales. Me titulé a los 21 años, pero desde antes de finalizar la carrera ya estaba trabajando. Esa experiencia temprana me dio una ventaja significativa al graduarme, permitiéndome avanzar rápidamente desde la capacitación hacia el desarrollo organizacional y la gestión del cambio, áreas donde realmente encontré mi vocación.
Un giro importante fue mi experiencia en Mabe y luego mi mudanza a EE. UU., donde viví una crisis personal que, con el tiempo, me ayudó a entender la importancia del propósito y del cambio bien gestionado. Estudié, me certifiqué, y regresé con una nueva perspectiva. Fui parte de proyectos internacionales, trabajé en Bocar, Coca-Cola FEMSA y Grupo Salinas.
Hoy soy Directora de Capital Humano en Invex, un banco mexicano, y una de las dos mujeres en el Comité Directivo, un espacio donde desde el primer día mi líder creyó en mí, brindándome confianza, respaldo y un acompañamiento genuino que potenció mi crecimiento personal y profesional. Es un orgullo estar en un espacio históricamente masculino, sabiendo que el sistema decía que yo no debía estar ahí. Estoy aquí no solo por mí, sino también para abrir caminos y apoyar a otras mujeres en posiciones de liderazgo, compartiendo el aprendizaje que me ha dado este camino. Mi recorrido no fue lineal, pero me convirtió en quien soy.
Desde tu visión, ¿cuáles son los principales desafíos de liderar el talento humano en el sector financiero mexicano?
Para mí, liderar hoy significa gestionar el cambio en un entorno cada vez más dinámico y diverso. Siempre convivieron distintas generaciones en el trabajo, pero hoy las diferencias son más marcadas: tienen otras expectativas, formas de trabajar y hasta valores. Eso nos desafía como líderes a evolucionar.
Uno de los mayores retos es romper con paradigmas tradicionales sin perder la esencia del negocio. Como líder, me he propuesto desafiar esos paradigmas desde el interior, promoviendo una cultura que equilibre perfectamente innovación con humanidad. Tenemos que impulsar nuevas formas de trabajo: más flexibles, colaborativas, digitales, pero sin dejar de lado lo humano. La clave está en integrar la tecnología de forma estratégica, sin que nos deshumanice, y fomentar culturas más ágiles, inclusivas y centradas en el bienestar.
Trabajo en un sector históricamente estructurado y muy regulado, por eso liderar talento implica encontrar el equilibrio entre innovación y solidez. Ser rápido, pero también muy eficiente. No podemos olvidarnos de que detrás de cada decisión hay personas, hay familias. Y esa responsabilidad marca una gran diferencia.
¿Cómo describirías hoy el propósito del área de Capital Humano dentro de un banco como Invex?
Creo que el propósito de quienes lideramos Capital Humano es ser un verdadero acompañante en el proceso de transformación de las personas. Nuestro rol ya no se trata solo de pagar nómina o ejecutar procesos; eso se puede automatizar. Hoy se trata de conectar con la estrategia del negocio y con las aspiraciones reales de las personas, generando impacto desde el talento.
Nuestro valor está en traducir las metas del negocio en experiencias que motiven, inspiren y desarrollen a cada persona, ayudándolas a conectar con su propósito auténtico. Muchas veces también somos ese puente sutil que comunica, moviliza y transforma desde adentro.
¿Crees que el modelo híbrido llegó para quedarse?
Creo que no hay una única forma de trabajar que funcione para todos. Lo importante es conocerse bien y saber qué modelo va con uno. Si eres feliz trabajando desde casa, busca un entorno que lo permita. Pero si necesitas conexión humana, no te fuerces al remoto total, porque te va a desgastar.
Después de la pandemia, redescubrí el valor de la cercanía y del aprendizaje compartido. Para mí, la presencialidad tomó un nuevo sentido. Siento que perdimos muchas habilidades blandas, como la capacidad de conectar auténticamente, y no siempre generamos espacios para recuperarlas. Porque al final, un abrazo a distancia jamás podrá transmitir lo mismo que uno real
Veo una brecha en las nuevas generaciones en cuanto al desarrollo de vínculos reales. Estoy convencida de que los equipos sólidos se construyen con personas, no solo con pantallas. La flexibilidad es clave, sí, pero el contacto humano sigue marcando la diferencia en el liderazgo y el crecimiento profesional.
No imagino formar a un sucesor solo a través de Teams. Lo viví en diferentes compañías yo ya sabia que el Home office, pero la verdadera conexión se daba con la cercanía. Por eso, creo que generalizar modelos es un error. Todos necesitamos cosas distintas, y encontrar lo que realmente nos funciona es parte del camino.
¿Qué consejo le darías a un joven profesional que quiere construir su carrera en el mundo financiero, desde el lado de las personas?
Si tuviera que dar un mensaje, sería este: nunca pierdas la curiosidad. Para mí, es una competencia clave. En el mundo financiero y también en el de las personas, entender los procesos, los números y el negocio es fundamental, pero siempre recordando que detrás de cada indicador hay personas. Mantener viva esa curiosidad por aprender y por comprender al otro hace toda la diferencia.
Lo segundo es: trabajar con propósito y autenticidad. Combinar preparación y técnica, con sensibilidad humana, es clave para crecer. Invertir en uno mismo —ya sea con terapia, coaching o cualquier herramienta que te ayude a conocerte— es vital. He visto gente brillante técnicamente, pero con poca inteligencia emocional, y eso frena muchas carreras.
También creo en volverte experto en personas: saber escuchar, influir, generar confianza y construir redes genuinas. Eso te acompaña toda la vida. Y finalmente, ser la mejor versión de vos, no para ser “el mejor”, sino para aportar lo mejor a los demás. Ser recordado no solo por tu talento, sino por tu calidad humana, es lo que realmente deja huella.
EL FUTURO DEL TRABAJO
Si tuvieras que elegir una sola palabra para definir el futuro del trabajo, ¿cuál sería y por qué?
Para mí, el futuro del trabajo es trascender: usar todo lo que soy para dejar huella positiva en otros. Es un compromiso diario que conecta lo profesional con lo humano.
“SI MI HISTORIA FUERA UNA SERIE…”
¿Cómo se llamaría el próximo capítulo de tu vida?
Me gustaría llamarlo: Creciendo con sentido, porque hoy más que nunca busco crecer alineada con mis valores, en equilibrio con mis metas personales, familiares y profesionales.
¿QUIÉN ES VIVIANA?

Apodo: Vico.
Profesión: Licenciada en Administración de empresas, estudiando una maestría en Dirección de Capital Humano.
Signo del zodíaco: Acuario.
¿Dónde vives?: CDMX.
¿Hijos?: No.
¿Pareja?: Sí, estoy casada hace 12 años con Alberto.
¿Mascotas?: No.
Comida favorita: La comida mexicana.
Edad: 40 años.
Hobbies: Me gusta realizar yoga, y los fines de semana, natación.
UN POCO DE ROCK:
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Me encantaría vivir cerca de un lago.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El rosa. Me transmite mucha seguridad, mucha fuerza y mucha paz.
Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.”
Trabajo mejor cuando me siento conectada conmigo y con el propósito.
Entrevistada por Luisina Larrouyet.