martes 28 mayo 2024
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    Mauren Solano: IronWoman

    Mauren Solano es una triatleta costarricense que ha completado tres Ironman, en los que ha aprendido a no rendirse gracias a su resiliencia construida a base de disciplina, constancia y esfuerzo.

    Mauren Solano Acuña es oriunda de Pavas, San José. Es educadora física y tiene un posgrado en entrenamiento personal. Trabaja para la cadena de gimnasios Multi Spa y para su propia empresa M.S. Endurance, dedicada a entrenar deportistas de endurance: nadadores, ciclistas y corredores. Tiene 28 años y una determinación extraordinaria que la ha llevado a completar tres Ironman full, competencia en la que debe nadar 3,86 km en mar abierto, además de hacer 180 kilómetros en bicicleta de ruta y una maratón corriendo (42,195 kilómetros). Sí. Todo en la misma competencia.

    Mauren tiene una filosofía bien fundamentada en sus valores más profundos, tanto en la vida como en el deporte. No negocia con nadie el esfuerzo y la disciplina, pues cree que solo así se pueden alcanzar los grandes sueños trazados. “Uno siempre tiene un propósito. Uno llega a este mundo con un propósito de vida. He ido descubriendo cuál es mi propósito y cada obstáculo es para aprender de eso. Siempre tengo una actitud positiva y creo que de lo malo siempre tenemos que sacar algo bueno”, asegura. 

    ¿Quién es Mauren Solano desde su parte más personal?

    Soy una persona simpática, disciplinada, constante, esforzada. Una de las virtudes que me caracteriza, es que siempre que me propongo algo lo logro. Desde niña siempre me ha gustado todo lo relacionado con la actividad física. A los 14 años me enfoqué en el triatlón, y además,  siempre he sido muy trabajadora gracias al ejemplo de mi mamá.

    Sabemos lo desafiante que es completar un Ironman, ¿cómo definiría esta experiencia? 

    Uffff. He hecho tres Ironman completos: dos en mundiales en Kona Hawái y uno en Cozumel, México. Si lo definiera en una palabra sería resiliencia, porque implica ser resiliente durante toda la competencia. Las distancias largas me lo han enseñado, y lo he aplicado en mis competencias y en la vida. Yo siempre termino porque termino… nunca me he retirado de una competencia.

    Entonces, ¿para usted vivir la vida tiene alguna similitud con el Ironman?

    Sí, totalmente, porque el Ironman es una competencia tan imperfecta como la vida. En la vida uno puede trazar muchas cosas, pero por una u otra razón algo puede pasar, sea positivo o negativo. En el Ironman y en la vida siempre asumo las cosas que están bajo mi control y las cosas que no están bajo mi control. Las que puedo controlar genial, pero las que no tengo bajo mi control son muchísimas y pueden cambiar el rumbo.

    Nos hablaba de la resiliencia, ¿cómo la definiría en el ámbito del deporte?

    Todo llega en el momento perfecto. Después de las cosas difíciles, uno tiene momentos de pausa y se pregunta “¿por qué está pasando esto?”. Después uno se da cuenta del porqué y para qué pasan las cosas.

    Sus competencias implican nadar casi 4 kilómetros y recorrer 180 kilómetros en bicicleta, para después ponerse las tenis y correr 42,195 km de la maratón, ¿Cómo podría describir esa experiencia?

    Es algo inexplicable, la verdad (se ríe mucho)… Lo que hago es -y siempre se lo recomiendo a los que practican triatlón- que cuando estén nadando solo piensen en que están nadando, no pensar en que siguen 180 kilómetros de bicicleta y luego la maratón. También es bueno entender que el cuerpo humano está hecho para adaptarse a todo. Si uno va bien preparado, todo está dado para salir excelente. Y lo mismo ocurre en la vida, porque si pensamos que es lo que sigue nos perdemos del momento presente y nos estancamos. Hay que aprender a vivir el momento presente, el día a día.

    Y en alguno de esos momentos… al comenzar la competencia en alguno de los Ironman, llegó a pensar ¿qué estoy haciendo aquí?

