Verónica Asla, actual EY GDS LATAM Leader, encabeza con visión y compromiso la operación regional de EY Global Delivery Services, una red de hubs que ofrece soluciones tecnológicas y de negocio innovadoras y estratégicas para clientes de EY alrededor del mundo. os. Reconocida por su liderazgo proactivo, impulsa el desarrollo del talento y la transformación del negocio en un entorno desafiante y en constante evolución.
Verónica entra a la entrevista con una sonrisa cálida y una actitud relajada que, lejos de disimular su liderazgo, lo potencia. La simpatía con la que abre la conversación contrasta —o quizá convive en armonía— con la claridad y firmeza de sus ideas. Se presenta sin estridencias, con esa seguridad que solo otorgan los años de experiencia bien vivida y los desafíos asumidos con entrega. Hoy se desempeña como LATAM Leader en EY GDS, una red de centros de prestación de servicios globales que apuesta por el talento, la innovación y el trabajo colaborativo. Y si hay algo que Verónica sabe hacer bien, es formar equipos. Lo dice con naturalidad, como quien ha descubierto un don y lo ejercita a conciencia: identificar fortalezas, alinear propósitos y construir entornos donde el éxito es colectivo y nunca individual.
Convencida de que las habilidades blandas son el verdadero motor del crecimiento, también subraya que ningún liderazgo sólido se sostiene sin una base técnica y académica robusta. La fórmula, según ella, es la combinación entre sensibilidad y preparación, entre empatía y estrategia. En un mundo profesional cada vez más cambiante, Verónica representa esa rara mezcla de humanidad y rigor que transforma culturas de trabajo y deja huella en cada proyecto que lidera.
Contanos un poco sobre vos y tus comienzos…
Estudié sistemas y comencé mi carrera en el área técnica, con una pasantía en IBM. Luego pasé por empresas multinacionales como Pirelli (en la división de cables) y Atos, donde hice carrera en servicios SAP: empecé como consultora y fui creciendo hasta liderar toda la línea de servicios. Ese rol me llevó a ocupar el puesto de CEO en Argentina, con 600 personas a cargo. Durante una fusión con Siemens, me ofrecieron un cargo regional que implicaba muchos viajes, pero decidí priorizar mi vida personal y mi familia. Estuve unos meses sin trabajar, adopté una perrita —promesa que debía cumplirle a mis hijos—, y luego llegó la oportunidad en EY GDS. Me sumé desde cero al armado del centro de servicios, y hoy, 14 años después, lidero un equipo de 2.500 personas en Argentina y 500 en México. Además, soy vicepresidenta de ARGENCON, que agrupa a las empresas que exportan servicios desde Argentina.
EY GDS está presente en dos países de Latam y nueve países globalmente. ¿Cuáles considerás que son los principales desafíos y oportunidades de liderar una operación regional tan diversa, y conectar los equipos más allá de las fronteras?
Trabajando desde Argentina, uno de los mayores desafíos siempre fue la inestabilidad macroeconómica y su impacto en la previsibilidad del negocio. Aun así, gracias a la versatilidad y calidad de nuestros equipos, seguimos siendo una de las locaciones donde más se invierte, tanto en EY GDS como en otras empresas. La excelencia del talento argentino hace que nuestros usuarios valoren y sostengan la relación, incluso frente a los vaivenes económicos. En estos 14 años trabajando en Recursos Humanos y liderando equipos, vi una evolución clara del área como socio estratégico del negocio. En nuestro caso, el recurso humano es la materia prima: vendemos el trabajo y las horas de nuestra gente. Por eso, el rol del líder de talento es clave, con una interacción diaria que va mucho más allá de lo transaccional. Nos enfocamos constantemente en cómo desarrollar a nuestras personas en un contexto global cada vez más incierto y cambiante.
Desde tu perspectiva como líder regional, ¿cómo ves la evolución del rol de Recursos Humanos como socio estratégico del negocio en EY GDS?
En nuestro negocio, el recurso humano es la materia prima: vendemos las horas y el trabajo de nuestra gente. Por eso, la relación con el líder de talento es clave y muy fluida; es una de las figuras más importantes dentro de nuestra organización. Interactuamos a diario para abordar tanto temas transaccionales como situaciones puntuales de personas, pero también, y sobre todo, cuestiones estratégicas. Nuestro foco está en cómo desarrollar a nuestra gente para prepararla frente a un futuro cada vez más incierto y cambiante.
¿Qué iniciativas están desarrollando desde EY GDS para que la tecnología no solo optimice procesos, sino también potencie la experiencia de las personas y su crecimiento dentro de la organización?
