En un mundo donde la inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, el verdadero desafío no es solo adoptarla, sino acompañar el cambio con liderazgo humano. En este contexto vertiginoso y dinámico, los líderes de Recursos Humanos pueden ser guías estratégicos en la integración consciente de la IA en el ámbito profesional.
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Co-Founder y Director de Negocios en People4ward, y Moderador en Bench Club Chile.
He estado reflexionando sobre el estudio “Inteligencia Artificial Generativa, oportunidades para el futuro del trabajo” realizado por CENIA y SOFOFA Capital Humano. Este estudio descompone las 100 ocupaciones más comunes en Chile, en más de 200.000 tareas y analiza en ellas la oportunidad de aceleración que cada tarea tiene utilizando IA generativa (IAGen).
Las conclusiones son impresionantes: en promedio, el 48% de las tareas de estos empleos (que representan el 62% de la fuerza laboral del país) pueden acelerarse con IAGen, y en el top 10 de ocupaciones con mayor oportunidad de aceleración se encuentran:
- Desarrolladores de software (87% de potencial aceleración)
- Especialistas en Administración Pública (84%)
- Analistas de Sistemas (80%)
- Secretarias/os médicos (76%)
- Docentes de Enseñanza media (75%)
- Agentes de Seguros, Ejecutivos de Fondos de Pensiones, Profesores Universitarios, Abogados y Contadores (72%)
Estos datos son contundentes y reflejan algo que va mucho más allá de la adopción de una nueva tecnología. La verdadera oportunidad no está solo en qué y cómo usar IA, sino en cómo vamos a lograr que las personas la adopten para aumentar su productividad personal, pero desde la percepción de que usarla “es bueno para mí”.
Cuando leí el informe, entendí que la oportunidad equivale al 12% del PIB del país y experimenté en los ámbitos educativos en los que participo, qué les sucede a las personas cuando se enfrentan a ejercicios de aprendizaje que propongo para trabajar con IAGen, me quedó claro que el verdadero desafío no es técnico, sino cultural.
Si miramos los datos de este estudio con ojos de RRHH, nos encontramos con la oportunidad y la responsabilidad de acompañar esta transición cultural. Así como alguna vez en People Analytics aprendimos que el valor de los datos no estaba en la cifra, sino en la capacidad de humanizar la experiencia laboral y mejorar el negocio a través de los datos, con la IA será igual: el valor no está en la tecnología per sé, sino en cómo facilitamos que cada persona la integre como una extensión de sus propias capacidades (Humanidad Aumentada).
Aquellas empresas que logren poner esta visión en el centro de su estrategia de personas y negocio estarán construyendo una ventaja competitiva única. Porque no se trata solo de adoptar IA, sino de que sus personas la adopten convencidas de que es una herramienta que aumentará sus posibilidades de crecimiento personal y laboral.
Vuelve a surgir una oportunidad magnífica para que quienes estamos en HR, la de consolidar para siempre el vínculo de nuestra gestión con los resultados de negocio que genera, esta vez, facilitando la constitución de una de las ventajas competitivas más valiosas que una empresa pueda desear; tener un equipo que adopta, extrae y capitaliza el valor que la IAGen viene a aportar (complementariedad con lo humano).
¿Podremos como HR y como líderes acompañar esta transformación? Estoy convencido que sí. El desafío más importante no será el de implementar IA, sino el de cambiar las conversaciones, desde “¿qué puedo automatizar?” a “¿cómo puedo ayudar a mis colaboradores a percibir la IA como algo que les mejora su día a día?“.
Es aquí donde radica la verdadera oportunidad de transformación y la oportunidad más importante que HR tiene para capitalizar en los próximos años.