domingo 21 abril 2024
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    Jesús Quirós: “Toda mi vida ha sido de retos”

    Jesús Quirós muestra con su ejemplo que las grandes oportunidades de la vida no se pueden dejar pasar. Hoy es reflejo de vivir con intensidad sus grandes pasiones, una de ellas la música y tocar la batería.

    Jesús Quirós reconoce que tomó con ambas manos las oportunidades que la vida y el destino le pusieron al frente. Hoy es un exitoso ejecutivo bancario que se desarrolla profesionalmente en Panamá, donde extraña su otra gran pasión musical que es darle con todo a la batería. 

    Desde hace más de un año es el Chief Financial Officer de BAC International Bank, un reto que asumió con entusiasmo y alta expectativa al enrumbarse en una tarea de gran responsabilidad.

    Jesús es administrador de negocios y tiene dos maestrías, una de ellas en banca y finanzas y un MBA; consciente también de que su gusto musical por la batería sigue estando presente a tiempo completo.

    Sin embargo, es un tema que ha tenido que dejar un poco de lado por su trabajo en Panamá, pero su rostro sigue evidenciando grandes emociones cuando habla de la música y de las grabaciones. Sus ojos le brillan y sueña…

    Extraña la batería, como él mismo reconoce, y espera volver pronto para reeditar sus mejores momentos como aquellos en que tuvo la dicha de ofrecer conciertos en México, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Ecuador.

    Jesús ha participado en producciones en vivo con la Orquesta Filarmónica de Costa Rica, con artistas como el argentino Raúl Abramzon y el costarricense Arnoldo Castillo, y en producciones grabadas con artistas como el danés Michael Lington. 

    ¿Desde su parte más personal quién es Jesús Quirós?

    Jesús es una persona esforzada, alegre y agradecida. Soy una persona que a lo largo de la vida le han aparecido oportunidades y en buena hora las he sabido aprovechar, pues no siempre tuve todas las facilidades a la mano. Vengo de una familia constituida por padres esforzados de tres hijos y, siendo el mayor y el conejillo de indias, me inculcaron muchísimas cosas. Soy muy transparente en lo que hago, en mis intenciones y hasta en mi forma de dialogar con quien sea. 

    ¿Dónde vivió su niñez?

    Nací en la Uruca, San José, y mi infancia prácticamente la viví ahí. Mi niñez estuvo dividida entre kinder y escuela pública, y de pronto todo cambió 180 grados porque me pasé a un colegio alemán, y ya no podía estar con mis amigos del barrio para jugar fútbol, como siempre lo hacía. Yo entré al Humboldt en cuarto grado y ahí fue donde mi vida cambió porque salía de mi casa muy temprano y llegaba casi de noche.

    ¿Cómo fue esa etapa para transformar su vida hacia adelante y para bien personal?

    Como yo era muy pequeñito no estaba totalmente consciente de lo que estaba sucediendo, del todo no entendía la magnitud. Un sábado mi mamá me dice que vamos a ir a hacer un examen a un colegio y listo me levanté y nos fuimos. No había que estudiar porque ni siquiera se sabía el temario, solo recuerdo que duré como hasta el mediodía. A los días llegó mi mamá a decirme que había pasado el examen, que había ganado una beca, y que debía asistir a unos cursos nivelatorios de alemán. Me metí a un mundo bastante diferente de lo que estaba acostumbrado. Haber estado en una escuela pública y pasar a otra donde de pronto hablan un idioma diferente, pues fue disruptivo y retador, a la vez con un poco de presión porque en algún momento debía alcanzar el nivel académico que ellos tenían. Fue una época muy linda porque los compañeros que ahí conocí siguen siendo amigos de la vida, aún hoy con 40 años.