Lo principal hoy es el entrenamiento y el upskilling constante de nuestros equipos. Incluso en mi nivel, tenemos objetivos concretos de formación en nuevas tecnologías, con cursos obligatorios y muchas herramientas a disposición. Una de las más destacadas es EYQ, nuestra propia plataforma de IA, similar a ChatGPT, entrenada con datos específicos de nuestro negocio. También contamos con licencias de Copilot para todas las personas, lo que agiliza tareas en Microsoft: desde mails y presentaciones hasta desarrollos con Power BI. Además, estamos implementando agentes de IA diseñados específicamente para cada área del negocio: auditoría, impuestos, consultoría. Siento que vamos un paso adelante tanto en formación como en uso real de la inteligencia artificial.
Y sobre su impacto en el desarrollo de las personas, estoy convencida de que para usar bien la IA hay que ser inteligente: hacer buenas preguntas, entender cómo obtener valor. Bien utilizada, potencia la creatividad, libera tiempo y permite enfocarse en lo estratégico y humano. Por eso, siempre digo que la IA no va a reemplazar personas, sino a quienes no sepan usarla. Para quienes se suban, es un potenciador enorme.
Si mirás tu camino profesional, ¿qué valores o aprendizajes personales fueron claves para llegar a un rol de liderazgo regional?
Los valores que me enseñaron mis padres —el compromiso, la responsabilidad y el esfuerzo— fueron mi base. A eso se suma mi forma de ser: soy optimista y disfruto trabajar en equipo, lo cual me ayudó mucho a lo largo de los años. Siempre traté de tener una mirada estratégica, sin perder de vista la ejecución con calidad. Para mí, una estrategia que no se implementa es solo un sueño. Creo en la preparación constante y en el aprendizaje continuo como una inversión necesaria. También creo que el verdadero diferencial está en las personas: dedicarles tiempo, escucharlas en todos los niveles —líderes, pares y equipos— es fundamental. Un buen equipo es clave para que a uno le vaya bien y para que le vaya bien a toda la organización.
¿Qué consejo le darías a quiénes recién empiezan su carrera en el mundo corporativo?
Les daría el mismo consejo que les transmito a mis hijos, que están comenzando a trabajar, los primeros años son clave para sembrar: es el momento de invertir en aprendizaje, de ganar experiencia y de cumplir con lo que uno se compromete. Y si no se puede cumplir, al menos avisar con tiempo. Esa base de responsabilidad y compromiso es fundamental. Después, los animo a buscar dentro de lo que hagan una manera de agregar valor diferencial, construir su marca personal y animarse a participar en proyectos o iniciativas que den visibilidad, incluso fuera de su área. Eso los conecta con otras personas y desafíos.
También creo que es importante rodearse de mentores o referentes, dentro o fuera de la organización, que puedan dar consejos y acompañar en el crecimiento. No solo al inicio, sino durante toda la carrera. Por último, creo que tener ambición está bien, pero con paciencia. La carrera profesional no es una carrera de velocidad, sino una maratón. Hay que tener un plan de largo plazo y darle tiempo.
“MI SINGULARIDAD”
¿Qué crees que te hace único/a como persona y profesional, algo que define tu esencia y deja una huella en los demás?
Creo que una de mis fortalezas como líder es armar buenos equipos. Tengo la capacidad de identificar en cada persona cuál es su fortaleza y potenciarla. Me enfoco en crear un ambiente donde los logros no sean individuales, sino compartidos, y donde el éxito sea del equipo, no de una sola persona. Para mí, ese trabajo coordinado y colaborativo es un valor fundamental.
¿Quién es Verónica?

Apodo: Vero.
Profesión: Licenciada en Sistemas.
Signo del zodíaco: Libra.
¿Dónde vives?: Tigre.
¿Hijos?: Sí, tres. Francisco, Delfina y Felipe.
¿Mascotas?: Una perra, que se llama Oli.
Comida favorita: La que prepara mi mamá.
Edad: 53 años.
Hobbies: Me gusta mucho viajar, cocinar y leer.
UN POCO DE ROCK:
¿Emoji que más usás en el día a día?
💖
¿Alguna cábala o ritual antes de una reunión importante?
Sí, utilizo la técnica del power pose.
¿Un lugar donde te gustaría vivir?
Miami. Porque me gusta el clima, la playa, la calidad de vida y el shopping.
¿Qué color te representa mejor como persona?
El azul y el blanco. Me transmiten seguridad, paz y tranquilidad.
Entrevistada por Luisina Larrouyet.