Chantal Eidman: La brújula de los valores 

POR LUISINA LARROUYET 

Desde su rol como Latam Employee Relations Senior Director en Salesforce, Chantal Eidman impulsa conversaciones donde la tecnología y la humanidad se encuentran. Su mirada combina experiencia multisectorial y sensibilidad humana para liderar en tiempos de cambio, recordando que toda transformación comienza —y se sostiene— en las personas. 

Chantal se define a sí misma como una hormiguita viajera, y la metáfora no es casual: desde muy joven, su camino profesional la llevó a cruzar fronteras, conocer culturas y comprender que el verdadero crecimiento ocurre cuando uno se anima a salir del propio territorio. Argentina de origen, latinoamericana por vocación y global por experiencia, construyó una trayectoria que la llevó a ocupar hoy el rol de Latam Employee Relations Senior Director en Salesforce, después de haber transitado también organizaciones de distintos rubros como NCR, Grupo Pochteca y VEMO, donde sumó miradas diversas sobre el mundo del trabajo. 

El encuentro virtual con Chantal tiene algo de conversación serena y a la vez profundamente reflexiva. Confiesa que no suele dar muchas entrevistas, pero cuando lo hace, su mensaje aparece claro, directo y sostenido por una convicción que se percibe en cada palabra. Habla con la seguridad de quien ha recorrido distintos escenarios y ha aprendido a observar con paciencia los ritmos humanos detrás de los cambios organizacionales. Su discurso no se apoya en fórmulas rápidas ni en promesas grandilocuentes, sino en una mirada consciente sobre el valor de las personas y la importancia de construir procesos con sentido. 

A lo largo de la charla, emerge una idea que atraviesa su recorrido: moverse no significa perder el rumbo, sino ampliar la perspectiva. Como esa hormiguita que avanza paso a paso, Chantal entiende el liderazgo como una construcción constante, hecha de escucha, aprendizaje y confianza en los procesos colectivos. En un contexto donde la velocidad parece imponerse como regla, su voz invita a detenerse, reflexionar y recordar que toda transformación real comienza —y se sostiene— en las personas. 

Liderar relaciones laborales en una región tan diversa como Latinoamérica implica navegar múltiples realidades. ¿Cómo describirías tu estilo de liderazgo en este contexto? 

Lo definiría como un liderazgo anclado en valores no negociables. En una región tan diversa como LATAM, la brújula siempre debe ser la ética y el ‘hacer lo correcto’. Mi estilo se basa en la escucha activa y la construcción de puentes; creo firmemente que cuando lideras desde la integridad y generas espacios de seguridad psicológica, las diferencias culturales dejan de ser una complejidad y se convierten en nuestra mayor ventaja competitiva. 

¿Cuáles son hoy los principales puntos de tensión o dolor en las relaciones laborales dentro del sector tecnológico? 

El dolor más agudo es la paradoja de la inmediatez. Vivimos en una industria que exige el ‘ya’, lo que genera una tensión constante entre la velocidad del negocio y el ritmo biológico y emocional de las personas, es crítico fortalecer la salud mental y trabajar sobre la seguridad psicológica con los equipos.  

La incertidumbre es real, pero el verdadero desafío es la sustentabilidad de las personas, nosotros sabemos, creemos y lo transmitimos abiertamente que la era agéntica se lidera con una fórmula esencial: HUMANO + agentes. Sin el lado humano, no estaríamos logrando los resultados exponenciales que tenemos, y lo hacemos abrazando nuestros valores, sin descuidar el bienestar ni el sentido de pertenencia. 

¿Qué aprendizajes sentís que hoy son imprescindibles para quienes trabajan en gestión de personas? 

La empatía radical y el coraje de ir despacio cuando el mundo acelera. En Gestión de Personas, nuestro superpoder debe ser construir confianza -no como una métrica, sino como una práctica cultural que se celebra cada día-. El aprendizaje vital es entender que, detrás de cada proceso o política, hay una persona buscando propósito, conexión y crecimiento. Para eso diseñamos. 

Mirando tu propio recorrido, ¿qué aprendizaje reciente sentís que transformó tu forma de liderar o tomar decisiones?  

Aprender a honrar los tiempos humanos. Mi mayor crecimiento ha sido reconocer que las decisiones más justas y efectivas no se toman en la urgencia, se toman en la reflexión, con cercanía real a las personas-. Hoy mi filosofía de liderazgo es: interactuar más, entender con profundidad antes de acelerar

Si pudieras cambiar una sola creencia dentro de las organizaciones sobre las relaciones laborales, ¿cuál sería? 

Cambiaría la creencia de que las relaciones laborales son transaccionales. Me encantaría que las organizaciones dejaran de ver el trabajo como un intercambio de tiempo por dinero y comenzarán a verlo como una comunidad de desarrollo mutuo. 

Para mí, eso es muy importante. Encontrarme en una empresa donde lidera desde los valores. Cuando entendemos que trabajamos para un bien mayor, el mundo del trabajo ha cambiado, la dinámica cambió: del control a la colaboración, del cumplimiento a la contribución. 

LIDERAZGO ADAPTATIVO 

¿Qué es lo único que un líder nunca debería dejar de aprender? 

Un líder nunca debe dejar de aprender a “construir confianza y escuchar para aprender”. La confianza es una práctica infinita, no es algo que se logra una vez y se conserva para siempre. Es sensible, frágil, y hay que sostenerla.  

Por otro lado, hay algo muy simple que me ayuda de manera continua: escuchar. No para responder, sino para comprender de verdad. Cuando lideras de corazón y mente (juntos), con escucha activa enraizada en empatía genuina y curiosidad, algo extraordinario pasa, creas las condiciones para hacer que las personas se sientan seguras, valoradas y empoderadas para dar lo mejor de sí. 

“EL DESAFÍO” 

¿Qué es más difícil: atraer talento o desarrollarlo? 

Sin duda, desarrollarlo. Atraerlo es una cuestión de marca y propuesta de valor; pero desarrollarlo requiere paciencia, artesanalidad y un compromiso genuino con el otro. Ver crecer a alguien, acompañar su evolución y construir soluciones juntos es un arte que demanda presencia y una inversión emocional profunda. Es el trabajo más significativo que hago. 

¿QUIÉN ES CHANTAL?: 

Apodo: Shanty. 

Profesión: Abogada.  

Signo del zodíaco: Capricornio.  

¿Dónde vives?: Polanco, CDMX. 

¿Mascotas?: Dos perrihijos. Chiqui y Rita.  

Comida favorita: Me gusta mucho la comida japonesa, desde el sushii hasta la comida caliente, como el ramen. Y también amo el asado argentino, hecho por mi marido.  

Edad: 54 años.  

Hobbies: Hacer yoga, mirar k-dramas, viajar y compartir experiencias o cursos con mi hija que tiene 14 años y está entrando en la adolescencia.  

UN POCO DE ROCK:  

¿Un lugar donde te gustaría vivir? 

Amo México, estamos super agradecidos de estar aquí. 

¿Qué color te representa mejor como persona? 

El azul, no solo me gusta, sino que también lo uso mucho. 

Completá la frase: “Trabajo mejor cuando ________.” 

Trabajo mejor cuando estoy tranquila, compartiendo con el equipo las ideas y construyendo soluciones juntos. Me siento agradecida de estar con gente linda, buena, con tanta experiencia; fluimos juntos, nos integramos.