    Entremos ahora al tema profesional. ¿Coméntenos de su trabajo en Panamá como Chief Financial Officer de BAC International Bank?
    Trabajo como director financiero y, en conjunto con el equipo de vicepresidentes, todos bajo la guía del gerente general, dirigimos la operación de BAC en Panamá, esto en términos de decisiones sobre inversión y gastos, administración del balance general, temas de tasas de interés, tesorería, etc. Lo anterior no solo con el objetivo de generar rentabilidad y maximizar nuestro valor, sino también para cumplir nuestro propósito de reimaginar la banca para generar prosperidad en las comunidades que servimos, y además, convertirnos en el primer banco neto positivo a nivel mundial. 

    En este puesto he estado más de un año y fue la oportunidad que el banco vio para mi carrera profesional. En Costa Rica era gerente regional senior de finanzas en la parte de planeación y estrategia, y estaba contento, pero de pronto me propusieron asumir este reto en Panamá. Toda mi vida ha sido de retos y así que lo aproveché. Tengo un equipo a cargo de más de 40 personas, todas súper profesionales, de mucha trayectoria y que ya se conocen muchísimo.

    ¿Cómo director de un área esencial, cómo adelantarse al ritmo continuo de los cambios y la incertidumbre que muestran hoy los mercados financieros?
    Ese es el reto de todos los bancos y de todos los profesionales que trabajamos en ellos. Creo que uno siempre debe tener clara la estrategia, tener humildad para escuchar y aprender de personas de experiencia, también estar siempre informado para generar un análisis crítico. Se debe aprender de los ciclos económicos porque al final todo se replica, ya que algo que pasó antes tuvo circunstancias que permiten olfatear lo que podría suceder.

    ¿Cómo conduce usted a su equipo financiero para que tome mejores decisiones con datos fiables y accesibles a todos los niveles?
    Más bien creo que es cómo proporcionar información relevante al Country Manager para que pueda tomar buenas decisiones, y uno entonces dirigir al equipo de acuerdo con lo que se necesita. Ahí es donde está el reto, porque al final los equipos financieros deben adquirir y mantener ese pensamiento crítico y analítico para apoyar al Country Manager, quien es la cabeza y responsable final de toda la operatividad y rentabilidad del banco.

    ¿Cómo se describe como líder?
    Me considero una persona con mucha apertura. Soy de sentarme a hablar con las personas y por más cruda y pesada que esté una conversación no voy a gritar y no voy a faltar el respeto, y creo que la gente eso lo interioriza y lo sabe porque me lo devuelve de la misma forma. Esto crea un ambiente de buenas discusiones para llegar a conclusiones beneficiosas. Otra cosa es que yo sé que no lo sé todo, por eso necesito prestar atención a los que más saben y a los de más experiencia. Ser facilitador nos permite llegar a construcciones colectivas más saludables y beneficiosas para todos; por eso mi lema es balance vida – trabajo, balance vida – trabajo. Me gusta que el equipo pueda compartir con su familia y que esos espacios no se pierdan. Me ocupo mucho del balance vida – trabajo sin dejar de lado que siempre hay que cumplir con el trabajo de la mejor manera posible y con excelencia. Me gusta hablar con los hechos y me encanta ver al equipo siempre competitivo y altamente motivado.

    ¿Qué es lo más difícil del aspecto relacional en las organizaciones?
    Es lograr que las personas no se lo tomen personal. Soy transparente y le puedo decir a usted: “yo este tema lo estoy viendo así, no estamos llegando a un acuerdo”. Que usted eso no se lo tome personal es el gran reto, para que después de esa discusión podamos seguir compartiendo sin problema. Siempre es fundamental tener tacto, empatía y buen volumen para que esa parte relacional fluya.