    Claro que sí, en los tres (se ríe a carcajadas). Le voy a dar un ejemplo puntual. Resulta que en el Ironman de Cozumel, cinco kilómetros antes de bajarme de la bicicleta a correr, me sentí muy mal, tan mal que sentí que tenía que abandonar la competencia y la mente me jugó una mala pasada. Yo me decía: “no, no, Mauren vamos, vamos, usted va muy bien”. Iba ganando la categoría, estaba ya para la clasificación al mundial. Solo me faltaba el pequeño detalle de correr la maratón… 

    Me bajé de la bicicleta, y como siempre hay ángeles en esta vida, estos ángeles me los topé en esa zona de transición. Eran unos chiquitos mexicanos que me dijeron: “¿está bien, verdad?” Seguro me veían la cara, y les dije que en realidad no estaba bien. Me decían “sí puedes, sí puedes”. Ellos me dieron agua, un banano, hidratante, unas pastillas de sal para subir sodio, y geles. Les agradecí mucho y les dije: “bueno chicos muchísimas gracias, me voy a poner las tenis porque tengo que hacer una maratón”. Al final logré el primer lugar de mi categoría y la clasificación. En ese Ironman hice 10 horas con 30 minutos, y en la maratón hice 3 horas con 40 minutos.

    Ser una atleta de alto rendimiento debe ser desafiante. ¿Cuántas horas por semana entrena cada disciplina: natación, ciclismo y atletismo?

    Ahorita estoy en bloque específico porque voy al medio Iroman de Ecuador, en julio. La carga aumenta progresivamente. Esta semana tengo que entrenar 14 horas en total con todas las disciplinas, luego subirá de 15 a 18 horas semanales. Cuando es Ironman completo pasa de 18 hasta 22 horas semanales de entrenamiento.

    ¿A qué cosas se debe renunciar para ser una mejor atleta?

    Una de las cosas a las que he renunciado un poco es el tiempo con mi familia -y mucho- porque vivo en Tres Ríos y mi familia vive en Pavas. Siempre he valorado ese compartir y estar en la mesa con ellos, aunque actualmente nos vemos menos, pero el calorcito con mi familia siempre sigue. También en esto hay que renunciar mucho a las actividades sociales, como fiestas.

    Es importante ejercitar la mente además del cuerpo para una competencia, ¿cuéntenos en qué basa su entrenamiento mental?

    Este tema se trabaja en el día a día. Desde que uno se levanta de la cama comienza ese entrenamiento mental, porque puede estar lloviendo y pienso “qué rico quedarme en las cobijas”, pero luego viene el “tengo una competencia, así que levántese y vámonos”. La parte mental la entreno todo el día, porque en ocasiones uno quiere procrastinar cosas, pero ese después, a veces no existe o no llega. La zona de confort no debe existir con tanta frecuencia y eso se entrena.

    ¿Se considera mejor como atleta o como entrenadora?

    ¡Qué buena pregunta! Las dos. Creo que la vocación con el tema de ser entrenadora es increíble y me encanta. Me gusta mucho tratar con la gente, me gusta ver los logros de las otras personas, y no solo me refiero a los logros deportivos, sino a todos los aspectos de la vida que se logran gracias y a través del deporte. La parte de atleta tampoco la dejo de lado, porque me considero bastante buena…

    Entonces, ¿el deporte hace personas a prueba de miedo?

    Sí, totalmente, porque el tema del miedo es algo siempre por vencer. Cuando uno está en la línea de salida tiene miedo, pero al salir la competencia se va todo. Así ocurre con la vida, miedo a un proyecto, a un objetivo personal, a lo que sea; una vez que uno comienza se va el miedo poco a poco.

    ¿Le daría algún consejo a aquellas personas que tienen miedo de ir a conseguir sus grandes sueños y objetivos en la vida, sean del tipo que sean?

    Sea lo que sea, que lo hagan, que empiecen. Y si tienen miedo, pues que lo hagan con miedo, ese es mi mayor consejo. Les puedo poner el ejemplo mío que cuando tenía 14 años le tenía miedo al agua y yo lo hice con miedo, aprendí a nadar con miedo. Pero el miedo luego se va cuando uno lo hace. Por eso siempre hágalo y si tiene miedo, hágalo con miedo.

    ¿Cuál es su referente del mundo del deporte?

    Admiro a Lucy Charles – Barclay, ha ganado muchísimas competencias. Y en masculino me encanta Jan Frodeno, que es alemán. Tienen perfiles y trayectorias excelentes.

    ¿Cuál es el rol de la mujer en el Siglo XXI? 

    Somos más líderes, nos damos más a conocer. Queremos que nos tomen mucho más en cuenta. Nos consideramos más fuertes a nivel físico y mental. Ahora nos la estamos creyendo más.

    Entrevistada por: Alexander Aguilar

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