    Otra de sus grandes pasiones es la música y principalmente la batería. ¿Podría contarnos?
    Mi papá toca guitarra y mi mamá canta, ambos informalmente. Mis hermanos también son músicos: mi hermana canta y mi hermano es trombonista. Adicionalmente, entiendo que mi abuelo, al que no conocí, fue músico de la Sinfónica de Heredia y de la Banda Nacional; entonces algo debe venir en lo generacional. Ahora me regreso al colegio alemán donde los profesores empezaron a notar algo en mí con relación a este tema y me dijeron que empezara a asistir a los clubes de música en las tardes, fuera del horario de clases. Me empezaron a meter en presentaciones, que una canción y que otra canción… Al punto de que me empezó a gustar mucho y yo sentía que tenía alguna habilidad. Llevé clases con diferentes profesores y me encontré con un mundo que me encantó, que fue el lenguaje musical, leer música. Fue cuando me recomendaron estudiar formalmente batería con Carlos Sanders, quien, aparte de tutor, se convirtió en un amigo, con quien intento compartir cada vez que voy a Costa Rica. Con este tema entré a conocer el mundo de unos estudios de grabación en Rohrmoser y Orotina, donde el ingeniero Juan José Molina terminó siendo un gran amigo, que ya no está en este mundo, y gracias a él empecé a grabar bastante, lo que me permitió conocer a muchos músicos y cantantes, que luego me invitaban a tocar un sábado en tal o cual lugar. Y de pronto el Jesús, que estaba encerrado en un estudio, empezó a tocar en vivo, no siendo yo el más teatral ni el más fotogénico.

    ¿Y qué vino después?
    Esto me dio paso a tocar con bandas como Slavon, Master Class, D´Classics, entre otras del medio costarricense, que hasta el día de hoy sigo apreciando. Además, todo esto que comento me abrió puertas únicas como cuando el argentino Raúl Abramzon retomó la carrera y llegó a Costa Rica al Melico Salazar y me contratan para formar parte de su banda … fue un gran privilegio. Abramzon es un señor compositor de varios cantantes de renombre a nivel latinoamericano, ganador de múltiples discos de plata y oro, y varios premios internacionales, y quien ha brindado conciertos en lugares como el Madison Square Garden. También tuve la oportunidad de grabar el songbook de Michael Lington, y de participar en presentaciones con la Orquesta Filarmónica, Arnoldo Castillo, entre otros artistas de renombre en el ámbito costarricense.

    La música le ha dado entonces grandes amigos y oportunidades de oro…
    Esto es precisamente lo que más rescato de todo esto, al punto de que, por ejemplo, en aquel entonces tocaba con cierta frecuencia con Andrés Jiménez, un gran amigo y quien es hoy el bajista de Los Ajenos. En un concierto de bienvenida de la UCR recuerdo que nos chateamos, nos vimos, y casualmente andaba su hermana ahí, quien es hoy mi esposa. Ahí fue donde conocí a Andrea, con quien llevo casi diez años de casado. Hasta eso me dejó la música. (Se ríe)

    Según los que entienden a profundidad sobre este tema musical la batería es uno de los instrumentos más complejos y difíciles. ¿Tienen razón los que mencionan esto?
    Lo que puedo decir de esto es que uno no nace, al menos yo, con agilidad en todas las extremidades y eso para la batería es necesario. Entonces el gran reto, desde mi experiencia, es que yo siendo derecho debía estudiar cinco minutos para un ejercicio pero 10 minutos para hacer lo mismo con la izquierda. La batería es compleja cuando uno quiere independizar las cuatro extremidades, el reto es no frustrarse porque no va a salir a la primera, es complejo y duro.

    ¿Cuáles son las emociones y sensaciones que le gusta sentir cuando toca batería?

    Yo me relajo tocando batería. Puedo ir leyendo cierta partitura y puede tener cierto estrés, pero yo le llamo adrenalina. Por eso digo que en realidad me relajo tocando porque estoy haciendo una actividad totalmente diferente a la del banco. Cuando toco batería es una satisfacción prepararme para que salga bien y retribuirle a la gente que pagó y sacó su tiempo para irlo a ver a uno, yo siempre disfruto la tarima con la gente. Por eso digo que esa adrenalina me hace falta.

    ¿Qué estilo de música prefiere tocar o cuál es la que más le gusta?

    Me gusta de todo lo que está bien hecho. Por ejemplo si escucho una grabación de José José, Iron Maiden, Led Zeppelin o Toto eso me gusta mucho. Ahora bien, si la batería está ahí armada y me pregunta qué me gustaría tocar, pues le diría que rock viejo, eso me encanta, todo este movimiento de Ronnie James Dio, Led Zeppelin, Black Sabbath; esa música es riquísimo tocarla.

    Al estar 100 % enfocado en su trabajo en Panamá se nota que le hace mucha falta darle con todo a la batería.

    Muchísimo. Lo descubrí hace poco cuando me invitaron a un jam session. Cuando me senté en la batería y empecé a tocar yo dije “es que este es mi otro charco también”. Me sentí fascinado y definitivamente me ha hecho falta. Por eso, cada vez que voy de visita a Costa Rica trato de ir a ver las presentaciones en vivo de varios amigos músicos.

    Nos contaba usted antes de realizar esta entrevista que sus viajes al exterior son para escuchar un buen concierto. ¿Cuál ha sido ese concierto inolvidable que alguna vez escuchó en vivo?

    Hasta el día de hoy y es que fue por un tema que me marcó mientras estudiaba batería, que es de mis bandas favoritas, fue el ver a Toto en San Diego, California, ahora en 2021. Fue un concierto que me gustó porque además Toto estaba con Journey y “esta vara” había que verlo. (Se ríe muchísimo).

    ¿Para usted cuál es la mejor banda del mundo que ya no está en activo y cuál es la de la actualidad?

    Estas preguntas están duras (muestra una sonrisa silenciosa). En activo Toto por temas de exactitud y los arreglos; y de las que ya no existen me voy por Led Zeppelin.

    ¿Y el mejor baterista de todos?

    Tengo varios, todos con diferentes características, y que bueno que es así, si no el mundo sería muy aburrido. Pero el que yo creo que encierra muchas habilidades que admiro, su gusto en la ejecución, y la versatilidad de grabar desde jazz hasta rock y pop con una larga lista de artistas top, es Vinnie Colaiuta.

    ¿Quién es Jesús?

    Nombre completo: Jesús Manuel Quirós Irigaray.

    Cargo: Chief Financial Officer de BAC International Bank en Panamá.

    Empresa: BAC.

    Profesión: Administrador de negocios especializado en banca y finanzas.

    Nacionalidad: Costa Rica.

    Vive en: Panamá.

    Edad: 40 años.

    Familia: Mi esposa Andrea, no tenemos hijos aún.

    Mascota: No tengo.

    Comida preferida: Me encantan las salchichas.

    Deporte: Fútbol.

    Pasatiempos: Me encanta escuchar música y ver documentales de todo. También me gusta leer temas económicos todos los días.

    Prenda de ropa preferida: Soy feliz en tenis, jeans y camiseta negra.

    Su lugar de ensueño: Montaña con frío.

    UN POCO DE ROCK

    Una palabra para definirse: Esforzado.

    Cantante preferido: José José.

    Su momento más importante del día: La cena porque conversó más sobre el día y comparto con Andrea. 

    Su antídoto anti estrés: Música.

    El mejor consejo que alguna vez le dieron. Es un consejo compuesto de dos: Me decían: 1. sea humilde para aprovechar oportunidades y escuchar el consejo con experiencia; y 2. recuerde que hoy está ubicado aquí (pensando en un barco), y si la dirección de navegación la cambia levemente, por más mínimo que sea, el destino será totalmente diferente. Las decisiones actuales, por lo tanto, tendrán un gran impacto en su vida futura.

    ¿A quién admira? A Jesús de Nazaret.

    ¿Personaje de la historia al que le gustaría contratar como consejero personal? Al mismo Jesús de Nazaret.

    Lo que menos soporta de la gente: La arrogancia y la prepotencia.

    Lo que más valora de las personas: El respeto y la empatía.

    Algo que lo ponga triste: La desigualdad humana.

    Ha cantado en karaoke: Sí claro y con alaridos. Cantando las de José José que le falto el respeto (se ríe muchísimo).

    Su persona cercana favorita en el mundo: Mi esposa Andrea.

    Nocturno o madrugador: Por mucho nocturno.

    Ducha fría o caliente: Ducha tibia.

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